Las personas se sientan en sus autos mientras experimentan una exhibición de arte envolvente de Vincent Van Gogh en Toronto, Ontario, Canadá. (Foto: Cole Burston/ AFP)

Los efectos de la Covid-19 en eventos masivos están lejos de verse claramente. Se asemejan a la costa aún sin divisar en un mar donde la humanidad actualmente está remando.

Los países han diseñado estrategias al respecto. Sin embargo, aún no sabemos si la costa está cerca o lejos, aunque parece que vamos en la dirección correcta.

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La idea es cumplir con parámetros mínimos de seguridad para permitir la apertura de espacios y actividades en función de la seguridad que ofrezcan, según los criterios de la 17 Agenda 2030 de la ONU sobre Objetivos de Desarrollo Sustentable, especialmente el Objetivo 11: hacer que las ciudades y los asentamientos humanos sean inclusivos, seguros, resilientes y sustentables.

También se pretende desarrollar un sistema de señalización de resiliencia pandémica que determine el riesgo de contagio, de muy bajo a muy alto, de acuerdo con la región geográfica.

Algo análogo a las señales de tránsito en una carretera que indican distintos niveles de riesgo en el camino, desde zona escolar hasta camino sinuoso.

La gente usa mascarillas y mantienen la distancia social durante una exhibición de Vincent Van Gogh en Canadá. (Foto: Cole Burston / AFP)

“El desarrollo de una señalización que evalúe la capacidad de resistencia a la epidemia de los lugares de intercambio social puede ser una herramienta invaluable para determinar las políticas de prevención, por un lado, y las medidas de contención social y distanciamiento, por otro”, expresa Nuria Vallespín Toro, arquitecta de la Universidad de La Laguna, España, en el artículo Epidemic Resilience Label for a Post-Covid City (ERL Project).

La académica también puntualiza que las medidas de señalización promoverán sinergias para el desarrollo de la economía mundial en un entorno pospandemia.

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Transformación social 

En este sentido, Juan Pedro Zambón, socio fundador de Venue Brand Experience, compañía productora responsable de la organización de conciertos, reuniones empresariales y torneos de futbol como Copa Libertadores o Copa América, confirma que estas medidas son parte de una gran transformación social.

“Esto va a generar un cambio geopolítico. Vamos a pasar a una fase en que tendremos áreas pandémicas, zonas donde la frontera la va a determinar el alcance de la pandemia. Y estas zonas van a dar una oportunidad a todos los segmentos de la economía de poder desarrollarse nuevamente”, expresa Zambón en entrevista para Tec Review.

En cuanto a justas deportivas internacionales, el anecdotario ya ha registrado la incidencia de contingencias sanitarias por lo menos desde hace 10 años.

Durante la pandemia de gripe H1N1, de 2010, se celebraron los Juegos Olímpicos de Invierno de Vancouver y la Copa Mundial de la Federación Internacional de Fútbol (FIFA) en Sudáfrica.

Mientras que durante el brote de la enfermedad del virus Ébola, de 2015, se organizó la Copa Africana de Naciones, en Guinea Ecuatorial.

Finalmente, los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro, Brasil, se llevaron a cabo en 2016, durante el brote del virus del Zika, aunque algunos atletas, en particular del contingente de golf, no asistieron por la amenaza de infección.

Tomando en cuenta estas experiencias, la Covid-19 representa un peculiar desafío que ha generado novedosas estrategias tecnológicas en recintos deportivos.

La película “Palm Springs” exhibida en el Festival de Cine de Tribeca, que se convirtió en un autocinema. (Foto: Mike Pont/Getty Images for Tribeca Film Festival/AFP)

Gritar gol, vía remota

El sistema de streaming se va a aplicar cada vez con más intensidad en los estadios, de acuerdo con Zambón, quien agrega que ya existen otras herramientas de interacción complementarias de esta forma de entretenimiento en línea.

“La Bundesliga de Alemania, por ejemplo, fue la primera liga de futbol en reanudar el juego, sin público y con una app oficial que se llama Myapplause, en que hay cuatro botones para interactuar: aplaudir, silbar, gritar gol y cantar, de manera virtual”, explica Zambón.

Es así como los aficionados al deporte actualmente impactan en el ánimo de los jugadores, mediante sonidos accionados desde casa que se escuchan en las bocinas de los estadios.

Sin duda, una propuesta innovadora, pero fría, sobre todo si se compara con la pasión volcánica que suele generarse en las gradas de un estadio de futbol.

Estadio Georgi Asparuhov, Sofía, Bulgaria. Los fanáticos de Levski Sofía son vistos entre cartones en las gradas antes del partido, mientras el juego se reanuda después del brote de la enfermedad por coronavirus. (Foto: Stoyan Nenov / Reuters)

 

El público de la burbuja

En cuanto a espectáculos musicales, ya se tienen proyectos en que barreras físicas y disminución de público podrían dar pie a una forma híbrida de espectáculos.

Por ejemplo, en Córdoba, Argentina, a partir de mediados de agosto se planea reabrir las salas donde se presentan las bandas musicales de cuarteto, con un formato de público encapsulado.

“El área de público se va a dividir, se van a generar ‘burbujas’, ya sea con acrílico, paneles o vallas, que permitan que la gente esté separada. Esto baja el aforo en el lugar concreto donde se va a hacer el experimento, de 6 mil 400 a mil 200 personas”, comenta Zambón.

Las personas participan en una clase de yoga al aire libre en el Hotel X, dentro de domos para cumplir con las medidas de distanciamiento social en Toronto, Canadá. (Foto: Cole Burston / Getty Images / AFP)

Las llamadas burbujas pretenden seccionar el área de las butacas en grupos de máximo dos personas, lo cual también se complementará con la experiencia en línea.

“El futuro de los eventos es mixto: en el mediano plazo lo que se viene es un formato donde tengamos una determinada cantidad de público presencial y una determinada cantidad de público en streaming”, dice Zambón.

Por otro lado, las personas que no estén dentro del recinto también podrían interactuar a través de la tecnología multimedia.

“En una pantalla se pueden ver hasta 49 fans; si se tienen 10 pantallas (dentro del foro), se tendrían 490 fans mirando en tiempo real, no con voz, porque esto causaría problemas de audio, pero sí con señas”.

“Se sabe que si se tiene a un cantante frente al público en un estadio con capacidad de 30 mil personas, él tiene contacto visual con máximo 500 personas, el resto no lo ve”, comenta el socio fundador de Venue Brand Experience.

Los fanáticos asisten a un show en vivo de Garth Brooks como parte de la serie Conciertos en tu automóvil en el recinto ferial y centro de eventos del condado de Ventura el 27 de junio de 2020 en Ventura, California. (Foto: Rich Fury / Getty Images / AFP)

Adaptarse o quedar fuera de la jugada

Para Zambón, la situación actual es como un gran laboratorio en el que todos tenemos que observarnos unos a otros.

No hay manera de establecer pronto una respuesta definitiva, sino que poco a poco, vía ensayo y error, la humanidad debe encontrar el justo medio ante la Covid-19.

Las personas que usan máscaras faciales montan una atracción en un muelle de atracciones el 3 de julio de 2020 en Wildwood, Nueva Jersey. (Foto: Mark Makela / Getty Images / AFP)

La pandemia, según Zambón, también ha incrementado la sensibilidad ante cualquier nueva propuesta, y las soluciones surgirán siempre y cuando exista una intercomunicación entre todos los participantes.

“Hoy, el público, los artistas y los patrocinadores están muy receptivos de ver lo que va a pasar, y quien no tenga esta receptividad va a quedar fuera del juego”, afirma Zambón.

Finalmente, el empresario asevera que en toda situación drástica, hay pocos ganadores y muchos derrotados, “y el principal perdedor será quien se resista a los cambios”.

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