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Por: Marisol Rueda

Una de las enseñanzas que dejó la crisis financiera de 2008 y 2009 fue la necesidad de contar con mejores modelos para medir el riesgo de liquidez de manera rigurosa y consistente en los mercados.

Hasta antes de esa fecha, no se prestaba atención al tema, porque los mercados de activos financieros habían mostrado una robustez sostenida y el riesgo de liquidez no era un factor que importara.

Antes se creía que los mercados emergentes eran los únicos que podrían sufrir un impacto de riesgo de liquidez, pero la recesión originada en Estados Unidos desveló que los mercados desarrollados también podían resultar afectados, aunque normalmente “no tienen tanto problema con liquidez de los activos financieros, como los mercados emergentes”, explica Mazin A. M. Al Janabi, profesor e investigador de la EGADE Business School del Tec de Monterrey.

La crisis en 2008 escaló al resto del mundo y la falta de liquidez se esparció como pólvora. Algunos bancos centrales tuvieron que intervenir en los mercados monetarios y en instituciones financieras para rescatarlas: se generó un efecto dominó que provocó una crisis alimentaria mundial y un aumento de la pobreza. Además, “el cambio en las condiciones del mercado reveló la rapidez con que la liquidez puede agotarse y puso de manifiesto que la falta de liquidez puede prolongarse durante bastante tiempo”, señala un documento del Banco de Pagos Internacionales (BPI, por sus siglas en inglés), conocido como el banco de los bancos centrales.

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Este episodio confirmó la importancia de la liquidez en el funcionamiento de los mercados financieros y el sector bancario. Fue así como el comité de Basilea III (iniciativas para fortalecer el sistema financiero mundial tras la crisis de 2008 y 2009) acordó medidas para estar prevenidos ante otra recesión. Entre ellas, a partir de 2019, las instituciones financieras deben cumplir con agregar el factor de riesgo de liquidez en la medición del riesgo de mercado.

Modelo para optimizar inversiones

Cuando Basilea III incluyó ese requisito hace 10 años, el doctor Al Janabi ya estaba trabajando desde 2003 en el desarrollo de un modelo que pudiera medir el riesgo de liquidez.

Más allá de cumplir con las regulaciones de Basilea III, el modelo de Al Janabi sirve para medir el riesgo de liquidez de los activos a nivel portafolio y, así, optimizar inversiones considerando el balance entre riesgo y rendimiento de los recursos.

“Si desarrollas un modelo de medir riesgo para cumplir con la parte regulatoria, ¿por qué no lo usas para optimizar portafolios de inversión al mismo tiempo?”, pregunta Al Janabi. A diferencia de otros modelos, que sólo miden el riesgo y el rendimiento de los activos, el de Al Janabi incluye un tercer factor: la liquidez de cada acción y/o la liquidez del portafolio en conjunto. Asimismo, contempla patrones de dependencia multivariados en los activos financieros, así como la evaluación de su impacto en el rendimiento y el diseño óptimo de portafolios de inversión.

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“Mi modelo es dinámico, porque los factores de liquidez de cada activo no son fijos. La liquidez puede cambiar conforme cambia el mercado”, explica. Por ejemplo, las acciones de una empresa hotelera pueden tener un alto valor en un día, pero un huracán que destruya algunos de sus hoteles en uno de sus destinos, puede modificar el valor de la acción. Éste es un factor que no se medía antes.

Al Janabi ha encontrado que cuando aplica su modelo en mercados de economías emergentes bajo los supuestos “mercado normal” y “en crisis”, la diferencia entre uno y otro es que la pérdida puede subir hasta siete veces. Una de sus aportaciones es que puede dotar a los administradores de portafolios y carteras, con datos y variables confiables para anticipar cambios ante panoramas futuros de liquidez.

Finalmente, el modelo de Al Janabi puede ser usado para la medición de riesgo financiero, brindando –a las autoridades regulatorias y a los encargados de políticas públicas– herramientas adicionales indispensables en la planeación estratégica y en la toma de decisiones.

¿Quién es Mazin Al Janabi?

Es doctor en Engineering Operations Research por University of London, así como profesor e investigador de la EGADE Business School del Tecnológico de Monterrey. Tiene más de 30 años de experiencia en diversas instituciones académicas, mercados financieros e instituciones financieras internacionales y corporaciones bancarias, en distintas posiciones.

Ha ocupado diversos cargos directivos en instituciones como ING Barings y BBVA Bancomer, como director de Gestión Global de Riesgos de Mercados, jefe de Gestión de Riesgos de Comercio y jefe de Productos Financieros Derivados. También ha sido consultor en finanzas y banca, además de asesor para la creación de nuevos mercados financieros en economías emergentes.

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