sex during the pandemic
(Photo: iStock)

No vamos a dejar de tener sexo nunca y durante la pandemia no hay excepción. Pero el coronavirus sí ha cambiado drásticamente las dinámicas de la mayoría de las parejas. Los que se veían con frecuencia se ven menos y quienes viven juntos se ven mucho más.

Durante el confinamiento, disminuyó un 43 % la conducta sexual en la población mexicana, según datos de la Encuesta Sexualidad y Covid-19 Mayo 2020 de la Asociación Mexicana para la Salud Sexual, A.C.

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¿Solos o acompañados?

La baja de sexo fue registrada –incluso– por quienes viven en pareja. Esto ocurrió en el 36 % de las mujeres y 25 % de los hombres.

Quienes viven juntos, pueden presentar una disminución de los espacios de intimidad. Por ejemplo, los hijos y la familia ampliada se encuentra presentes las 24 horas del día, por lo que se ve reducido el número de encuentros sexuales.

Para quienes no poseen una casa propia o viven lejos de su pareja (si es que están respetado la cuarentena), los espacios en los que los encuentros sexuales son posibles –como hoteles– se han cerrado. 

Más allá de si estás viviendo la Covid-19 con tu pareja o no ¿Por qué hay una reducción de la actividad sexual?

Eusebio Rubio-Aurioles, Director General de la Asociación Mexicana para la Salud Sexual (Amssac), explica que la encuesta mostró un impacto de la cuarentena en la vida sexual asociada con depresión, ansiedad, estrés y con la violencia sufrida.  

El estudio de Amssac no explora la diversidad de variables que pueden estar afectando a las personas de manera individual. La encuesta se hizo al inicio de la cuarentena, pero expone un problema básico: “a la mayoría sencillamente no le dan muchas ganas de tener encuentros eróticos cuando se siente mal, física o anímicamente, así que eso también debe reducir el número de encuentros sexuales”, explica el doctor en sexología Armando Escalante.

 

Zoom al cerebro

Para entender la relación entre la salud mental y el deseo sexual haremos zoom al cerebro.

Alejandra Evelyn Ruiz Contreras, experta en neurogenómica cognitiva de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), explica que aquí participa el ‘eje’ del estrés. “La ansiedad, depresión, y violencia tienen mecanismos específicos. Sin embargo, comparten la activación del eje HPA (Hipotálamo, Pituitaria, Adrenal). También se le ha denominado como el eje del estrés”, dice. 

La neuroquímica en cada uno de estos estados es diferente. Un cerebro expuesto al estrés aumenta la producción de cortisol. Esta hormona activa el modo supervivencia en nuestro cuerpo y nos mantiene en un estado de alerta, pero disminuye el deseo sexual. Una persona que presenta ansiedad, también segrega cortisol y una baja de receptores gabaérgicos, los cuales favorecen la calma y la tranquilidad.

Apatía sexual

En el caso de la depresión, el mantenernos en un estado de ánimo predominantemente triste genera baja del deseo sexual. Además de una apatía y cansancio hacia las actividades cotidianas en general. “Durante los estados depresivos hay una reducción importante en la producción de serotonina (la hormona de la felicidad). La serotonina también participa activamente en la función sexual”, detalla el psicólogo de la UNAM, Augusto Martínez Ruvalcaba.

Otro motivo por el cual el sexo disminuyó en cuarentena es la violencia. Según la Encuesta Sexualidad y Covid-19, el 8 % de los entrevistados dijo haber “percibido” violencia en pareja. Mientras, 9 % aseguró que la violencia continuaba en su relación. 

“Al sufrir alguna agresión, aumenta el estrés y por lo tanto el cortisol. Se reduce la búsqueda de placer. Si la persona se encuentra en peligro hay miedo y por lo tanto incrementa el cortisol, la adrenalina y la vasopresina que son lo opuesto a la oxitocina (la hormona del amor)”, dice Augusto Martínez Ruvalcaba, experto en psicología clínica.

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De sexting y otros placeres

La sexualidad se transforma de la mano del placer. El ser humano, gracias a la tecnología, tiene más opciones de estimulación sexual. Durante la Covid-19, el uso de videollamadas sexuales y sexting se ha incrementado en 38 % de los 1,785 participantes de salud sexual mexicana.

El cerebro de las personas que practican sexting o videollamadas sexuales (o cualquier otro estímulo sexual) por primera vez experimenta una carga extra de dopamina (hormona relacionada con el placer) y oxitocina (hormona del amor).  

Ya que nuestra vida sexual no se reduce a un momento o a una parte del cuerpo, los expertos recomiendan explorar todo lo que el sexo nos ofrece. Conversación, palabras, miradas, caricias, coqueteos. Todo esto también pueden ser extremadamente placenteras, y no hay razón para dejar de practicarlas solos o acompañados.

El paraíso de los fluidos

El sexo es una de las actividades con más liberación de neurotransmisores en el cerebro. Dopamina, oxitocina y endorfinas, las cuales provocan una sensación de placer y tranquilidad. La dopamina está relacionada con la expresión de las emociones, con la función motora del cuerpo, pero también juega un papel importante en la motivación y búsqueda de recompensa.

La actividad sexual baja los niveles de cortisol (estrés) y modula la serotonina, por lo mejora el estado de ánimo. Al experimentar placer, hay una carga extra de oxitocina.

La oxitocina también se relaciona con el apego. Al hacer algo que ya resultó agradable lo lógico es volver a repetir dicha actividad. Volver a experimentar la misma sensación.

Así que, si tu falta de actividad sexual se debe a la familia ampliada, éste es el consejo de del doctor Eusebio Rubio: 

“Si viven en pareja establezcan límites con la familia. Conserven privacidad, fijen espacios para ustedes como pareja. Implementen horarios para estar con la familia y en pareja. Si viven lejos de la pareja, aumenten el encuentro virtual sexual”.

Rubio dice que se deben, primero, reconocer las causas cuando se disminuye en calidad –y cantidad– la actividad sexual. “Puede ser a causa de estrés, depresión, violencia o ansiedad. Reconozcan las circunstancias, busquen una explicación lógica. En caso de no haberlas, acudan con un experto”. 

 

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