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La mediación puede ser una alternativa eficaz para aquellas personas que se encuentran involucradas en un conflicto grave y que quieren omitir un proceso judicial. Te explicamos los distintos tipos y estilos de mediación que existen.

Facilitación

Se trata de la mediación tradicional. En esta el facilitador fomenta la negociación entre ambas partes en el conflicto, en ésta se les exhorta a encontrar su propia solución explotando sus intereses. Aquí los mediadores reservan su opinión respecto al conflicto. 

Mediación por mandato judicial

La mediación es regularmente un proceso totalmente voluntario. Sin embargo, un tribunal puede ordenarlo con la finalidad de promover un acuerdo expedito y eficiente en cuanto a costos. Cuando las partes y sus abogados se muestran renuentes a participar en una mediación las posibilidades de que lleguen a un acuerdo a través de este método son bajas porque es probable que estén simplemente dejando pasar las audiencias.

Mediación consultiva

En este tipo de mediación es probable que los mediadores emitan su opinión sobre el conflicto, así como sus recomendaciones. En vez de centrarse en los intereses subyacentes de las partes involucradas, quienes se dedican a este método ayudan a las partes a evaluar los fundamentos legales de sus argumentos y a tomar decisiones justas. Se usa con mayor frecuencia en la mediación por mandato judicial y los mediadores consultivos suelen ser ser abogados con experiencia en el campo en conflicto.

Mediación transformadora

En esta los mediadores se centran en empoderar a las partes involucradas para que resuelvan su conflicto al tiempo que las exhortan a reconocer las necesidades y los intereses de la otra parte. El objetivo del proceso es transformar a las partes y su relación a través de la adquisición de habilidades para generar un cambio constructivo.

Mediación/arbitraje

Se trata de un híbrido de mediación en la que  todas las partes primero llegan a un acuerdo respecto a las condiciones del procedimiento en sí. A diferencia de la mayoría de las mediaciones usualmente se acuerda por escrito que el resultado del proceso será vinculante. Luego intentan negociar una solución a su conflicto con la ayuda de un mediador.

El proceso no termina si la mediación no arroja un acuerdo o si quedan cuestiones sin resolver. En este caso se puede pasar al arbitraje. El mediador puede asumir las funciones de un árbitro, si es que la persona está calificada para ello, y tomar una decisión vinculante y expedita con base en sus juicios.

Arbitraje/mediación

De acuerdo con un artículo de Richard Fullerton para el Dispute Resolution Journal, en el arbitraje-mediación un tercero capacitado y neutral conoce las pruebas y los testimonios de las partes en disputa; emite un laudo, pero no lo da a conocer a las partes; intenta mediar en la disputa de las partes, y revela su laudo vinculante si las partes no logran llegar a un acuerdo.

Este proceso elimina el inconveniente del mal uso potencial de la información confidencial de la mediación/arbitraje pero presiona a las partes para llegar a un acuerdo, señala Fullerton. El árbitro-mediador no puede cambiar el laudo inicial si se entera de información nueva durante el proceso.

Mediación electrónica

La mediación electrónica puede ser un sistema de resolución de conflictos totalmente automático y en línea, sin interacción de un tercero; sin embargo, si se lleva a cabo a distancia es más probable que se parezca a una facilitación tradicional, de acuerdo un texto del libro Advancing Workplace Mediation Through Integration of Theory and Practice.

Gracias a los servicios de videoconferencia, como Skype y Google Hangouts, las partes pueden comunicarse fácil y económicamente en tiempo real y beneficiarse de apreciar el lenguaje corporal y la entonación de su contraparte.

CON INFORMACIÓN DE EXPANSIÓN.MX / KATIE SHONK

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