Viktor Radermacher / wits.ac.za

(AFP) – El antepasado del cocodrilo que aterrorizaba a nuestros ancestros hace 200 millones de años da miedo incluso cuando el paleoartista Viktor Radermacher lo pinta en tonos pastel: cuerpo con cola, cuatro patas y boca con dientes protuberantes.

Este dibujo de ‘rauisuchiens’ devorando a un dinosaurio ilustra un artículo científico publicado recientemente por la prestigiosa universidad sudafricana de Witwatersrand.

El sudafricano Viktor Radermacher, científico y artista a partes iguales, da vida con sus lápices a especies animales desaparecidas hace siglos.

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“El paleoarte se basa en huesos muy viejos para intentar recrear (en el papel) a estos animales tal como eran, tratar de insuflar un poco de vida a los viejos fósiles”, explica. “Permite que la gente entienda lo que hacemos”.

Esta vez el héroe es un rauisuchien, una ‘bestia’ de hasta 10 metros de largo que vivió en la Tierra entre 250 y 200 millones de años antes de nuestra era y se alimentó de los primeros dinosaurios herbívoros.

Desapareció hace 200 millones de años, al final de la era del Triásico dejando a los dinosaurios carnívoros el título de depredador número uno del planeta.

En 2015 se descubrió el esqueleto de un antepasado de los cocodrilos de la actualidad cerca de Rosendal, en el centro de Sudáfrica.

Gracias a otros fósiles hallados en otras partes del país, el joven paleontólogo Rick Tolchard ha conseguido describirlo en un artículo de 30 páginas publicado la semana pasada en el Journal of African Earth Sciences.

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“El trabajo artístico de Viktor resume estas 30 páginas en un cuarto de página”, comenta maravillado el profesor Jonah Choiniere, quien dirigió el trabajo.

No fue fácil retratar al rauisuchien. Le llevó casi 60 horas.

“Cuando hago estos dibujos, intento imprimirles realismo, pero también un toque dramático y una composición algo atractiva que muestre a estos animales en su entorno natural y al mismo tiempo destaque su interés científico”, describe Viktor Radermacher.

“Para mí el paleoarte es lo más parecido a un viaje en el tiempo”, resume. “Mi trabajo consiste en transportar a la gente a la Sudáfrica de hace 230 millones de años. Y es un absoluto privilegio”.

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