Obesidad y falta de sueño: los males que aquejan a los mexicanos
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Por Carol Baldwin

Seguramente has escuchado esto antes: si tienes sobrepeso, “come menos y haz más ejercicio”.

Se trata de un consejo común en México, un país donde diversas causas han provocado que los índices de obesidad y de diabetes tipo 2 aumenten continuamente en las últimas décadas, hasta convertirse en una crisis de salud nacional.

Según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), alrededor del 32% de la población mexicana tiene problemas de obesidad, lo que ubica a esta nación justo debajo de Estados Unidos en la lista de los países del mundo con un mayor índice de obesidad.

Hay un dato aún más preocupante: actualmente, la diabetes es la principal causa de muerte en México y cobra alrededor de 80,000 vidas por año.

Pero ese consejo frecuente, sobre la dieta y el ejercicio, ignora otro factor perjudicial que contribuye al aumento de peso y del que poco se habla: la falta de descanso.

Si se quiere abordar esta epidemia de diabetes y obesidad —en la mayoría de los casos prevenible— que los expertos creen se agravará en los próximos años, es necesario tomar medidas para combatir todas las causas que la provocan.

Los expertos en sueño han encontrado una relación importante entre la falta de un buen descanso y los problemas de salud, especialmente en las personas que sufren trastornos del sueño. La apnea obstructiva del sueño es una enfermedad que se caracteriza por ronquidos fuertes, jadeos y pausas en la respiración por al menos diez segundos durante la noche.

Las personas con apnea obstructiva del sueño, insomnio o pocas horas de sueño presentan un alto riesgo de desarrollar obesidad y diabetes de tipo 2.

Un gran número de estudios han relacionado los problemas para dormir, el sueño interrumpido y la salud, incluso en los sistemas de salud pública. Las personas que no duermen bien porque trabajan por la noche, tienen más de un empleo o hacen turnos largos y consecutivos, tienen un mayor riesgo de contraer problemas como enfermedades cardiovasculares, trastornos del estado de ánimo y ciertos tipos de cáncer.

Asimismo, estas personas presentan un alto riesgo de tener sobrepeso, obesidad, diabetes de tipo 2 y resistencia a la insulina, además de posibles accidentes domésticos, laborales o de tránsito. Esto genera preocupación especialmente en México, donde, según la OCDE, casi un 30% de los empleados trabaja un promedio de 50 horas semanales.

A pesar de que los investigadores no siempre pueden establecer una relación directa de causa y efecto en estas investigaciones de observación, algunos señalan que la regulación del apetito y el hecho de dormir mal o no dormir lo suficiente están relacionados, y que pueden provocar un exceso de alimentación y desencadenar la obesidad.

Una gran parte del problema es que los trastornos del sueño se diagnostican erróneamente. Esto significa que ciertos problemas crónicos como la apnea obstructiva del sueño, el insomnio y el descanso insuficiente se han robado muchas horas de sueño durante años y han traído consigo consecuencias en la salud de las personas.

Por otro lado, un diagnóstico acertado otorga distintas opciones de tratamiento y pautas para desarrollar buenos hábitos de sueño que los ayudará a descansar lo necesario para ser padres, estudiantes y empleados más productivos, además de saludables.

Nuestro estilo de vida actual contribuye a los malos hábitos de sueño. Fumar, beber alcohol, tomar cafeína a la noche y el no tener un horario establecido para acostarnos y despertarnos son hábitos que no nos permiten dormir las siete u ocho horas que los adultos necesitamos para llevar una vida saludable.

Para lograr dormir lo suficiente, también debemos esforzarnos más conscientemente para limitar el uso de pantallas antes de acostarnos. La luz de nuestros dispositivos reduce la producción de importantes sustancias químicas en nuestro cerebro que nos ayudan a conciliar el sueño profundo y reconfortante que necesitamos.

Desde que la Universidad Estatal de Arizona (Estados Unidos) y la Universidad de Guanajuato (México) comenzaron a trabajar en conjunto en el año 2009, se ha puesto el foco en los trastornos del sueño, la investigación del sueño y el fomento de la salud del sueño.

Aún no se sabe si mejorando los hábitos de sueño es posible revertir el daño ocasionado por la falta de descanso durante un largo plazo. Lo que sí sabemos es que mejorar los hábitos de sueño, especialmente si se los combina con otros hábitos saludables, puede ayudar a reducir y prevenir el sobrepeso y la obesidad, así como también disminuir y controlar mejor ciertas enfermedades crónicas como la diabetes.

Estas son algunas de las razones por las que se imparte un curso sobre los trastornos del sueño y el fomento de la salud del sueño a médicos, enfermeros, nutricionistas y otros trabajadores de centros médicos que se inscribieron en el Diplomado en Educación Terapéutica en Diabetes, en la Universidad de Guanajuato.

El director del programa, el doctor Sergio Márquez-Gamiño, informó que los pacientes que fueron tratados por profesionales capacitados como educadores en diabetes pueden controlar mejor su salud y suelen obtener mejores resultados en el largo plazo, en comparación con los de los profesionales que no se capacitaron en este sentido.

El doctor Márquez y su equipo están trabajando para ampliar el curso en todo el país, al fin y al cabo, el objetivo de esta investigación y de estas políticas es simple: empoderar a las personas para que duerman mejor, a fin de que puedan vivir mejor.

Carol Baldwin, Ph.D., R.N.,AHN-BC, FAAN es profesora emérita y académica en Southwest Borderlands en el College of Nursing and Health Innovation de Arizona State University, y subdirectora del Centro Colaborador para Propugnar la Política sobre Investigación en Salud de la Organización Panamericana de la Salud (OPS)/Organización Mundial de la Salud (OMS).

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