¿Puede realmente la CDMX convertirse en una smart city?
iStock

El concepto smart city o ciudad inteligente es aún reciente y, para muchos, suena muy lejano o incluso a cosa de ciencia ficción. Pero para otros “esto es algo que va a pasar” inevitablemente, personas como el geógrafo español Álvaro Porcuna quien considera que las ciudades más eficientes y desarrolladas del futuro serán aquellas que se empiecen a construir desde ahora con base en esta tendencia.

Una smart city se caracteriza por utilizar las tecnologías de la información y de la comunicación (TIC) con el objetivo de garantizar un desarrollo sostenible, un incremento en la calidad de vida de sus habitantes, una mejor gestión de los recursos disponibles y una participación ciudadana activa.

Algunas soluciones tecnológicas ya nos acercan a la ‘inteligencia’ urbana, como las aplicaciones móviles relacionadas con el transporte público, pero estas únicamente forman parte del inicio.

“La diferencia es que una smart city combina todo esto con la sociedad. Las soluciones urbanas hablan de infraestructura, las ciudades inteligentes de servicios y de empoderamiento ciudadano”, explicó Porcuna, actual Director de Urban Solutions de la firma Inusi-Velatia, que se dedica principalmente a la integración de servicios y tecnologías.

Con todo esto en mente, ¿puede realmente la Ciudad de México convertirse en una smart city? y ¿por qué debería de hacerlo? Te invitamos a analizar estas cuestiones de la mano del experto español.

Que el ‘monstruo’ no nos coma

El término megalópolis se refiere a un conjunto de áreas metropolitanas cuyo crecimiento urbano acelerado lleva al contacto del área de influencia de una con las otras. Estas suelen estar formadas por conurbaciones de grandes ciudades, como ocurre en la Ciudad de México.

Hoy, “estas megalópolis son monstruos que se alimentan de muchísima energía; que viven con problemas de agua, de transporte; que se enfrentan diariamente ineficiencia en sus servicios públicos; y que apenas logran abastecer a los millones de personas que los habitan”, dijo el geógrafo. “El reto es de proporciones gigantescas: seguridad, gestión, resilencia. Tenemos que mejorar muchas cosas para no fundirnos en el caos”.

A esto se suman diversos cambios sociales, la mayoría impulsados por la misma tecnología.

“El celular es una especie de kit de supervivencia; las relaciones laborales se están transformando y cada vez es más común escuchar de freelancers y home office; los millennials entienden el mundo de manera diferente y su prioridad no es tener una gran casa, con conexión a internet y una buena ubicación les basta”, agregó Álvaro Porcuna. “Todo esto esto haciendo que las ciudades tengan un protagonismo muy importante”.

Es en este contexto que las smart cities pueden ofrecer soluciones integrales para los habitantes de las megalópolis, las cuales se traducen en un sinnúmero de beneficios para la sociedad, desde el ámbito económico hasta el de la transparencia en la gestión o la captación y retención de talento.

“Nadie quiere estar en un lugar sin internet, que esté anclado al pasado. Buscamos tecnología y un ambiente que nos permita trabajar y desarrollarnos”, comentó el Director de Urban Solutions de Inusi-Velatia. “Así se atrae tanto a las grandes empresas como a las startups”.

¿Tiene la Ciudad de México el potencial de convertirse en una smart city? “Esto no es cosa de los suecos o los noruegos, esto está aquí”, afirmó el experto español. “Si conseguimos unificar todas estas herramientas, trabajar de forma coordinada y hacemos caso a los datos, yo pienso que sí hay una importantísima capacidad de lograrlo, de hecho mucho más importante que en muchas otras ciudades del mundo”.

¿Por qué? “Porque la Ciudad de México tiene importantes retos que atacar y que puede vencer con ayuda de la tecnología y la participación ciudadana; porque casi un 50% de la población tiene menos de 25 años; porque hay una alta penetración de gadgets como los smartphones; y porque la sociedad es cada vez más consciente de la necesidad de innovar”, aseguró.   

¿Cómo lograrlo? “Tenemos que ser mucho más exigentes como ciudadanos a la hora de solicitar al gobierno que hagan que todo esto funcione”, dijo Porcuna. “Hablamos de los pros pero, efectivamente, están los contras. Por eso también es necesario empezar a trabajar en la regulación de todo esto”.

“Sí se van a destruir algunos empleos, sobre todo del sector más vulnerable de la población”, añadió. “Por eso creo que lo más importante en este momento es mejorar la educación. Es desde este punto que se debe empezar a tratar el tema”.

¿Te gustó esta información? Consigue más en nuestro boletín, ¡suscríbete!

DEJA UNA RESPUESTA

Please enter your comment!
Ingrese su nombre