¿Se puede brindar con champaña en el espacio?
Mumm Grand Cordon

(AFP) – Sí, brindar con champaña en el espacio ya es posible, al menos técnicamente. Esto, gracias al diseñador francés Octave de Gaulle, quien concibió una “botella espacial” capaz de adaptar el vino espumoso a la falta de gravedad.

El recipiente, que por ahora contiene Mumm Grand Cordon, será presentado este miércoles 12 de septiembre en un vuelo del Airbus Zero-G (cero gravedad), el cual despegará de Reims —capital de la región productora de champaña al noreste de Francia— y realizará una serie de parábolas durante las cuales entrará en cortos períodos sucesivos de ingravidez.

Por ahora esta singular botella no viajará al espacio, ya que el alcohol está prohibido en las misiones, así como a bordo de la Estación Espacial Internacional (EEI), sin embargo, asegura su creador, eventualmente se servirá a los turistas espaciales.

Ellos “no deberán realizar tareas profesionales, por lo que sin duda podrán beber un poco de alcohol”, coincidió el astronauta Jean-François Clervoy, presidente de Novespace, firma de la que depende el Airbus Zero-G.

¿Por qué se necesita una botella especial?

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En el espacio, debido a la ausencia de gravedad, la champaña no cae de la botella. “Podríamos sorberlo con un popote de plástico”, pero esto rompería con la forma habitual de consumir este “producto de lujo”, explicó el físico Gérard Liger-Belair, consultor en este proyecto de la Casa Mumm.

Finalmente, Octave de Gaulle, sobrino-bisnieto del general Charles de Gaulle y fundador de la agencia Spade, especializada en el diseño de objetos espaciales, halló la solución: una botella en dos partes.

La cavidad superior contiene la champaña; la inferior está dotada de un regulador de presión que se acciona con el dedo y que permite “eyectar pequeñas cantidades” del líquido, explicó Liger-Belair.

El otro desafío consistía en capturar el líquido para evitar que flotara en el aire y adoptara forma de bola: De Gaulle diseñó una anilla de aluminio en torno al cuello de la botella que permite atrapar la espuma del champán.

“Después, giro la botella y la bola de espuma se libera”, explicó el diseñador. Los bebedores deben entonces acercar una pequeña copa especialmente diseñada para atrapar al vuelo la bola.

La experiencia es diferente a beber champán en Tierra, aseguró Clervoy, astronauta de la Agencia Espacial Europea (ESA), quien lo degustó durante las pruebas a bordo del Airbus Zero-G. Y es que en la boca, la espuma se transforma en líquido.

Los primeros vuelos turísticos al espacio son esperados en 2019. Entre tanto, De Gaulle cuenta con mejorar su prototipo para que la botella “cumpla con todos los requisitos para ser enviada al espacio”.

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