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La pandemia de coronavirus sigue extendiéndose por el mundo, pero algunos territorios aislados, como Palaos, Samoa, Turkmenistán o Corea del Norte resisten de momento a la llegada de la enfermedad.

Palaos, un microestado de 18,000 personas, es uno de los pocos lugares del mundo donde no se registró ningún caso de COVID-19 a medida que aumentan los contagios en el resto del planeta.

Este país insular es apenas un punto en el Océano Pacífico, a cientos de kilómetros de su primer vecino, una situación que hasta ahora lo ha aislado del virus, gracias también a las restricciones de viaje.

Una situación similar viven territorios como Tonga, las Islas Salomón, las Islas Marshall y Micronesia. Sin embargo su situación remota quizá no sea suficiente para prevenir la llegada del virus. En el norte de las Islas Marianas se confirmaron los primeros casos este fin de semana y el lunes se detectó un fallecimiento sospechoso.

En Palaos, Klamiokl Tulop, una artista y madre soltera de 28 años, espera poder evitar el destino de ciudades como Wuhan, Nueva York o Madrid, donde los servicios sanitarios están colapsados por el gran número de casos.

“Se nota la tensión que va en aumento y también la ansiedad cuando vas de compras. Las tiendas están incluso más llenas en las semanas que no hay paga”, dice.

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En Palau hubo el caso de una persona que fue puesta en cuarentena esta semana a la espera de los resultados de la prueba del coronavirus.

Reclusión en el Antártico

En el Antártico, las 90 personas que viven en bases australianas están ahora aisladas en el único continente del mundo donde no llegó el coronavirus.

“Son probablemente los únicos australianos que ahora mismo pueden organizar una gran cena o tener bares y gimnasios abiertos”, dice Robb Clifton, el responsable de operaciones de la división antártica.

Las bases estarán aisladas hasta noviembre, pero Clifton reconoce que lo que preocupa a los expedicionarios es “cómo sus seres queridos podrán volver a casa”.

En algunos lugares del mundo, la ausencia de casos registrados no quiere decir que no haya. Eso ocurre en Corea del Norte, donde las medidas de aislamiento parecen tener éxito pese a la vecindad de China y Corea del Sur, dos países muy afectados por la pandemia.

Sin embargo la manipulación por parte de los medios estatales de algunas fotografías pone en duda si el régimen norcoreano está diciendo toda la verdad.

Esperando lo inevitable

En Palaos, a pesar de que no hay casos confirmados, el coronavirus altera los comportamientos y la economía. En Koror, la principal localidad del país, los supermercados se quedaron sin gel desinfectante, mascarillas y alcohol.

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Por su parte la compañía United Airlines, que volaba seis veces por semana hasta Guam -donde hay más de 50 casos de coronavirus-, decidió reducir sus vuelos a uno por semana.

Los habitantes están empezando a aplicar medidas de distanciamiento social y los médicos esperan la llegada de pruebas de detección de coronavirus desde Taiwán.

En paralelo el gobierno está construyendo cinco habitaciones aisladas para hospitalizar hasta 14 personas, como si esperara lo inevitable.

“Me gustaría ser optimista de que no tendremos el virus”, dice Klamiokl Tulop. “Pero Palaos terminará teniéndolo seguro. Vivimos del turismo y muchos de nosotros tenemos que viajar para trabajar”.

Rondy Ronny, que se dedica a organizar eventos turísticos en Palaos, admite estar muy “preocupado” a medida que va perdiendo clientes. “Tengo créditos y facturas por pagar”, dice. “Esto lo retrasará, espero que el gobierno haga algo para nuestra economía, para que se recupere”.

Con información de AFP

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