Lavarse las manos es la principal recomendación preventiva ante la pandemia de coronavirus (COVID-19), aunque las personas buscan mayores medidas para evitar los contagios y una de ellas ha sido el uso de cubrebocas, que en realidad tiene poca efectividad.

Se cree que los cubrebocas juegan un papel crucial para evitar la propagación del virus y evitar nuevos casos, pero en realidad el virus no se encuentra suspendido en el aire, como explica la Sociedad Argentina de Vacunología y Epidemiología. “Es necesario que una persona infectada con dicho virus lo elimine a través de sus secreciones y solo estarán expuestos quienes se encuentren a corta distancia”, dice en un comunicado.

“El uso de barbijo (cubrebocas) solo se recomienda para personas que tengan síntomas respiratorios (tos, fiebre, dolor de garganta)”, explica la institución.

La recomendación se extiende al contacto directo con personas que hayan presentado la enfermedad o que hayan estado en zonas donde se ha propagado el COVID-19. Aquí se pueden seguir los reportes diarios de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y el mapa de casos en tiempo real.

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¿Qué recomienda el gobierno mexicano?

La Secretaría de Salud (Ssa) recomienda el uso de cubrebocas si la persona tiene una infección respiratoria. Es decir, no es para personas que están sanas o sin síntomas. Por su parte, Alejandro Macías, infectólogo de la UNAM, descarta el uso de cubrebocas o mascarillas de venta en farmacias.

“No hay que salir a hacer compras de pánico de cubrebocas ni mascarillas, las que te venden en las farmacias no sirven para evitar la enfermedad. Los cubrebocas de alta eficiencia como los que se ocupan en los hospitales tampoco funcionan para las personas en la comunidad, funcionan exclusivamente en los hospitales”, dice.

¿Necesito un cubrebocas?

Solo en caso de presentar los síntomas del COVID-19, especialmente tos, o si se cuida de una persona que pueda haber contraído la enfermedad, se debe usar una mascarilla clínica. Las mascarillas son desechables, por tanto, solo se pueden utilizar una vez y si no se está enfermo o no cuida de una persona que lo esté, se está malgastando una mascarilla, alerta la OMS.

“Las existencias de mascarillas en el mundo se están agotando, y la OMS insta a utilizarlas de forma sensata, por lo que aconseja hacer un uso racional de las mascarillas clínicas para no derrochar innecesariamente ni usar indebidamente estos utensilios valiosos”, explica el organismo internacional.

Los especialistas llaman a mantener la calma y evitar agotar los productos de higiene que no van a consumir en su totalidad y que no tienen propiedades curativas. “Los cubrebocas no son una solución, parcialmente ayudan a evitar la transmisión de gotas de saliva grandes. La indicación precisa del cubrebocas es para personas que tienen gripa, pero no cubre los ojos; el virus puede entrar por las conjuntivas, si estás en contacto con una persona enferma debes lavarte las manos y no tocarte la cara. El cubrebocas no para las micropartículas”, explica Alfredo Morayta Ramírez, jefe de infectología del Hospital 20 de Noviembre.

¿Qué puedo hacer para evitar contagiarme?

Las medidas más eficaces para protegerse a uno mismo y a los demás del COVID-19 son: lavarse las manos con frecuencia, cubrirse la boca con el codo o con un pañuelo de papel al toser y mantener una distancia de, al menos, un metro con las personas que tosen o estornudan, apunta la OMS.

“Evitar darle la mano a las personas en el trato cotidiano, evitar los contactos, abrazos, besos en general y maximizar esta precaución si uno tienen molestias respiratorias (…) aplicar lo que se denomina etiqueta respiratoria, que incluye desde no escupir hasta la higiene permanente de las manos”, señala Samuel Ponce de León Rosales, coordinador del Programa Universitario de Investigación en Salud de la UNAM.

Los casos de coronavirus en México (82 confirmados hasta este martes, de los cuales 78 están activos y 4 totalmente recuperados) en relación con los más de 130 millones de habitantes del país –de acuerdo con cifras del Banco Mundial- solo representan al 0.000063% de la población.

“Hay mucho qué hacer por la prevención (…) te va a servir estar en buenas condiciones físicas porque esta enfermedad va a tratar mejor a quien se encuentra físicamente bien. La mayoría de las personas no va a tener una enfermedad grave: el 80% de las personas no va a enfermar gravemente o a tener un cuadro asintomático que los va a llevar a ver a los doctores; el 15% va a tener un cuadro más intenso, parecido a la influenza, pero tampoco van a enfermar de gravedad. Lo que es más preocupante es el otro 5%, es una proporción baja que va a necesitar un tratamiento intensivo en los hospitales”, dice Macías.

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