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Por Isabel Ferguson

Un pavimento hecho con llantas que se regenera con agua de lluvia, un sistema de higiene automático para cuidar el agua y unas muletas de cartón, fueron los proyectos mexicanos elegidos por la fundación James Dyson este año para participar en un concurso a nivel internacional.

La Fundación James Dyson, el brazo benéfico de la firma de tecnología Dyson, convoca cada año a estudiantes y graduados de 31 países a participar en un concurso en el que se debe presentar la solución a un problema, este es el segundo año que participan jóvenes mexicanos en esta iniciativa.

Este año participaron 18 propuestas de México y estos fueron los tres elegidos, tomando en cuenta su viabilidad, originalidad y aplicación.

Primer lugar: pavimento de goma autoregenerativo, Paflec

El primer lugar es un proyecto creado por Israel Antonio Briseño de la Universidad Autónoma de Coahuila. Paflec es un pavimento hecho con llantas que se regenera al absorber agua busca resolver el problema del daño que genera la lluvia cada año al pavimiento de las ciudades.

Briseño explica que el proyecto “nace de la pregunta, de porqué cada vez que llueve se generan los baches. Lo que pasa es que cuando llueve, las filtraciones de agua llegan a la sub-base debilitándose, creando una falla y cuando pasa un auto, colapsa. Así es como quise convertir al mayor agente de degradación en un agente de recuperación, ya con el proyecto el agua sería un mantenimiento para nuestras vialidades”.

La idea del joven de Torreón, Coahuila, inició hace año y medio, primero con una fórmula que utilizaba asfalto y luego con una que reutilizara caucho para hacerlo más económico y ecológico. La primera idea fue patentada en agosto de 2018 y, la segunda bajo el nombre de Paflec en abril de este año.

Briseño tiene ya un modelo de negocios en donde busca cobrar 5% de lo que cueste la obra, sin embargo, hasta el momento no ha concretado una alianza con una constructora por necesidades de certificación y temas de licitación.

Ante esto, se plantea un plan a tres fases, en donde explica que, la primera es “ir con un ingeniero y resolver dudas, y a la par construir una vialidad o un pequeño tramo para ver si funciona. Si funciona esto, paso a la segunda fase que sería certificarlo ante quienes certifican los productos de construcción, y el tercer darle la SCT con mi ficha técnica avalada para autorizar las licitaciones de mi proyecto”.

Segundo lugar: el sistema de higiene automático, HA-WA

La idea para elaborar el proyecto HA-WA, pensado de las palabras hand wash o lavado de manos en inglés, nació de un simple regaño de una de las personas de limpieza de la universidad a uno de los miembros del equipo, al pensar que había desperdiciado agua al lavarse las manos.

En este, los estudiantes de la Universidad Tecnológica Emiliano Zapata en Morelos, Gustavo Montiel, Emanuel Sánchez, Gerardo Peralta, Martín Ocampo, Valentín Contreras y Roberto Millán crearon un sistema que busca reducir, reutilizar y reciclar el agua que se usa cuando nos lavamos las manos.

Para su uso, la persona que quiere lavarse las manos debe insertarlas en un orificio donde unos sensores infrarrojos las detectan e inician el ciclo. Se distribuye agua para humedecer las manos, luego se distribuye el jabón y un sistema de rodillos lava las manos y nuevamente se libera agua para limpiar el jabón. Si las manos se retiran, se suspende el proceso. El agua que se utiliza en este, además se puede reutilizar para uso doméstico o para el WC.

El desarrollo de esta idea tomó cuatro meses, en donde se enfrentaron a retos como la falta de presupuesto, el control del flujo de agua y las críticas de sus compañeros y algunos expertos que vieron el proyecto.

En un segundo paso, los estudiantes quieren desarrollar un prototipo realmente funcional con mayor ahorro de energía, tratar de implementar el sistema en su universidad y participar en una incubadora que tiene esta institución.

Tercer lugar: muletas de cartón, AMOB

Después de siete años de haber tenido la idea, Rafael Riego fue reconocido por James Dyson por generar un aparato ortopédico elaborado con cartón reciclado.

El objetivo de este emprendedor es tener muletas y bastones accesibles para toda la población tanto en costo como en uso.

Riego cuenta que una vez que sufrió un accidente y estaba en el hospital se dio cuenta que había muchas personas que no podían acceder a estos aparatos.

“Es un proyecto que desarrollé hace casi 7 años, no sabía cómo desarrollar el proyecto, no sabía cómo darme a conocer y tenía miedo a que alguien me robara. Se quedó ahí por años hasta que llegó la competencia de James Dyson y decidí recuperarlo”, cuenta Riego.

La inspiración detrás del uso de cartón para estas muletas es la bicicleta de cartón elaborada por el ingeniero israelí Izhar Gafni.

Riego cuenta que cuando empezó con el proyecto, logró generar un primer prototipo a la primera semana pero no era funcional, sin embargo tardó un mes en tener el primer prototipo capaz de soportar suficiente peso.

Luego de 30 prototipos, Rafael quiere mejorar el diseño de AMOB, así como lograr implementar una línea de producción que le permita vender el producto en unos 40 pesos.

La muleta pesa menos que una muleta convencional y es capaz de soportar un peso de hasta 150 kg, además es capaz de compactarse hasta quedar como un bastón.

El emprendedor tiene varios proyectos de papel que van desde arte hasta objetos como lentes y billeteras elaborados todos en papel bajo el nombre de Paper Alliance.

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