Cortesía de Jessica Lourdes Gaytán Barreto

Que los niños aprendan ciencia sin cuadernos ni libros es el objetivo de Diverciencia, un emprendimiento social que ofrece diplomados de matemáticas, física, química y biología a niños de primarias, en Nuevo León.

“Lo que hacemos es ir a las escuelas primarias y les ofrecemos el servicio que consta de 12 niveles, es decir, dos niveles por cada ciclo escolar. Por lo tanto, el niño que haya concluido sus años de primaria habrá terminado sus 12 niveles. El resultado que hemos obtenido ha sido muy grato, debido a que los niños no se sienten en una escuela, pues no asisten con mochila ni con libreta”, explica Yessica Lourdes Gaytán Barreto, fundadora del proyecto.

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Ella es estudiante de último semestre de Ingeniería en Bionegocios, del Tecnológico de Monterrey, en Nuevo León. A partir de una experimento escolar en su carrera comenzó con la idea de transmitir sin formalismos aburridos la ciencia a niños de primaria. Y fue en 2015 que constituyó Diverciencia como asociación civil. Entonces comenzó a ofrecer el diplomado a escuelas primarias de Nuevo León.

“Hemos eliminado la parte de la teoría, es decir, los niños no ven nada de teoría formal; todo se los manejamos de una manera más lúdica. Y de esta manera nosotros promovemos la ciencia”, explica Gaytán.

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Los cursos de Diverciencia son una materia optativa en el currículo oficial. Normalmente se imparten los sábados y tienen duración aproximada de hora y media. Veinte pesos es el costo que cada alumno debe pagar por sesión. En los niveles iniciales, explica Gaytán, los niños primero asimilan conceptos científicos por medio de experimentos que hacen con material casero, de cocina, y después, conforme aumenta la complejidad de los conceptos, emplean material de laboratorio como probetas, pipetas y tubos de ensaye.

“Usamos una metodología basada en cuatro factores: el juego como motor de aprendizaje, el ser activo, la experiencia vivencial y lo tangible (que los niños puedan tocar)”, dice la estudiante del Tec de Monterrey.

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Doce primarias públicas y 2 privadas en los municipios de Monterrey, San Nicolás y Guadalupe son el área que actualmente abarca Diverciencia. Sin embargo, Gaytán comenta que tiene planes de extender su emprendimiento a otros estados de la república.

Están por amor a la ciencia

Los cursos son impartidos por un ejército de amantes de la ciencia. Son muchachos voluntarios que por gusto hacen su mejor esfuerzo para convencer a los niños de que la ciencia es apasionante. Algunos de ellos, además, hacen la labor como parte de su servicio social.

“Tenemos a más de 200 talleristas, que tienen entre 15 y 25 años. Son muy variados. Son personas que tienen estudios que van desde prepa hasta universidad”, expresa Gaytán.

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