Magnicidios reales y ficticios: ¿por qué llaman tanto la atención?
Netflix

Netflix está de estreno ya que, a partir de este 24 de marzo, su nueva y esperada serie original Ingobernable forma parte del catálogo de su plataforma de streaming.

Ésta, la segunda producción mexicana de la firma, relata en 15 capítulos lo que sucede en el seno de la familia presidencial mexicana compuesta por el mandatario Diego Nava (Erik Hayser), la primera dama Emilia Urquiza (Kate del Castillo) y sus dos hijos. 

Ambientada en el México actual, Ingobernable se centra en Urquiza quien, tras ser decepcionada por su esposo, decide abandonarlo todo. Sin embargo, justo antes de marcharse, Nava es víctima de un magnicidio en el que todo apunta a la primera dama como la culpable, un evento ficticio que recuerda varios casos reales por su impacto sobre toda una nación.

Pero, ¿por qué nos llaman tanto la atención este tipo de contenidos? ¿Sucede lo mismo con los casos reales? A continuación recordamos algunos de los asesinatos de importantes personajes que cambiaron la historia y te explicamos porqué no dejan de despertar tu interés.

Mahatma Gandhi

Portrait Gandhi.jpg

El 30 de enero de 1948, cuando Mohandas Karamchand Gandhi, más conocido como Mahatma Gandhi (1869-1948), se dirigía a una reunión para rezar, fue asesinado en Birla Bhavan, Nueva Delhi.

El pensador, que perdió la vida a los 78 años de edad, recibió tres disparos por parte de Nathuram Godse, un radical hinduista aparentemente relacionado con grupos ultraderechistas de la India, como el partido Hahasabha, quienes acusaban a Gandhi de debilitar al nuevo gobierno.

Tanto Godse como su cómplice, Narayan Apte, fueron juzgados y condenados a muerte. Su ejecución se realizó el 15 de noviembre de 1949. Sin embargo, el que se considera como instigador del crimen, el presidente de Hahasabha Vinayak Damodar Savarkar, quedó libre sin cargo alguno por falta de pruebas.

Las últimas palabras de Mahatma Gandhi fueron “¡hey Rama!”, lo que se interpreta como un signo de su espiritualidad, así como de su idealismo en la búsqueda de la paz en su país.

John F. Kennedy

Resultado de imagen

El asesinato de John Fitzgerald Kennedy (1917-1963) tuvo lugar el 22 de noviembre de 1963 en Dallas, Texas, cuando el trigésimo quinto presidente de Estados Unidos recibió varios disparos mientras circulaba en el coche presidencial por la Plaza Dealey.

Tres investigaciones oficiales concluyeron que Lee Harvey Oswald, un empleado del almacén Texas School Book Depository ubicado en tal lugar fue el responsable. Una de estas apunta a que Oswald actuó solo y, una más, sugiere que tuvo ayuda de, al menos, una persona más.

Sin embargo, el asesinato todavía es sujeto de especulaciones y de un gran número de teorías conspirativas que tienen que ver con el vicepresidente Lyndon B. Johnson —cuyo supuesto motivo fue evitar su propio despido o destitución y tomar la presidencia—, Richard Nixon —quien estaría resentido después de que Kennedy le ‘robó’ el poder—, y hasta la Agencia Central de Inteligencia (CIA), así como la Oficina Federal de Investigación (FBI), por mencionar algunos ejemplos.

John F. Kennedy fue el cuarto presidente de Estados Unidos asesinado y el octavo que murió en el ejercicio de sus funciones.

Lady Diana Frances Spencer

Resultado de imagen para Lady Diana Frances Spencer

El 31 de agosto de 1997, Lady Diana Frances Spencer, princesa de Gales (1961-1997), también conocida como Lady Di, falleció en un accidente automovilístico que tuvo lugar en el Puente del Alma, localizado en París, Francia. Junto a ella murieron también su pareja, Dodi Al-Fayed, y su chofer Henri Paul.

Dos años más tarde, en 1999, un juez francés concluyó, con base en los reportes oficiales, que la causa del accidente fue provocada por el conductor del vehículo, quien después de haber consumido alcohol y antidepresivos perdió el control del vehículo al tratar de acelerar para evadir a los paparazzi.

Aún así, el evento es puesto en duda por muchos, quienes consideran que la Familia Real Británica y el Servicio Secreto Británico son los verdaderos responsables. Entre este grupo se encuentra Mohamed Al-Fayed, padre de Dodi.

Aunque inicialmente la Familia Real se negó a conceder a Diana, divorciada de Carlos, príncipe de Gales, un funeral de Estado, las muestras de afecto y dolor por parte del pueblo británico obligaron a Buckingham a cambiar de parecer.

Cada uno de estos magnicidios, más allá de sus consecuencias políticas, despertaron el interés del mundo entero gracias a factores como el morbo, la intriga, la psicología, la sociología y hasta la narrativa, que nos resultan atractivos por naturaleza sin importar si componen un suceso ficticio o real.

A esto se suma, en casos como el de la serie Ingobernable, el sentimiento que nos generan de satisfacer nuestras fantasías más vengativas contra una persona que nos resulta despreciable sin tener que actuar.

“Son como la catarsis de lo peor de nosotros, un rayo para nuestros pensamientos más oscuros”, explicó Scott Bonn, sociólogo y criminólogo de la Universidad de Drew, ubicada en Madison, Nueva Jersey, a la BBC. Justo lo contrario ocurre con personajes tan queridos como Lady Diana, quienes invierten los papeles y nos hacen más empáticos con la víctima.

Pero, sin importar si percibimos a la persona fallecida como positiva o negativa, las historias sobre magnicidios ofrecen a nuestro subconsciente la “oportunidad la oportunidad de sufrir la muerte a distancia, de llegar tan cerca del abismo como es posible, sin caerse”, afirmó Shane McCorristine, historiador cultural de la Universidad de Cambridge, en Inglaterra.

Esto explica también, en su opinión, el interés en el resto de los sucesos reales o ficticios relacionados con la muerte.  

¿Te gustó esta información? Consigue más en nuestro boletín, ¡suscríbete!

DEJA UNA RESPUESTA

Please enter your comment!
Ingrese su nombre