El primer cyborg del mundo defiende
EFE

(EFE) – Neil Harbisson, el primer cyborg reconocido oficialmente por un gobierno, el del Reino Unido, defendió este 4 de octubre el derecho de los seres humanos a incorporar tecnología en su cuerpo y a “diseñarse como especie”, durante una conferencia ofrecida en Barcelona, España.

Harbisson participó en la sexta International HR Conference sobre ciencia y tecnología.

El artista y cyborg reivindicó el derecho a adquirir nuevos sentidos a través de implantes como el que él lleva en la cabeza: una antena conectada al cerebro que le permite percibir los colores en forma de sonidos.

Según explicó, nació con una enfermedad, la acromatopsia, que impide la percepción de los colores más allá de los negros, blancos y grises.

“El color es un elemento muy importante y no quería estar excluido socialmente”, argumentó, así que en 2004 le propuso a un médico que le injertara una antena en la cabeza capaz de percibir la frecuencia de cada tonalidad y, tras memorizarla, identificar el color correspondiente.

Sin embargo, Neil Harbisson fue un paso más allá y decidió que dentro de su abanico de vibraciones se incluyera la luz ultravioleta y los infrarrojos, en un intento de sobrepasar los límites humanos.

“Un médico de Barcelona, anónimo, accedió a operarme”, subrayó Harbisson, después de comentar algunos de los problemas bioéticos que le planteó el primer cirujano al que acudió, entre ellos, que “la antena no es una parte preexistente del cuerpo o que no es ético superar el espectro sensorial de los humanos”, añadió.

Tras la operación, Neil Harbisson desarrolló un nuevo ‘sentido’ que le permite saber a qué suena una cara, “por ejemplo, mediante las diferentes formas de rojo de unos labios”, pintar un cuadro a través de un discurso o vestir una canción.

La antena no es el único dispositivo que tiene incorporado, ya que en la rodilla lleva implantado un chip que le permite saber dónde se encuentra el norte geomagnético, “un sentido que tienen diversos animales”, detalló.

“La condición de cyborg -subrayó- me acerca más a la naturaleza, permitiéndome percibir elementos naturales que los humanos no perciben y estar más cerca de otras especies”, comentó.

En esta línea, afirmó que “cada uno debe ser libre de escoger qué órganos quiere como especie”.

Harbisson insistió en las ventajas que supone convertirse en un cyborg para el medio ambiente porque, según dijo, “para vivir mejor no hace falta cambiar el planeta, sino cambiarnos a nosotros mismos”.

La Tierra sería mucho más sostenible si tuviéramos visión nocturna, ya que no haría falta usar tanta electricidad, o “si en lugar de regular la calefacción, pudiéramos regular nuestra propia temperatura”, detalló.

Los riesgos médicos que podría comportar la incorporación de la tecnología al cuerpo, en su opinión, “están presentes”, pero él considera que “valen la pena”.

El futuro está en la simbiosis humano-máquina. Entérate aquí.

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