Ximena Vega. Foto: Nacho Ponce.

Por Liliana Corona*

Una visita a la planta de reciclaje de tetrapak Ziklum, en el Estado de México, encendió la chispa de Ximena Vega. Ahí se dio cuenta de que el tetrapak casi no se recicla, a pesar de que se compone de cartón, plástico y aluminio, materiales de utilidad para la industria. “Ni en mi casa, que sí separamos la basura, poníamos atención en separar este material, que tiene muchos usos”, comenta.

Es por ello que Vega, recién egresada del Tecnológico de Monterrey, Campus Santa Fe, hizo su proyecto de tesis de titulación de la licenciatura de Ingeniería Industrial y Sistemas: un modelo de logística inversa para la recolección de envases multicapa. Se basó en un modelo matemático que establece rutas y días de visita a cada uno de los 300 puntos de generación del desecho en la Zona Metropolitana de la Ciudad de México, que contempla su proyecto.

Debido a que el material es muy ligero, la compactación también es un desafío y en su propuesta incluyó un modelo de depósito compactador.

“El mayor problema es que el tetrapak no tiene una separación estandarizada como lo tiene el PET o el cartón, es un tipo de basura que se va directo a los vertederos sin separar. Transportar sólo tetrapak es muy caro, porque es como transportar aire, si no está bien compactado”, explica.

Al observar el tipo de productos que están envasados con este material multicapa, Vega descubrió que los principales proveedores del desecho serían las cafeterías, ya que uno de sus insumos básicos es la leche. “Se me ocurrió contactar a cafeterías tipo Starbucks y Cielito Querido, que generan a diario mucha basura de tetrapak, para que pueda ser sustentable hacer las rutas de recolección”, explica la joven, de 23 años.

Un negocio diverso

El cuidado del medio ambiente y un negocio sustentable van de la mano especialmente en México, donde Vega estima que menos de 5% del tetrapak tiene algún proceso para su reaprovechamiento.

“Aunque en Europa tiene más desarrollo, en México la logística inversa puede ser buen negocio, porque ayuda a reducir los costos de las empresas que se dedican distribuir productos. Y también como un nuevo mercado para empresas que se dediquen a tener esos materiales y volverlos a integrar a un ciclo de vida”, explica Mariajulia Martínez Acosta, profesora de la Escuela de Ingeniería y Ciencias del Tec.

Un kilo de tetrapak se conforma con alrededor de 30 empaques y, en promedio, cada cafetería genera hasta 30 kilos diarios, que una planta recicladora adquiere en 2.5 pesos por kilo. Si se recolectaran 30 kilos diarios de las 300 cafeterías que Vega contempla en su proyecto, la venta del material en una semana sería superior a 157,000 pesos.

Para que su proyecto sea una realidad más allá de las páginas de su tesis, Vega estudió las necesidades de la planta de reciclaje Ziklum, que aprovecha el tetrapak y ya tiene comprometido este producto con clientes de la industria automotriz y papelera, pero sólo trabaja a 60% de capacidad.

En su propuesta, Vega –quien es analista de negocios en la consultoría McKinsey– consideró 12 rutas que conectan con las 300 cafeterías, las cuales contarán con botes compactadores con capacidad de 5 kilogramos. Los empaques se llevarán a un centro de consolidación para después llevar un volumen mayor a la planta de reciclaje, que está ávida de este material. “Todo lo que recicla Ziklum ya lo tiene vendido y por eso busca incrementar su volumen de reciclaje”. 

El cartón se puede convertir en pulpa de papel y eso se puede vender a papeleras para hacer cuadernos con papel reciclado o servitoallas, que no necesitan pulpa de alta calidad. Con el plástico y el aluminio, comprimidos, se pueden elaborar placas que sirven como aislante para la industria de la construcción o en la automotriz.

Este trabajo puede servir de inspiración para otros negocios de recuperación de materiales a través de la logística inversa, que puede incrementar en México gracias al crecimiento de las compras a través de internet, considera Mariajulia Martínez. Tan sólo de 2016 a 2017, las ventas a través del comercio electrónico –que requiere de empaques que pueden reciclarse– creció 20.1% a 396 millones de pesos (mdp), según cifras de la Asociación de Internet.mx.

Para ser parte de la solución sustentable de la logística inversa –y obtener una retribución por la recuperación de tetrapak– todo empieza con la separación de los desechos. “Las personas también ganan cuando llevan el material a los lugares de reciclaje donde les dan una retribución por los kilos de PET y cartón. El centro de consolidación (que propongo) se puede volver un lugar donde las personas pueden llevar los materiales que se reciclan e incorporarse a todo el esfuerzo conjunto”.

 Datos

“El mayor problema es que el tetrapak no tiene una separación estandarizada  como lo tiene el PET o el cartón. es basura que se va directo a los vertederos. Además, su transporte es muy caro si no está bien compactado”, cuenta la egresada del Tec.

5% del Tetrapak –al menos– tiene algún proceso para su reaprovechamiento.

El cartón se puede convertir en pulpa de papel y venderlo a papeleras para hacer cuadernos con papel reciclado o servitoallas, que no necesitan pulpa de alta calidad.

El plástico y el aluminio (comprimidos) son utilizados para elaborar placas aislantes para la industria automotriz y de la construcción.

*Nota del editor: el reportaje original se publicó en la revista Manufactura de mayo de 2019.

Ver: https://manufactura.mx/industrias/2019/05/29/ximena-vega-hermosillo-una-segunda-vida-para-el-tetrapak

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