Mexicano desarrolla nanorobots contra enfermedades crónico-degenerativas
Guillermo Ruiz-Esparza

Por Luis Estrada

Por su edad, se podría pensar que Guillermo Ulises Ruiz-Esparza, médico cirujano y bionanotecnólogo originario de Aguascalientes, es un recién egresado en los primeros años de su vida profesional. Sin embargo, a sus 29 años es pionero en el área de nanomedicina cardiovascular, ya que fue uno de los primeros en probar la entrega de nanopartículas a un corazón defectuoso las cuales pueden ser capaces de liberar terapias en las células del miocardio.

Ruiz-Esparza es líder del grupo investigación en Nanosistemas Moleculares de la Escuela de Medicina de Harvard, del MIT y del Hospital Brigham and Women’s en Boston, Estados Unidos. Esta fusión de instituciones busca unir el conocimiento médico con la ingeniería para encontrar soluciones innovadoras a los problemas de salud mundial.

Los nanovectores son como pequeños robots invisibles a la vista, 20,000 veces más pequeños que una célula, que pueden ser inyectados, inhalados o aplicados tópicamente para la detección y entrega de medicamentos en múltiples enfermedades dermatológicas, cardíacas, oncológicas o renales, por nombrar algunas. También con ellos se puede llevar genes para hacer modificaciones genómicas en enfermedades crónico-degenerativas, para lo que padecimientos como la insuficiencia renal que, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), afecta a 10% de la población global.

Su enfoque va más allá de la insuficiencia del corazón y se extiende a aplicaciones quirúrgicas, como un pegamento superelástico que podría salvar millones de vidas: los hidrogeles cuentan con nanopartículas, capaces de sellar heridas en tejidos del cuerpo que se expanden y relajan constantemente, como los pulmones, el corazón y las arterias. También trabaja con sensores con nanopartículas capaces de medir electrolitos, potasio, sodio, magnesio y glucosa sin ser invasivos. Su desarrollo permitiría integrarlos en cualquier dispositivo, como un smartphone.

La nanotecnología es capaz de llegar a la más mínima parte de cualquier cosa en la vida, lo que permite explorar nuevas leyes de lo que conocemos. La universidad líder en el mundo, el Massachusetts Institute of Technology (MIT), tiene una fuerte apuesta por las nanociencias con la apertura, este verano, del edificio MIT.nano, un laboratorio dedicado exclusivamente a este disciplina.

Jesús del Álamo, director del Laboratorio de Tecnología de Microsistemas (MTL) en el MIT, asegura que la investigación de Ruiz-Esparza es “emocionante”, ya que el desarrollo de sensores y el monitoreo en tiempo real del cuerpo delinea el camino perfecto para la medicina personalizada.

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Desde que llegó a Boston, Ruiz-Esparza recibe, cada seis meses, a entre cinco y 10 estudiantes mexicanos en su laboratorio. “Aquí se entrenan y aprenden nanotecnologías para que regresen al país a aplicarlas”. Además, profesores del Tecnológico de Monterrey colaboran con él en diferentes proyectos, lo que se traduce en transferencia de conocimiento entre Estados Unidos y México. “Siempre les digo: yo estoy haciendo la base para generar las oportunidades desde acá”.

Guillermo Ulises Ruiz-Esparza estudió Medicina en el Tecnológico de Monterrey; así como un posdoctorado en Bio y Nanomateriales para aplicaciones médicas en HarvardMIT. Cuenta con premios como el TR35 del MIT technology review (innovadores menores de 35) y el premio nacional de la juventud 2017. Además, es miembro de la Royal Society of Arts en Reino Unido.

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