Entre el confinamiento por la pandemia de coronavirus, los casos de contagios y el pánico por la compra de insumos de higiene, no todo son malas noticias, también hay puntos positivos.

Mejorar la higiene, reducir la contaminación y darle un respiro a las especies en peligro de extinción son algunos rayos de luz que rompen la oscuridad.

¡Lávese las manos!

Desde el comienzo de la epidemia, los profesionales sanitarios repiten el mismo mensaje: lávese las manos. La recomendación ha sido retomada por políticos, famosos y en las redes sociales. El objetivo es enseñarnos la técnica correcta para jabonar cada parte de las manos.

El sentido de la higiene parece estar dando resultado en algunos países como Japón, donde el número de casos de gripe se ha desplomado y Hubei –la provincia china en la que se originó el brote- las personas ya están saliendo a las calles debido al bajo número de casos.

“Creemos que una de las razones es que las personas están más atentas a lavarse bien las manos, debido a la propagación del nuevo coronavirus”, explicó Daisha Inoue, del ministerio de Salud de Japón.

Bajan las emisiones de CO2

Desde el punto de vista económico, el derrumbe de la demanda, las prohibiciones de viaje y el cierre de las fábricas es una pesadilla. Pero para el medio ambiente es una bendición.

Solo en febrero, las emisiones chinas de dióxido de carbono (CO2) –gas de efecto invernadero- cayeron un 25%, o sea 200 millones de toneladas, en comparación con el mismo periodo en 2019, según el Centro de Investigación sobre Energía y Aire Limpio (CREA). Esta bajada equivale a las emisiones anuales de CO2 de Argentina, Egipto o Vietnam.

La desaceleración china también hizo desplomarse un 36% el consumo de carbón en las centrales eléctricas de China, con una caída casi equivalente al consumo de petróleo en las refinerías.

En cuanto al transporte aéreo, la parálisis casi total del sector contribuye a reducir sus importantes emisiones de CO2. Hay más efectos positivos: en Venecia, el agua se ha vuelto clara al poner fin al incesante trajín de barcos llenos de turistas.

Será un respiro breve porque, según los expertos, una vez que la crisis haya terminado, las economías intentarán recuperar el retraso de principios de año.

Salven al pangolín

Se desconoce con certeza cuál es el origen de la COVID-19, pero las primeras pistas se centraron en un mercado de Wuhan, centro de China, donde se vendían animales salvajes para el consumo. Entre ellos, se cita como posible vector del virus a los murciélagos o los pangolines, una especie en peligro de extinción.

Por lo tanto, China decidió en febrero prohibir total e inmediatamente la venta y el consumo de animales salvajes, una decisión acogida favorablemente por las organizaciones ecologistas.

A principios de la década de 2000 ya tomó esta medida, durante la epidemia del Síndrome Respiratorio Agudo Severo (SRAS), pero no duró. Esta vez, la prohibición es permanente.

“Creo que el gobierno se ha dado cuenta de que el precio que paga la sociedad y la economía es mucho más alto de lo que puede proporcionar este comercio”, estima Jeff He, director para China del Fondo Internacional para la Protección de los Animales.

Con información de AFP

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