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El miedo a los números es real. Las matemáticas son la asignatura más temida por su nivel de abstracción. Diversos estudios confirman que el estudio de los número provoca ansiedad, sudoración e incluso dolor físico.

Erin Maloney, profesora de psicología cognitiva en la Universidad de Ottawa, Canadá, explicó a la agencia SINC que este sentimiento de rechazo se manifiesta a edades tempranas “cuando los niños encuentran dificultades a la hora de contar o comparar magnitudes”.

Las matemáticas son una escalera donde cada escalón importa. “Sobre los seis años los niños se comparan con los demás y deciden si son buenos en matemáticas. Si concluyen que no lo son, se desilusionan y aprenden peor”, opina el escritor y matemático John Mighton, fundador del programa JUMP Math, diseñado para que los profesores devuelvan la confianza al alumno.

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Investigaciones actuales sugieren que este bloqueo es producto de algo más que la poca capacidad y tiene mucho que ver con factores psicosociales.

Un estudio realizado a más de 180  estudiantes de primer curso de la Universidad de Western Ontario, publicado en 2015 en la revista Frontiers in Psicology, mostraba que la ansiedad por los números depende de la manera en que cada uno integra las matemáticas en su propia personalidad, en su día a día y en su manera de afrontar la vida.

Antes, los psicólogos podían medir la ansiedad matemática con cuestionarios en los que pedían a los participantes que puntuaran sus sentimientos mientras hacían tareas relacionadas con las matemáticas.

Las tareas podían ser desde abrir un libro de texto de matemáticas a hacer un examen importante.

Aunque se ha estudiado sobre todo en niños, parece que este tipo de ansiedad puede afectar también a estudiantes de universidad y adultos.

Solo ver el recibo de una tienda puede provocar el pánico en algunas personas.

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Sin embargo, más recientemente, los psicólogos han sido capaces de estudiar también las respuestas fisiológicas.

Han visto que aunque las matemáticas no son un peligro real, esta gente experimenta una respuesta muy real, física, que incluye la liberación de hormonas del estrés como el cortisol, características de situaciones que se perciben amenazantes.

Un estudio mostró, incluso, que pensar sobre un examen de matemáticas activa la “matriz del dolor” del cerebro, las mismas regiones que se activan si resultas herido, dice BBC Mundo.

Y es que las matemáticas no son como cualquier otra asignatura, en su estudio siempre hay una respuesta falsa o verdadera.  En 2012, por ejemplo, escáneres cerebrales realizados a niños estadounidenses de entre siete y nueve años mostraron que los que se sentían más ansiosos con las matemáticas mostraban una mayor actividad en la amígdala, que trabaja en caso de amenaza.

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