Miguel Medina/AFP

Un estudio del Instituto de Ciencias Marinas del Consejo Nacional para las Investigaciones italiano (Ismar-CNR) reveló que el agua de la laguna de Venecia (norte) se aclaró durante el mes de marzo por varios factores naturales pero también por la reducción de tráfico naval por la pandemia del nuevo coronavirus.

Desde su confinamiento el pasado 10 de marzo Italia cerró sus fronteras exteriores, con una consecuente reducción del turismo, un sector importante para la Ciudad de los Canales, y muchos negocios tuvieron que suspender sus actividades, lo que afectó el comercio local.

Los canales dejaron de ser transitados por embarcaciones como taxis acuáticos o góndolas, o muchos de los grandes cruceros que formaban parte de ciudad. Como resultado, dice el estudio, se removieron menos sedimentos del fondo de la laguna veneciana y hubo menos aguas residuales por la ausencia de turismo.

Y son precisamente los fabricantes de góndolas un sector de la población afectado por esta ausencia del turismo en Venecia. Actualmente sobreviven cuatro ‘squeri’ o pequeños astilleros dedicados a esa actividad.

“Venecia sin sus góndolas es sombría, no tiene sentido”, dice con tristeza Roberto Dei Rossi, uno de los pocos carpinteros que mantienen viva la tradición de los “squeraoili”, los constructores de esas barcas negras y alargadas, únicas en el mundo.

Las embarcaciones se componen de 280 pedazos de madera de ocho clases distintas (roble, alerce, nogal, cerezo, tilo, cedro, caoba y pino) y dos piezas metálicas situadas en la proa y en la popa. Miden 10.8 metros de largo y 1.38 metros de ancho, y pesan 600 kilogramos.

Sus compradores son casi exclusivamente gondoleros, que pagan entre 30,000 y 50,000 euros por su herramienta de trabajo, dependiendo de los acabados. La góndola se fabrica a medida, en función del peso de cada uno.

El grueso de la flota navega ahora por los canales de Venecia, impulsados por el remo de los cerca de 400 gondoleros (su número es limitado), contratados por oposición. La licencia de navegador se obtiene a través de la alcaldía.

Pero ahora, privados de las parejas de enamorados a causa de la crisis sanitaria, y tras la crecida histórica de finales de 2019, que ya había golpeado, los gondoleros pasan por horas bajas, y las máscaras que tienen que llevar no se parecen en nada a las del carnaval, tan llamativas y coloridas.

Con información de la agencia AFP.

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