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La sonda japonesa Hayabusa2 logró posarse este viernes sobre el asteroide Ryugu, situado a más de 300 millones de kilómetros de la Tierra, un breve contacto destinado a recopilar muestras del terreno de este cuerpo interestelar para saber más sobre la formación de nuestro sistema solar.

En imágenes difundidas por internet se pudo ver a ingenieros de la Agencia Japonesa de Exploración Aeroespacial (Jaxa) vigilando con nerviosismo desde la sala de control la información previo al aterrizaje, antes de romper en aplausos de alegría cuando la sonda dio una señal positiva.

Como estaba previsto, la sonda se posó solo durante unos segundos sobre el asteroide, el tiempo necesario para lanzar un proyectil (una especie de bola) y generar una nube de polvo y guardar una muestra. Dentro de varias semanas está prevista una operación de toma de muestras algo diferente.

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“Estoy realmente aliviado. El tiempo pasó muy despacio hasta el aterrizaje. Fue bien, estamos muy contentos”, dijo Makoto Yoshikawa, unos de los responsables de la misión, en una primera conferencia de prensa.

Hayabusa2 “regresó, como estaba programado, a su posición orbital alrededor de Ryugu y envió las primeras indicaciones que muestran que se produjo el contacto con el asteroide”, añadió.

Fotos de la superficie de Ryugu tomadas por la sonda dan muestra del breve contacto entre ambos.

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“El disparo [de la bola] aparentemente fue exitoso”, precisó un ingeniero de la misión.

La sonda debía posarse en un principio en octubre sobre otro punto, pero hubo que buscar un lugar menos accidentados para no dañar el frágil dispositivo, lo que llevó más tiempo de lo previsto.

La Jaxa aún debe analizar diversos datos para proporcionar los detalles de la operación, pero “confirmamos que la sonda se posó sobre Ryugu y creemos que hicimos un trabajo perfecto”, celebró ante la prensa otro miembro de la agencia.

El descenso de Hayabusa2 a Ryugu comenzó el jueves a las 13:15 de Japón (04H15 GMT), con retraso, pero la sonda entró en contacto con el asteroide casi una hora antes de lo anunciado la mañana del viernes, anunció la Jaxa, que gestiona esta delicada misión con extrema prudencia.

A la espera

Ahora habrá que esperar varios días para tener la certeza de que se recopilaron correctamente muestras del terreno, “pero la probabilidad es alta”, según los responsables.

La aventura de Hayabusa2, de un costo de alrededor de 30,000 millones de yenes (270 millones de dólares), comenzó el 3 de diciembre de 2014, cuando la sonda inició un largo periplo de 3.200 millones de kilómetros para llegar a Ryugu, que se encuentra a 340 millones de kilómetros de la Tierra, ya que es imposible ir en línea recta.

La sonda necesitó exactamente tres años y 10 meses para llegar a su destino: en junio de 2018 se estabilizó a 20 kilómetros de Ryugu, un asteroide muy antiguo en forma de diamante.

Se cree que el asteroide cuenta con grandes cantidades de materia orgánica y agua de hace unos 4,600 millones de años, cuando se creó el Sistema Solar.

En octubre se lanzó hacia el asteroide un pequeño robot franco-alemán, Mascot, que trabajó más de 17 horas para analizar la composición de la superficie de este cuerpo rocoso primitivo, con la esperanza de comprender mejor la formación del sistema solar.

El objetivo de la misión es contribuir a ampliar los conocimientos sobre el entorno espacial “para entender mejor la aparición de la vida en la Tierra”, según la Jaxa. Se espera que Hayabusa2 regrese a la Tierra en 2020.

La agencia japonesa ya llevó a cabo una misión similar, Hayabusa, en el asteroide Itokawa, que permitió recabar polvo de este pequeño cuerpo tras innumerables peripecias. La misión acabó considerándose un éxito, y la sonda se convirtió en un ejemplo de temeridad.

 

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