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Erika Gil Gutiérrez y Magali Díaz García son las fundadoras de Winko, una empresa dedicada a crear botanas a base de harina de chapulín, con sabor limón y chipotle, un alimento alto en proteína y fibra que con su producción también contribuye con el medioambiente.

La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) señala que la población en el mundo para el 2030 será de 9, 000 millones de personas, por lo sugiere analizar alternativas que aseguren la alimentación de la población. La FAO apunta que los insectos comestibles contienen alta calidad de proteínas, vitaminas y aminoácidos para los seres humanos. Actualmente, el consumo de insectos, práctica llamada entomofagia, se lleva a cabo principalmente en Asia, África y América Latina.

Ante este panorama, las emprendedoras idearon un snack en forma de churros de consistencia crujiente saludables para los mexicanos.

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“México tiene gran diversidad de insectos comestibles, además de que son parte de nuestra cultura. Nos pareció buena idea experimentar con ellos para ver de qué forma podíamos ofrecer un producto que fuera saludable, de calidad y buen sabor que nutriera y alimentara a la gente y no solo satisfacer el antojo con una botana que no nutre”, dijo Erika Gil, en entrevista con Tec Review.

Gil Gutiérrez y Díaz García apostaron por el chapulín, un insecto ortóptero que se consume de diferentes formas en México desde tiempos prehispánicos. Las botanas, que las mexicanas venden desde hace un año, son hechas a base de harina de este insecto, amaranto, ajonjolí y linaza, con sabor limón y chipotle.

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“De todos los insectos que revisamos, el chapulín era el que tenía la mayor cantidad de proteínas por el menor costo, además, es el insecto que la gente consume con más popularidad y con el que está más familiarizado”, contó Gil.

Con la incorporación del insecto y los demás ingredientes, el snack contiene hierro, fibra, magnesio, así como por la vitamina A, B y C.

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“Por porción, que es una bolsa de 50 gramos, el contenido de proteína es de 10 gramos, lo cual es bastante alto en comparación con otros productos en el mercado”, aseguró Díaz.

Los chapulines que las emprendedoras incorporan en las botanas provienen de Oaxaca, Puebla y Tlaxcala.

“Cuando iniciamos utilizabamos el chapulín de Oaxaca, que es el más conocido. Después, con la experiencia, nos dimos cuenta que el insecto también se da en la parte central de México. En el Valle de Texcoco hay mucho chapulín, es donde actualmente se encuentra la población más grande de chapulín”, explicó Gil.

En todo el mundo se consumen más de 1,900 especies de insectos comestibles, pues estos además de contar con un alto nivel proteico también son amigables con el medioambiente.

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“El chapulín es muy eficiente produciendo su proteína, por ello necesita menos recursos que otros animales para poder ofrecer una proteína completa. Si lo comparamos contra la res o el puerco, estos animales necesitan mucho terreno, agua y comida para poder producir un kilo de proteína, además de que emiten muchos gases de efecto invernadero”.

Al inicio de 2019,  Winko participó en el International Pitch Competition, en el marco de actividades de Casa México, durante el festival South by Southwest (SXSW) en la ciudad de Austin, Texas, evento donde el par de emprendedoras mexicanas obtuvo el tercer lugar del top ten de emprendimientos.

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