¿Qué piensan los mexicanos sobre la ciencia?
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Entre la población mundial, la ciencia ‘baila’ entre la esperanza y el escepticismo: el 87% tiene altas expectativas sobre el papel que juega ésta en resolver los grandes problemas globales a los que nos enfrentamos hoy y un 33% opina que los avances científicos mejoran la calidad y esperanza de vida de las personas. Pero al mismo tiempo el escepticismo aumenta, creciendo 6% respecto al año pasado, incrementando de 29% a 35%. 

Así lo evidencian los resultados del segundo estudio El estado de la ciencia en el mundo (SoSI), realizado por 3M y la firma de investigación Ipsos en 14 países alrededor del mundo, entre ellos México. 

Esta investigación apunta a que nuestro país sigue la misma tendencia: los mexicanos sienten curiosidad por la ciencia y quieren saber más (83% y 90%), pero todavía nos enfrentamos con un alto porcentaje de escepticismo (35%).

“Los mexicanos somos curiosos y esa es una gran ventaja para el desarrollo de la ciencia en nuestro país. Partimos de algo muy positivo. (En el estudio) vemos que los mexicanos sienten más curiosidad por la ciencia que indiferencia y aún más que otros países. La gente es curiosa, pero al mismo tiempo escéptica. ¿Cómo resolvemos esta ecuación?”, planteó José Valera, Director General para 3M México, durante la presentación de la investigación. 

Valera destacó además que “la percepción positiva de la ciencia en México es casi del 60%, a casi todos los mexicanos les gustaría saber más sobre ciencia (90%) y considera muy importante conocer sobre ciencia (90%). Pero al mismo tiempo no confía en su conocimiento científico y una parte admite saber nada o poco sobre ciencia (88%)”, lo que tiene que ver con las barreras que enfrentamos en este ámbito.

¿Qué piensan los mexicanos sobre la ciencia?

El reto: las barreras para la ciencia

La accesibilidad es una de las más grandes barreras para la ciencia.

En México, el 80% opina que el país está atrasado en materia científica respecto a otras naciones y el 29% de los participantes identifica la falta de recursos económicos como el problema principal para acercarse a la ciencia, por ejemplo, a través de una carrera (frente a un 22% entre la población mundial). 

Sin embargo, este trabajo indica también que los mexicanos son menos propensos a decir que no se les da la ciencia en comparación con el resto del mundo (31% contra 52%) y la mayoría considera que la ciencia no es solo para genios (32%).

La ciencia tiene además un problema de imagen: más de la mitad de los encuestados (54%) considera que los científicos son elitistas. A pesar de esto, el 83% de los mexicanos considera a estos expertos como fuentes confiables y 79% piensa que ésta comunidad no obtiene suficiente reconocimiento por su labor.

Por otra parte, más de la mitad de los participantes en nuestro país (59%) dijo que rara vez piensa sobre el impacto de la ciencia en su vida cotidiana y casi la mitad (48%) solo cree en la ciencia cuando se alinea con sus creencias personales. 

“Puede que suene contradictorio. Pero a pesar de esto la gente en México está optimista por la ciencia. ¿Cómo se puede ser escéptico pero a la vez optimista? El mexicano está escéptico porque no conoce de ciencia, pero optimista porque cree que la ciencia va a solucionar los grandes problemas que tenemos en el mundo. Entonces hay que humanizar la ciencia, hacerla cercana”, insistió José Valera.

Lo que sucede, abundó Baltazar Rodriguez, Senior Architect, Blockchain Engagement Leader and Technology Evangelist en IBM México, es que además de estas barreras, “es parte de la naturaleza humana el hecho de desear explicaciones simples. A veces optamos por una explicación simple aunque esta sea incorrecta. De hecho intentamos evadir la complejidad. Entonces, cuando la ciencia nos intenta llevar a hacer un ejercicio verdadero pero complejo, es parte de la naturaleza humana el querer rechazarla”. 

“Pero además, las verdades que descubrimos a través de la ciencia no siempre son populares. Desgraciadamente hoy nos encontramos en un punto en el tiempo en donde los conceptos populares son más importantes y más relevantes que los conceptos verdaderos. Cuando combinas el concepto de popularidad con el de la aversión natural que tiene el ser humano ante la complejidad, lo que estás viendo es un momento donde las ideas populares son más escuchadas. Es un punto verdaderamente peligroso”, que ha dado como resultado movimientos como los antivacunas o los terraplanistas, agregó.

Es así que el estudio llega a la conclusión de que el interés de las personas por la ciencia en México está altamente vinculado con su humanización pues, en contraste, al resaltar el impacto de la ciencia en la vida cotidiana de las personas y cómo ésta mejora sus vidas, el interés de las personas aumenta. 

Los mismos encuestados lo confirman: alrededor del 85% considera que mejorar la percepción de la ciencia comienza con una correcta comunicación que la haga más cercana y relevante para sus vidas. “Necesitamos más embajadores de la ciencia en México y hablar de ciencia de manera sencilla y clara”, destacó el Director General para 3M México. 

¿Qué piensan los mexicanos sobre la ciencia?

La clave: humanizar la ciencia

Humanizar la ciencia es entonces la solución pero, ¿cómo lograrlo? El estudio de 3M apunta a mejores prácticas de comunicación que fomenten la cercanía de las personas con la ciencia: “desde científicos que relacionen su trabajo con la vida cotidiana de la gente hasta hablar sobre avances científicos de una forma más fácil de entender”.

“Todos nos beneficiamos de la ciencia pero necesitamos una comunicación más efectiva que nos facilite entender cómo”, dijo Óscar Molina, ingeniero de aplicaciones senior de la división de materiales avanzados de 3M México. “Al vincular la ciencia a nuestras vidas cotidianas incrementamos nuestra confianza en ella, reduciendo las barreras y el escepticismo; al tiempo que inspiramos a los científicos del mañana”. 

“Todos los que trabajamos en algo que tenga que ver con ciencia o tecnología tenemos la responsabilidad de usar un lenguaje inclusivo, más claro, más sencillo. Estamos en un medio en el que pensamos que todo mundo nos entiende, pero no es así. Debemos ser conscientes de la importancia de que la gente entienda lo que haces”, añadió Claudina García, Directora Legal y de Asuntos Públicos de American Tower en México.

“Las divulgaciones se tienen que hacer en un lenguaje que le llaman de tercer y cuarto grado, que es un lenguaje no tan alto, no tan bajo, que una población en general pueda entender. Y para que la información se entienda necesita además ser relevante y tener aplicación. Cuando la comunicación llegue en las palabras adecuadas al público adecuado, con el nivel de relevancia que debe tener una comunicación científica, se va a transformar el mundo, es lo que va a ayudar realmente a las personas”, agregó Javier Montiel, profesor, Teacher Advisor WGBH-NASA y director de la Academia Aeroespacial Internacional.

“Creo que vivimos un entorno muy importante político, económico, comercial, en México. Personalmente pienso que México puede ser el siguiente tigre de las economías emergentes en los siguientes 25 años. Pero para eso todos tenemos que cerrar la brecha: comunidad científica, gobierno, academia, empresas, padres. Esa es la tarea”, concluyó José Valera. 

El segundo estudio El estado de la ciencia en el mundo tiene base en las respuestas de 14,025 adultos de 14 países diferentes: Alemania, Brasil, Canadá, China, Corea del Sur, España, Estados Unidos, India, Japón, México, Polonia, Reino Unido, Singapur y Sudáfrica. 

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