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Los pacientes diagnosticados con Covid-19 llegan a los hospitales angustiados. El rol de enfermeras y enfermeros, más allá de atenderlos, es tranquilizarlos y escucharlos. “Tratamos de saber todas sus necesidades, de ayudarlos, les preguntamos si descansaron en la noche y qué les aqueja”, cuenta Martha Hilda López, enfermera que atiende casos del nuevo coronavirus en el Hospital San José, en Monterrey. “Intentamos darles ánimo, una frase motivacional o algo que los ayude a estar más tranquilos. Y también llevamos mensajes a los familiares”.

El trabajo de enfermería es crucial en la recuperación de los pacientes, no sólo por los cuidados paliativos de las enfermedades sino por el apoyo emocional. “En este momento de pandemia se requiere tener una conducta diferente, promovemos el bienestar de los seres humanos a través del ‘cuidado’, esa es nuestra palabra clave porque el cuidado es holístico, no nada más cuidar el cuerpo sino la parte espiritual, social y psicológica, de manera ética. Esa es la base del trabajo de las enfermeras”, detalla Leticia Solís Domínguez, directora de Enfermería de TecSalud, el área de salud del Tec de Monterrey.

Su labor para mantener a los pacientes metódicamente vigilados y atendidos es tan importante que el 12 de mayo de cada año se conmemora el Día Internacional de la Enfermería. El objetivo es reconocer su trabajo y también poner sobre la mesa el déficit de profesionales de esta área de la salud en todo el mundo.

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Durante 2017, en México se contabilizaron 355,700 personas dedicadas al trabajo de enfermería: 2.9 enfermeros por cada 1,000 habitantes, de acuerdo con las estadísticas más recientes de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE). El promedio mundial es de 8.8. Aunque México no es el país con el índice más bajo, pues Colombia y Sudáfrica apenas tienen una enfermera por cada 1,000 personas.

Esta profesión, a nivel técnico, licenciatura y posgrados, implica pasión por ayudar y profesionalización, pues es una carrera que también evoluciona, coinciden las entrevistadas. “Hay perfiles donde se dan combinaciones muy interesantes de enfermeras que siguen su formación estudiando una ingeniería, eso permite que nuestra colegas tengan un rol ampliado”, dice Sayuri Komera, directora de enfermeras en el Hospital Zambrano Hellion, en San Pedro Garza García, Nuevo León. “Buscamos interactuar en otros campos y eso implica un nivel académico más alto, como doctorados y posdoctorados”.

Y el respeto a su trabajo y profesionalismo no debe ocurrir sólo en medio de una pandemia. Aunque es un año difícil para celebrar, mantienen el espíritu de responsabilidad y toque humano para seguir con su labor. “Siempre hay que mantenernos con esperanza de que esto va a pasar, vamos a salir adelante. La unión que siempre debemos tener con todo el equipo de salud, la familia y cada uno de los pacientes te lleva a tener un círculo de fuerza. La unión nos hace fuertes”, dice López desde su puesto dentro del Hospital San José.

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