Tecnológico de Monterrey

En 1945, su padre, Lorenzo Servitje, fundó Grupo Bimbo junto con sus socios en la Ciudad de México. A una edad muy temprana, mientras estudiaba la secundaria, Daniel Servitje, nacido en 1959, empezó a interesarse en el negocio familiar, lo que posteriormente lo llevó a recorrer todos los puestos relacionados con las ventas de la compañía hasta ocupar la dirección de ventas como la primera parada en su exitosa carrera.

“Desde entonces, valores como el trabajo tenaz y productivo, la responsabilidad del negocio, la integridad, el compromiso con todos los trabajadores, el emprendimiento y la innovación como motor de crecimiento” se hicieron presentes, de acuerdo con Ignacio de la Vega, decano de la EGADE Business School del Tecnológico de Monterrey.

Servitje Montull lleva más de 20 años a la cabeza de lo que hoy es un emporio global con más de 130,000 empleados, operaciones en más de  32 países y que vende más de 10,000 productos de marcas reconocidas en todo el mundo. “Partiendo de sus orígenes humildes, Grupo Bimbo ha logrado conquistar el paladar y los corazones de millones de consumidores alrededor del planeta”, consideró de la Vega.

Es por todo esto que la EGADE Business School del Tecnológico de Monterrey decidió reconocer su trayectoria, “ejemplo de visión emprendedora global y de compromiso con el desarrollo, así como con a creación de riqueza colectiva para México y para las nuevas generaciones de líderes empresariales”, con la segunda Medalla EGADE al Liderazgo Global en Negocios 2018.

“Daniel Servitje nunca tuvo miedo de soñar en grande ni de crecer, de manera responsable. Así, coadyuvó a llevar a Bimbo, en menos de 70 años, a pasar de ser esa pequeña panificadora a ser una gran multinacional”, agregó el decano de la EGADE Business School.

Dos historias de emprendimiento y éxito

Daniel Servitje recibió el reconocimiento este 12 de junio en el campus Santa Fe del Tecnológico de Monterrey durante una ceremonia en la que se dijo muy agradecido tanto con la institución como con todos aquellos que forman parte de su empresa.

“Este reconocimiento me llena de orgullo, responsabilidad y humildad. Representa el esfuerzo y la dedicación de los miles de colaboradores de Grupo Bimbo en los cuatro continentes donde operamos. Es fruto también del liderazgo de mis compañeros directivos y del apoyo y la constancia de nuestro consejo de administración”, destacó.

Frente a directivos del Tecnológico de Monterrey y de la EGADE, así como frente a un grupo de estudiantes de postgrado y académicos, Servitje Montull recordó también que tuvo la oportunidad de leer sobre la historia y el legado de Eugenio Garza Sada, “uno de los líderes empresariales más sobresalientes de nuestro país, cuya visión llevó a la fundación del Tec en 1943, hecho que marcó un parteaguas en la historia de la educación en México”.

En ese sentido, afirmó que el Tecnológico de Monterrey y Grupo Bimbo son instituciones que comparten historias y trayectos similares.

“Lo que empezó modestamente en una casa en Monterrey con 350 alumnos, es hoy una de las instituciones educativas líderes en nuestro país. Grupo Bimbo inició operaciones también por esos años gracias a la visión de mi padre y de sus socios. Comenzamos también de manera modesta, con un horno de pan, 34 colaboradores y 10 camiones de distribución”, relató.

“Con la ilusión, el esfuerzo y el talento de muchas generaciones, tanto el Tec como Bimbo nos hemos consolidado a nivel mundial”, añadió. “Y hay algo más en lo que coincidimos: compartimos una visión ética, global e innovadora para romper paradigmas y expandir nuestro liderazgo. También valores como el reconocimiento a la dignidad e integridad de las personas, la solidaridad, la honestidad, el respeto mutuo y la cultura del esfuerzo”.

La ‘fórmula secreta’

La ceremonia concluyó con las palabras de Salvador Alva, presidente del Tecnológico de Monterrey, quien mencionó una serie de características de Daniel Servitje que describió como admirables y que, consideró, “son los ingredientes de la fórmula de su éxito”.

“Es un optimista por naturaleza, es curioso y siempre está buscando oportunidades. Pero además es pragmático, es proactivo, es arriesgado y se mueve muy rápido. Finalmente, es muy sensible a la realidad social: el tema ambiental y del personal, por ejemplo”, mencionó. “Daniel representa los ideales de lo que queremos formar en esta sociedad”.

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