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De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), el suicidio es la segunda causa principal de muerte entre personas de 15 a 29 años. Anualmente, 800,000 personas se suicidan en el mundo.

El suicidio es el acto de quitarse la vida voluntariamente. Una acción o comportamiento que puede ser provocada por factores sociales, psicológicos, culturales, entre otros. La OMS apunta que en 2016, más del 79% de los suicidios en todo el mundo ocurrieron en países de ingresos bajos y medianos. 

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“Cada muerte es una tragedia para familia, amigos y colegas. Ahora bien, los suicidios pueden prevenirse. Hacemos un llamamiento a todos los países para que incorporen de forma sostenida en sus programas nacionales de salud y formación estrategias de eficacia probada para la prevención del suicidio”, dijo Tedros Adhanom Ghebreyesus, el director general de la OMS.

El suicidio se vincula fuertemente con los trastornos mentales. “Es común en los seres humanos sentirnos tristes, sin ganas de nada, no sentir placer en las cosas, con falta de energía, apáticos, aparentemente sin motivo alguno”, señala José Raúl Sánchez, psicólogo y líder regional de Bienestar y Consejería en la Región Sur del Tec de Monterrey.

“Lo que no es común, es que las sensaciones nombradas anteriormente permanezcan durante periodos muy prolongados, o peor aún, que obstaculicen nuestras actividades y rutinas diarias”, agrega. 

Ante esto, es necesario identificar los síntomas de la depresión para tomar las medidas correspondientes.

¿Cuáles son los síntomas?

El psicólogo y líder regional de Bienestar y Consejería en la Región Sur del Tec de Monterrey comparte los síntomas:

  • Irritabilidad frecuente.
  • Falta de tolerancia a la frustración o a la crítica.
  • Dolores de cabeza o de estómago frecuentes.
  • No disfrutar de actividades que le gustan.
  • Sentirse cansado durante el día.
  •  Sentimientos de tristeza o melancolía la mayor parte del tiempo.
  • Cambios en las rutinas diarias.
  • Problemas para dormir o dormir más de lo normal.
  • Cambio en los hábitos alimentarios.
  •  Dificultad para concentrarse.
  •  Problemas para tomar decisiones.
  •  Baja en el rendimiento escolar.
  •  Comportamientos de alto riesgo, como consumo de drogas o alcohol.

¿A quién recurrir?

Si se identifican algunos síntomas en la rutina diaria, una de las primeras acciones es comunicar la situación con alguien de confianza, amigos, familiares, entre otros.

También acudir a un especialista, quien será el responsable de dar un diagnostico sobre la situación que atraviesa el paciente y con ello tomar medidas para darle seguimiento a un posible tratamiento según el caso del paciente.

CON INFORMACIÓN DE CONECTA Y LA OMS 

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