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Por Liliana Corona

Aunque es parte de la identidad mexicana, desde el ADN hasta la música, la población afrodescendiente en el país es poco reconocida pero su presencia es innegable a nivel genético y cultural. Con la llegada de los españoles a México, también llegaron personas de origen africano en condiciones de esclavitud y así comenzó un proceso de aculturación.

La presencia de los genes africanos en México es más evidente en zonas cercanas a las costas pero millones de mexicanos tenemos algo de ese genoma en nuestra sangre, como explica una investigación que realizaron Agustín Ávila Casanueva*, Paula González-Rubio, Omar Zamora y Alejandra Pájaro, ganadores del Premio Nacional de Periodismo 2018, en la categoría de Divulgación de la ciencia y difusión de la cultura, entregado recientemente.

Su trabajo, El fandango de la identidad afromexicana, es un esfuerzo por derribar la creencia de que los mexicanos son solo resultado del mestizaje entre españoles y otros pueblos europeos con los indígenas americanos.

“De lo que estamos más orgullosos sobre este reportaje es juntar la genética con la música, la comida, la cultura, los vocablos, el lenguaje y la historia, o sea que es un reportaje que habla de ciencia y de cultura, se creó una atmósfera sonora y que representa esa herencia afrodescendiente. No intentamos hablar de estas comunidades desde un solo punto de vista sino englobar todas esas aristas”, destaca sobre este trabajo Agustín Ávila, miembro del equipo que ganó el premio por el reportaje y profesor de Prepa Tec Campus Cuernavaca.

El reportaje, en formato de audio, se puede consultar completo aquí y tiene como objetivo comprobar que la herencia africana está muy presente en nuestra vida diaria.  “En México, las poblaciones afrodescendientes fueron borradas de la identidad nacional. Las personas africanas traídas en condición de esclavitud durante la Colonia aportaron además de sus genes, elementos que forman parte de nuestras más entrañables expresiones culturales. Si reconocemos nuestro legado genético y cultural, podemos aspirar a ser una sociedad menos racista y con igualdad de oportunidades”, señala el trabajo.

¿Sabías que palabras como chingar, marimba, tararear, zumba, chambear y muchas otras son de herencia africana? Jamaica, tamarindo, mochila, conga, tanga, alcatraz, cumbia y una gran variedad de vocablos de uso diario provienen de grupos étnicos africanos.

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Esas aportaciones culturales del habla y de genética comenzaron hace cinco siglos con el mestizaje de los indígenas americanos de lo que hoy es México con cientos de miles de afrodescendientes que llegaron a la región en condición de esclavitud. De hecho, durante el virreinato, los afrodescendientes eran la segunda población por número de habitantes después de los indígenas, de acuerdo con la investigación de Ávila y sus compañeros.

Y hoy seguimos gozando de su contribución en la medicina, usos y costumbres, la música y el lenguaje. En los últimos años se ha tratado de darle crédito a la contribución africana a la cultura mexicana. “En nuestro apretado temario educativo sí aprovecho la parte de evolución humana, desde el origen de los humanos en África y cómo fueron caminando por el mundo para llegar a México y cómo se conforma genéticamente la nación”, dice Ávila de cómo educa en la Prepa Tec a las nuevas generaciones sobre la historia del desarrollo africano y su impacto en el país.

Uno de los efectos de la herencia africana se puede percibir en la salud, pues el conocimiento del genoma del mexicano no está completo sin estudiar su lado africano. “No hay un genoma mexicano sino que está influenciado por un montón de distintas variables que nos ayuden a conocernos como una nación diversa. Tenemos que celebrar nuestra diversidad y celebrarla es reconocer a las minorías, sus derechos y necesidades desde salud, características típicas, sociales y culturales”, dice Ávila. “Una parte está enfocada a diagnosticar enfermedades genéticas que afectan en mayor número a los mexicanos (…) para poder hacer nuestros propios modelos y tener una mejor idea de quiénes somos para prevención y tratamiento (de enfermedades)”, agrega.

Para eliminar el racismo

El reconocimiento de nuestro origen africano como mexicanos es también una forma de comenzar a zanjar el problema de la desigualdad entre la población que se manifiesta con racismo y clasismo.

“Nos encantaría aportar ese granito de arena con este trabajo, es una de nuestras metas reconocer esta diversidad y que es buena. Tener diversidad nos hace mejores a todos, no quedarnos en un ciudadano promedio, que no existe y que nos quieren imponer. Ojalá aporte a la discusión que si alguien lo escucha, lo comparte y lo discuta con su familia y sus conocidos, que ayuden a generar una mejor idea de quiénes somos y que la diversidad es algo que debemos apreciar”, finaliza Ávila vía telefónica.

Al respecto, el Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (Conapred) lleva camino andado en la defensa y reconocimiento de los afrodescendientes mexicanos. “Por fortuna, la llamada ‘tercera raíz’ de México –es decir, nuestros orígenes afrodescendientes, indígenas y españoles– cada vez cobra mayor notoriedad”, señaló el organismo el año pasado.

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En 2015, una encuesta intercensal del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) reveló que el 1.16% de la población se autoidentifica como afromexicana, y vive principalmente, en los estados de Guerrero, Oaxaca y Veracruz.

Conapred hizo un llamado a “intensificar el trabajo de sensibilización para que en el censo que se aplicará en 2020 se puedan conocer datos más precisos y amplios sobre la presencia de esta población en todo el territorio nacional”.

En la publicación Afrodescendientes en México. Una historia de silencio y discriminación, las autoras María Elisa Velázquez y Gabriela Iturralde piden desde el Conapred que la educación sea la piedra angular de una cultura del respeto que reconozca las aportaciones de la población afrodescendiente a la cultura nacional.

* Agustín Ávila Casanueva es licenciado en Ciencias Genómicas por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), es divulgador de la ciencia, colaborador y reportero del portal Cienciorama, productor y conductor de Ciencia Beat e imparte las materias Fundamentos de la vida, Salud y sociedad, Energía y transformación I y II en PrepaTec, campus Cuernavaca. 

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