Miguel Alcubierre
Miguel Alcubierre asegura que la ciencia no es de "creer". (Foto: Cortesía)

Es imposible hacer ciencia en solitario. Aunque los científicos trabajan en diferentes temas, la colaboración a nivel mundial es lo que permite resultados sorprendentes. Para muestra, la primera fotografía de un agujero negro.

Miguel Alcubierre Moya, físico teórico, ha dedicado su vida a hacer ciencia y sabe que la colaboración es vital. Inspirado por grandes autores de la ciencia ficción como Ray Bradbury, Isaac Asimov, así como obras de divulgadores científicos como Patrick Moore y Artur C. Clark, tomó la decisión de desentrañar los misterios del universo.

Durante 11 años vivió entre Reino Unido y Alemania y regresó a México para liderar al Instituto de Ciencias Nucleares de la Universidad Nacional Autónoma de Méxito (UNAM), donde actualmente trabaja. En entrevista con Tec Review comparte su pasión por el espacio y uno de sus objetos de estudio de estudio: los agujeros negros.

El misterio del universo que alimentó a la ciencia ficción: los agujeros negros

La ciencia en crisis

En estos momentos de pandemia, ¿por qué hay tantas dudas sobre la ciencia?

Ahora con la Covid-19 se topa uno con mucha gente que dice que el virus no existe. ¿Cómo  es posible? ¡Existe! Lo hemos aislado, sabemos cómo afecta al cuerpo humano, pero no le creen a los expertos, a los científicos.

Eso es muy grave, creo que ha sido un problema de la educación que hemos dado a la gente desde chiquitos. No hemos sabido enseñarlos a pensar de manera racional y a entender cómo se llega a los conceptos científicos.

Me topo con gente que dice: “yo no creo en la ciencia”. La ciencia no es de creer. Lo que aprendemos en ciencia no es porque lo creamos, es porque lo hemos medido. Lo hemos deducido formalmente usando lógica. Son cosas de las que estamos seguros.

Es un problema muy serio. Esa desconfianza que hay en los científicos. Ahora, cualquiera cree que si baja un video de YouTube ya con eso entendió todo. Eso no es cierto.

¿Qué consejo puede dar como científico a los estudiantes?

Si les interesa la ciencia, busquen hacer una carrera científica. Necesitamos más científicos en México, somos muy poquitos. En todo el país hay de 30,000 a 40,000 científicos. Mientras que en España, que tiene la tercera parte de nuestra población, hay cuatro o cinco veces más.

Somos buenos científicos, pero somos muy poquitos. Si están interesados en la ciencia no le tengan miedo. Nos hace falta más jóvenes estudiando carreras científicas.

De ciencia ficción

¿Cómo fue que las ideas que le regalaron autores como Asimov y Bradbury fueron parte de su investigación y terminaron en la Métrica Alcubierre?

Durante toda la carrera continué leyendo ciencia ficción. Siempre tuve mucha curiosidad de las cosas que venían ahí pero muchas son muy fantasiosas. Cuando me fui al Reino Unido a hacer el doctorado seguía con esta inquietud y se me ocurrió una idea de cómo viajar más rápido que la luz sin violar la relatividad. Esto me ha hecho famoso pero solamente escribí un artículo sobre eso.

Usé la teoría de la relatividad general de Einstein, que nos dice que el espacio-tiempo se puede curvar y que la gravedad es una curvatura, una deformación del espacio. Usando esa idea se me ocurrió una manera de deformar el espacio para viajar más rápido que la luz. Sí, fue inspirado en la ciencia ficción. De hecho, se me ocurrió la idea viendo un capítulo de Viaje a las Estrellas, de los 90.

El nombre me lo robé de la ciencia ficción, en inglés warp drive. Se traduce al castellano como propulsión por curvatura o propulsión por distorsión. Fue un artículo muy cortito, se publicó en 1994 y nunca he vuelto a trabajar en eso. He vuelto a trabajar sobre todo en agujeros negros y ondas gravitacionales. Pero este tema de warp drive a la gente le sigue llamando la atención. Fue mi primer artículo científico.

Aunque su anhelo era ser astronauta, ¿cómo es su quehacer como físico?

En la preparatoria había decidido que quería ser astronauta. En México era un sueño imposible porque no hay programa espacial. Lo más cercano que se me ocurría era astrónomo. Averiguando que se tenía que hacer para ser astrónomo descubrí también que la carrera de astronomía no existe. Es rarísimo que una universidad tenga una carrera en astronomía.

Los astrónomos primero son físicos. Y dije, “bueno, éste es el camino”. Entonces decidí que estudiaría la carrera de física para eventualmente hacerme astrónomo. Al final nunca me hice astrónomo. Soy un físico teórico.

Me dedico a ver cosas que tienen que ver con el espacio en algún sentido porque estudio agujeros negros. También, estudió ondas gravitacionales, pero estrictamente no soy astrónomo. Nunca me he parado observar en un telescopio, no tomo datos. Soy más bien teórico y en todo caso podría ser de ladito astrofísico.

La inspiración sí vino en gran medida de la ciencia ficción. Primero en la televisión y luego en los libros, las novelas de Asimov, Bradbury y de Arthur C. Clarke.

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¿Qué propuestas de investigación hay con respecto agujeros negros desde México?

Tanto como que salgan desde México es complicado porque la ciencia es muy internacional. Trabajamos todos juntos y vamos aprendiendo de los demás. Participamos en muchos proyectos importantes, aquí hicimos simulaciones de colisiones de agujeros negros desde hace 20 años. No fuimos los únicos. Se hacían simulaciones en la computadora para entender qué pasaba cuando dos agujeros negros chocaban y cómo se emitían ondas gravitacionales.

Estudiamos muchas otras cosas como propiedades de los agujeros negros. Por ejemplo, en la foto que salió hace año y medio de un agujero negro participaron equipos mexicanos. De hecho, el Gran Telescopio Milimétrico, en el volcán Sierra Negra, participó en esa observación.

Somos parte de esa colaboración, somos parte de lo que está pasando en la ciencia.

Una nueva etapa

¿Qué tantos científicos de su tipo hay en México?

Somos poquitos, pero las ideas salen un poco de todos lados y participamos. Aquí hacemos teorías alternativas de la gravitación para ver si la teoría de Einstein funciona o la podemos modificar. Hay gente que hace gravitación cuántica.

Tenemos muy buenos astrónomos. No soy astrónomo, pero la gente que hace astronomía directamente en la UNAM está el Instituto de Astronomía y están en el IRyA, el Instituto de Radioastronomía en Morelia, ambos de la UNAM.

Además está el INAOE en Puebla, que es un centro Conacyt. Ahí hay científicos reconocidos a nivel mundial que están participando en todas las grandes observaciones del mundo. Tenemos un telescopio muy importante en San Pedro Mártir, en el Observatorio Astronómico Nacional, cerca de Ensenada. Es un observatorio de primer nivel. Participamos en muchísimas de estas tareas.

Ahora que dejó el cargo de director del Instituto de Ciencias Nucleares de la UNAM, ¿qué sigue para Miguel Alcubierre?

Después de 11 años en el extranjero me ofrecieron una plaza en el Instituto de Ciencias Nucleares porque les interesaba lo que hacía. Me pareció una gran oportunidad, entonces me regresé en 2002 y ahí sigo. Los últimos ocho años fui el director y acabo de terminar en junio.

Pienso volver a hacer investigación en cosas que tienen que ver con agujeros negros y ondas gravitacionales. De momento, en estos meses de pandemia, estoy enfocando en un libro de texto que estoy escribiendo sobre la teoría de la relatividad. Creo que ya va muy avanzado.

Con suerte, en un par de meses más, podría tener un libro casi completo. Sería cuestión de buscar editoriales que lo quieran publicar. Voy a regresar poco a poco a hacer trabajo de investigación en lo mismo que siempre me ha gustado: los agujeros negros, las ondas gravitacionales y la gravitación.

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