NIKOLAY DOYCHINOV / AFP

Una centenaria vacuna contra la tuberculosis podría ofrecer protección contra el nuevo coronavirus. Bulgaria, uno de los principales fabricantes a nivel mundial, espera los resultados de la investigación pues significaría la apertura de nuevos mercados para las dosis que produce cada año.

Por el momento científicos de Australia, Sudáfrica, Europa o Estados Unidos verifican la hipótesis del efecto escudo que tendría la vacuna contra la Covid-19.

“Hace décadas que sabemos que la BCG tiene efectos beneficiosos no específicos”, es decir, que protege contra enfermedades además de aquella para la que fue creada: la tuberculosis, explicó en abril a la AFP Camille Locht, director de investigación Inserm en el Instituto Pasteur de Lille.

En abril el primer ministro de Bulgaria, Boiko Borisov, visitó la empresa Bul Bio, un laboratorio público que produce varias vacunas, entre ellas la famosa BCG, que se exporta a 140 países. Borisov anunció recursos por 5,7 millones de dólares para una nueva línea de fabricación que permita duplicar la producción anual de la BCG.

Roumen Kofinov, director de la empresa, explicó a la AFP que debido a la baja rentabilidad y a su complejo proceso de producción, hay una gran tensión en el suministro de la vacuna a escala global. 

Bul bio es uno de los 22 fabricante de BCG en el mundo y uno de los cuatro proveedores seleccionados por la Organización Mundial de la Salud para las campañas de vacunación contra la tuberculosis de la ONU en África y Asia. En total Bul Bio tiene el 20% del mercado, según su director.

La BCG fue desarrollada por los investigadores franceses Albert Calmette y Camille Guérin en 1921 y dio a luz a varias cepas secundarias, como la que Calmette entregó al profesor búlgaro Tochko Petrov en 1926, para que llevara a cabo pruebas. 

La producción búlgara de la vacuna comenzó en 1949 y desde 1951es obligatoria para los recién nacidos. La estrategia permitió dividir por diez el número de casos en treinta años. Pero la prevalencia de la tuberculosis sigue siendo dos veces superior a la media europea en el país más pobre de la UE.

Esa es la razón por la cual la vacuna BCG sigue siendo sistemática para todos los bebés, mientras que otros países de occidente la limitan a las poblaciones y profesiones más expuestas. En Italia y Holanda, por ejemplo, nunca se ha utilizado la vacunación antituberculosa generalizada.El director del Instituto de Enfermedades Contagiosas de Sofía, Todor Kantardjiev, comenta que, con cuatro inyecciones obligatorias antes de la edad adulta, Bulgaria es el país “más BCGizado del mundo”.

Al respecto el profesor de inmunología Bogdan Petrounov, considera que la BCG genera una “potente estimulación inmune” y mientras llega un tratamiento o vacuna específica para la covid-19, “hay que apostar por la inmunidad”.

La vacuna BCG “mitiga el efecto de las infecciones bacterianas o virales”, según Valentina Guerguinova, neonatóloga de Sofía que vacuna a los bebés desde hace treinta años. 

Por el momento la OMS recomienda cautela. El pasado 12 de abril recordó que ningun estudio ha ofrecido pruebas suficientes del poder de protección que pudiera tener la BCG frente al nuevo coronavirus.

Bulgaria, sin embargo, cree que la vacuna ha protegido a su población. Entro a confinamiento en marzo, con pocos casos detectados, y la propagación ha sido limitada, con 2,460 contagios y 133 fallecimientos.

Con información de la agencia AFP.

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