MIT Museum

El viaje de Neil Armstrong y Edwin Aldrin a la superficie de la Luna en 1969 supuso un momento histórico para la humanidad, pero también un hito científico y tecnológico: casi todo hubo que descubrirlo, desarrollarlo y probarlo en una misión que tuvo, entre sus claves, la miniaturización de sus componentes.

El Apolo 11 de la NASA contenía la tecnología más avanzada que en esos momentos era posible construir, gracias a un impulso e inversión que si bien la tecnología de ahora y la de hace 50 años no son comparables, conceptualmente no hay muchas diferencias.

En las naves se instaló el Apollo Guiding Computer (AGC), fabricado por Raytheon y diseñado por el laboratorio de instrumentación del MIT. Este equipo destacó por ser uno de los primeros en usar circuitos integrados. Había uno en el Módulo Lunar (LEM) y otro en el Módulo de Mando (CM).

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El AGC contaba con almacenamiento de 36.864 palabras de 14 bits y una RAM de 2.048 palabras. En aquel tiempo se trataba de una verdadera proeza, ya que las computadoras eran enormes y poder acondicionar una que entre en el módulo de mando requirió una arduo trabajo.

En la Tierra, en el Goddard Space Flight Centre y el Manned Spacecraft Center en Houston, se trabajó con el mainfream de IBM System/360 75, el cual se implementó con lógica cableada en lugar de microcódigo como todos los otros modelos de IBM S/360.

El software, por su parte, requirió la participación de 300 personas durante siete años. El programa se denominó LUMINARY y se escribió en lenguaje de programación MAC (MIT Algebraic Compiler).

Aldrin descendiendo del Módulo Lunar. (NASA)

Para poner esto en términos más concretos, un smartphone como el iPhone XS MAX tiene 4 GB de RAM. Eso es 34,359,738,368 bits. Es decir, más de un millón más de memoria que la que tenía la AGC. Ese mismo modelo tiene hasta 512 GB de almacenamiento. ¿Cuánto es en bits? Algo así como 4,398,046, 511,104 bits que son más de 134 millones de veces más que la computadora del Apolo 11.

La AGC tenía un procesador que funcionaba a 0,043 MHz. Tu teléfono de alta gama se ejecuta a una velocidad al menos 100,000 veces más rápida.

La misión Apolo 11 a la Luna representó un gran paso para la humanidad y cambió la forma de ver la Tierra en el universo, pero fue también el catalizador de enormes avances científicos y de ingeniería cuyo impacto ha llegado hasta la actualidad.

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Si Armstrong, Aldrin y Michael Collins -quien se quedó orbitando la Luna en el módulo de comando- podían mandar algunos datos de telemetría y una señal de video mala con poca resolución y en blanco y negro, ahora se pueden enviar miles de imágenes de muy alta resolución en pocos segundos.

Y es que, aunque cualquier móvil hoy es muchísimo más potente que las computadoras del Apolo 11, la investigación de entonces permitió desarrollar computadores con componentes de estado sólido que eran mucho más pequeños que las válvulas, la tecnología electrónica usada hasta ese momento en computadoras y en los sistemas de comunicación.

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