*Esta columna forma parte de la edición No. 19 de Tec Review septiembre – octubre

El pasado 1 de julio, distintos observadores internacionales sostuvieron el aliento junto a los mexicanos, a la espera del resultado de la elección presidencial en la segunda mayor economía de América Latina. Los ejercicios de encuesta arrojaron, consistentemente, diferencias porcentuales importantes entre el puntero y sus competidores, ¿por qué entonces al interior y fuera de México contuvimos la respiración expectantes del anuncio oficial del virtual presidente electo?

Las razones son tan contemporáneas como de raíz histórica. Conscientes, los mexicanos, los organismos internacionales y distintos gobiernos extranjeros, del contexto volátil en el que se desarrollaba la elección, se concibió una copiosa participación en las urnas como la clave para relegar a la memoria oscuros episodios formativos –como se conocen en el campo de la Seguridad Internacional– en la historia del sistema político-electoral mexicano.

La victoria por landslide del candidato de la coalición Juntos Haremos Historia con 63 % de participación de los electores, 30 millones de votos y más de 30 puntos porcentuales de distancia respecto al segundo lugar, no dejó duda de las demandas sociales –que no peticiones– a tener presentes si deseamos construir un contexto de paz, justicia y movilidad social.

El ejercicio electoral más grande de la historia de México, tanto por la cantidad de votantes como por el número de puestos sometidos a elección popular –más de 18,000–, manifestó la exigencia de un cambio de narrativa y de políticas. Resonó un discurso de pacificación y que ofrece una óptica distinta para el abordaje de los agravios que nos aquejan. Ello requerirá políticas desafiantes y acompañamiento internacional si ha de trabajar eficientemente por la paz.

Hoy tenemos esbozos de propuestas de justicia transicional, austeridad y crecimiento que podrían funcionar si atendemos a las lecciones que han arrojado casos de referencia internacional. Si bien es claro que será labor de académicos, universidades, empresariado, sociedad civil y de cada ciudadano no consentir un cheque en blanco al Movimiento de Regeneración Nacional, se impone dejar de lado intereses y privilegios individuales y de grupo para abrir paso a una participación honesta que parta de la óptica del interés colectivo en la construcción de un proyecto de país. Es necesario dejar de maquillar nuestro actuar en este México que desea recomponerse de varias decepciones, ¿lo lograremos?

El ejercicio electoral más grande de  la historia manifestó un cambio de narrativa y políticas

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