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Por: Ivonne Vargas / Expansión

Se podría decir que han ganado la batalla más importante: sobrevivir a un cáncer. Aunque hombres y mujeres con este diagnóstico deben librar otra guerra, la del regreso al trabajo, escenario en el que a 52% de las empresas -a nivel global- les preocupa la posible baja de productividad al reintegrar a estos pacientes, arroja el informe ‘Cáncer en el lugar de trabajo’, elaborado por la farmacéutica Bristol Myers Squibb y The Economist.

David Escamilla, psicoterapeuta del Instituto Humanista de Psicoterapia Gestalt, identifica el retorno a la vida laboral como “recuperar la identidad personal”. Es el momento en el que la persona puede cambiar la etiqueta de ‘paciente’ por la de colaborador que retoma las riendas de su dinámica laboral. Pero sacudirse los estigmas no es sencillo: 44% de la empresas confiesa no saber cómo reintegrar a una persona con este diagnóstico.

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Además, 37% de los entrevistados dijo presenciar discriminación hacia el colaborador con cáncer y para 48% de las empresas el agobio está en los días perdidos por la enfermedad, según el informe que incluyó entrevistas con 500 directores, 150 en América Latina.

“Con mi jefe primero tuve algunos problemas para salir a quimioterapias, lo que se convirtió en fuertes discusiones donde, los de Recursos Humanos no sabían ni cómo intervenir”, cuenta Carmen Rodríguez, diagnosticada con cáncer de seno en 2014. En 2016, y tras unos meses de incapacidad, esta asistente regresó a la vida laboral. “Y ahí me percaté que la vuelta a la oficina no solo tiene etiquetas, las empresas en realidad no saben ni qué hacer contigo. Y así empecé a escuchar ofertas de reintegración con menos salario”, narra.

Habiendo sido asistente, Carmen decidió abrir su propio negocio. Explica que la reinserción simboliza la vuelta a sentirse útil, independiente y, por supuesto, con un soporte financiero. El desafío es que “siendo realista, no eres la misma persona que antes”, precisa. Aunado a haber dado batalla a la enfermedad, el estado de ánimo y la fuerza física no es la misma. “Yo me vi en la necesidad de explicar a más de uno que no podía estar largas horas en la computadora, porque el brazo se me cansa. En lugar de haber motivación te sientes deprimida”.

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A 61% de los empleados les preocupa que su ‘valor’ como trabajador será puesto en duda. Un 48% a nivel global cree que perderá el trabajo y 36% detecta que Recursos Humanos es un primer obstáculo al no estar sensibilizado. “No en todos los casos tu recuperación física va igual que la emocional, y de eso somos conscientes como pacientes. La angustia es mayor cuando vemos que la empresa es poco abierta a entender esto”, detalla Tatiana Rodríguez, también diagnosticada con cáncer de seno. Un 15% de los empleados asegura que la mala experiencia comenzó al notificar la noticia y pedir permisos para su tratamiento.

La Sociedad Mexicana de Oncología alerta que cada año se registran alrededor de 150,000 casos de cáncer nuevos en México. Para las neoplasias en seno, alrededor de 17% se da en mujeres jóvenes, estima Karla Saldaña, investigadora de Cátedras Conacyt y, en promedio, 43% de las mujeres (1.4 millones de casos) forman parte de la Población Económicamente Activa, de acuerdo con estimaciones de la Unidad de Epidemiología e Investigación Biomédica en Cáncer, del Instituto Nacional de Cancerología.

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“Cada vez más gente, ante un diagnóstico oportuno y tratamiento, se salva, algo que a veces la empresa no parece tener presente. Lo primero es sensibilizar a sus directores y los equipos para tener un plan de acción al respecto”, menciona David Escamilla. En esto coincide, Barbara Wilson, quien participó en el estudio de Bristol Myers Squibb y es fundadora de la consultora Working With Cancer. “En muchas compañías, apunta, esta enfermedad todavía causa temor y torpeza, y la gente no sabe cómo actuar”.

¿Qué quieren las empresas? 38% de los directores ve cómo área de oportunidad mejorar el entrenamiento de los jefes para que sepan lidiar con un reporte de cáncer. Un 34% piensa en fortalecer la guías de acción preventiva para sus empleados, en tanto a 33% le gustaría recibir asesoría sobre cómo ajustar el trabajo ante la falta de un colaborador enfermo. Un 30% quiere fortalecer la parte de hacer planes laborales enfocados al retorno a la vida de oficina.

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