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El 75% de los estudiantes mexicanos de los niveles medio y superior piensa que sus compañeros cometen plagio, de acuerdo con una investigación de IPSOS para Turnitin. La Encuesta de Participación Estudiantil (NSSE) evidenció por su parte que más de la mitad de los consultados (51.8%) admitió haber copiado en alguna trabajo o examen. 

Mientras tanto, el negocio de la venta de tareas por encargo, principalmente en línea, va en aumento, con costos de entre 360 hasta casi 5,000 pesos, de acuerdo con quienes se dedican a este negocio. 

Sin embargo, quienes caen en estas acciones pueden enfrentar graves consecuencias por copia; plagio; suplantación de identidad; manipulación de sistemas institucionales; alteración documentos; venta, compra o distribución de exámenes; o intento de soborno, por mencionar algunos ejemplos de deshonestidad académica. 

Estudiantes ‘patito’: qué es y cómo evitar la deshonestidad académica¿Qué sucede si cometo una de estas faltas?

Muchos piensan que ‘todo el mundo lo hace’ o que ‘no va a pasar nada’. Al respecto, Jean Guerrero Dib, Director del Centro de Integridad Académica de la Universidad de Monterrey (UDEM), aseguró a Tec Review que “primero, hay certeza estadística de que es más la gente que está intentando hacer bien las cosas y, segundo, claro que pasa”. 

La primera o más inmediata consecuencia de cometer actos de deshonestidad académica es, por supuesto, una sanción en función de la gravedad de la misma, “porque hay una normativa que cumplir y porque los estudiantes deben saber que sí hay consecuencias”, dijo Gerardo Campos, Director de Efectividad Institucional en el Tecnológico de Monterrey.

Lo siguiente que sucede es que el propio alumno que comete una falta pierde. “Porque si estás estudiando es porque quieres aprender y si no haces las cosas bien, estás perdiendo aprendizaje, que seguramente será necesario en tu vida profesional, así como tiempo y dinero”, abundó Guerrero Dib.

Ahora, si no tienes ciertos conocimientos o habilidades por hacer trampa, y te conviertes en un estudiante ‘patito’, lo más probable es que más adelante te conviertas en un profesionista ‘patito’. 

“Por ejemplo, un ingeniero civil que copió o que hizo trampa en la clase de estructuras podría luego tener un impacto en el que se caiga un edificio o un puente; y ni qué decir de un médico, un psicólogo, un empresario. No es un efecto inmediato pero sí posterior”, dijo Jean Guerrero Dib.

Y si seguimos el camino de la deshonestidad, agregó, incluso podemos convertirnos en ciudadanos corruptos o no éticos ni morales, “porque las pequeñas faltas se van convirtiendo en una especie de bola de nieve. Se van haciendo más grandes, más serias, más graves”.

“En este país, nos hemos dado cuenta con estudios de que hay una alta probabilidad de que un estudiante que cometió fraude académico sea un profesionista y un ciudadano que se corrompe”, afirmó Pablo Ayala, Decano Asociado de Formación Ética y Ciudadana en el Tec. 

¿Qué tan grave son estas faltas?

En el Tecnológico de Monterrey se consideran tres niveles de gravedad en los actos de deshonestidad académica: menor, grave y muy grave, pues “no es lo mismo que un estudiante en voltee a ver el examen de otro para copiar a uno que se dedica a la venta y compra de trabajos”, explicó en entrevista Ayala.

El primer tipo ocurre por omisión o por el uso incorrecto de guías, lineamientos o criterios. Ejemplo de ello es cuando se hace una cita incorrectamente o se omite. 

“En ocasiones, no es que el estudiantado tenga una mala voluntad, sino que es el desconocimiento o el error lo que lo empuja” a cometer una falta, dijo Pablo Ayala.

Para evitar caer en esto, Jean Guerrero Dib, recomienda acercarse a bibliotecas, a sitios de ayuda y consejos prácticos para escribir académicamente, páginas que ofrezcan ejemplos, e incluso redes sociales académicas que permiten “no perder la pista o la fuente de una idea”. También pueden encontrar cursos sobre integridad académica en diferentes instituciones.

“Otro consejo para quienes quieren hacer bien las cosas es someter sus trabajos a software de similitud, el cual es capaz de comparar tu texto con otros. Hay muchos y varios son gratuitos. Así puedes saber si omitiste una referencia o si una cita es incorrecta, para corregirlo antes de entregar el trabajo”, continuó.

“La línea suele ser delgada, porque es difícil leer la intención de la gente, pero normalmente si un profesor detecta que en un documento se tiene la referencia, aunque mal hecha, entonces se puede presumir que el estudiante hizo este esfuerzo por dar el crédito”, añadió Jean Guerrero Dib. 

El segundo nivel, una falta grave, es cuando existe la intención de engañar a otro para crear una falsa impresión y así obtener un beneficio o ventaja académica. Algunos casos son plagio, autoplagio (cuando el autor re-utiliza sus ideas en varios trabajos), colusión o copia en exámenes. 

Finalmente se considera que una falta es muy grave cuando, más allá de tener la intención de engañar a otro, implica un comportamiento fraudulento y una confabulación para llevar a cabo un acto completamente ilícito. 

Estos pueden ser, por ejemplo, la compra o venta e intercambio de tareas o trabajos en línea, la distribución de exámenes, la falsificación, la suplantación de identidad o el soborno.

Estudiantes ‘patito’: qué es y cómo evitar la deshonestidad académica

Como estudiante, ¿qué puedo hacer para evitar la deshonestidad académica?

“Lo primero es empezar por uno mismo. Estar convencido de que actuar correctamente en este ámbito es mi esfuerzo individual. El que viene a aprender aquí soy yo, a desarrollar conocimientos, a colaborar”, destacó Gerardo Campos.

“Y la cultura de la denuncia también es importante porque, de nuevo, si lo trasladamos a la vida allá afuera, en un país donde la denuncia no existe, crece la impunidad”, dijo Ayala. 

Además, no es justo, añadió Jean Guerrero Dib. “No es justo para el que hace las cosas bien que otra persona haga trampa, porque eso le puede quitar el reconocimiento, la beca, el lugar más cercano en tu servicio social, el lugar para tus estudios de especialidad. Eso también te puede afectar a ti porque un chico que no aprende, que es tramposo, va a causar desprestigio a tu institución, lo que a su vez le quita valor a tu título”, comentó. 

“Y si piensas que esa persona puede ser el que va a atender a un familiar tuyo en el hospital, el que te va a hacer la contabilidad, con el que vas a hacer negocios, te das cuenta de que te estas haciendo daño a ti, a tu familia, a tu comunidad”, concluyó. 

Los expertos coincidieron en alentar a los estudiantes a participar en la creación de un Código de Honor para su universidad. 

Como instituciones académicas, varias universidades alrededor del mundo ya han desarrollado e implementado con éxito Códigos de Honor, entre estas la Pontificia Universidad Católica de Chile o la Universidad Harvard en Estados Unidos. 

En México, existen ejemplos, como el de la Universidad de Monterrey y, muy pronto, el del Tecnológico de Monterrey, que ya trabaja en este documento con ayuda de los miembros de su comunidad, “una declaración pública donde se expresan nuestros compromisos de integridad académica y de excelencia en el aprendizaje”.

Una investigación estadounidense que se llevó a cabo con ayuda de 4,000 alumnos de 31 campus, demostró que las universidades que cuentan con este documento existían menos casos de copia en comparación con aquellas que no lo tienen (23% contra 45%), lo mismo en casos de plagio (45% en comparación con un 56%). 

Prototipo de la UNAM acabaría con plagio digital. Entérate aquí.

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