EFE

China podría lanzar a finales de abril los primeros ensayos en humanos de vacunas contra el nuevo coronavirus, anunciaron este viernes las autoridades.

Investigadores del mundo entero trabajan para desarrollar tratamientos destinados a luchar contra la enfermedad COVID-19, que emergió en diciembre en el gigante asiático.
“Varios equipos de investigación recurren a diferentes técnicas para concebir una posible vacuna”, indicó Xu Nanping, el viceministro de Ciencia y Tecnología.

“La primera debería ser sometida a ensayos clínicos hacia finales de abril”, señaló en una rueda de prensa en Beijing.

Los investigadores chinos utilizan varios procedimientos para lograr una vacuna, declaró Zeng Yixin, el vicedirector de la Comisión Nacional de Salud.

Entre estos métodos figuran el uso de un coronavirus inactivo, el uso de ingeniería genética para producir proteínas que sirvan de antígenos, o la modificación de vacunas antigripales, detalló Zeng.

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La Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró el martes que haría falta al menos un año antes de obtener un producto que se pueda usar a gran escala. “La vacuna es algo a largo plazo, pues podría demorar hasta 12 o 18 meses. Esto es en el peor de los casos”, declaró su director Tedros Adhanom Ghebreyesus.

Avances en EU

Por su lado, científicos estadounidenses han creado el primer mapa 3D a escala atómica de la parte del nuevo coronavirus que infecta las células humanas, una etapa clave para el desarrollo de una vacuna y de tratamientos, según un estudio publicado el miércoles.

Un equipo de investigadores de la Universidad de Texas en Austin y de los Institutos Nacionales de Salud de EU recurrieron a una tecnología llamada criomicroscopía electrónica, premiada con el Nobel de Química en 2017, para mapear la parte del virus que se adhiere a las células, unas puntas llamadas proteínas de espícula.

“La punta es el antígeno que quisiéramos introducir en los humanos para provocar de manera preventiva la producción de anticuerpos por el sistema inmunitario, de manera que esté listo a responder a un ataque cuando llegue el verdadero virus”, explicó Jason McLellan, el científico que dirigió el estudio.

Su equipo y él llevaban años estudiando otros virus de la misma familia que el COVID-19 surgido en China.

Aprovechando esa experiencia previa y a partir del genoma publicado por China al principio de la epidemia, los investigadores estadounidenses crearon una versión estable de las puntas del virus en su laboratorio.

Su estructura molecular está ahora disponible para los científicos de todo el mundo.

Unas 75,000 personas han sido contagiadas en China continental, de las cuales más de 2,200 han muerto. Fuera de China continental, se han producido 11 fallecimientos y 1,100 contagios en unos 25 países.

Con información de AFP

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