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Por Laura Ortiz Zúñiga / Expansión

En México, el promedio de libros leídos por la población de 18 años y más en los últimos doces meses, es de 3.3 obras, de acuerdo con la encuesta Módulo sobre Lectura (MOLEC), dada a conocer por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI).

Esta encuesta reveló que el número de lectores va a la baja, pues reporta que de cada 100 personas, 42 declararon haber leído al menos un libro en los últimos doce meses, mientras que en 2015 la proporción era de 50 por cada 100 personas.

El hábito de la lectura quizá para muchos es tedioso, pues suele aprenderse como algo mecanizado, meramente funcional e instrumental.

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“Muchas veces el acercamiento de los jóvenes a la lectura no se hace de una manera placentera y recreativa que le resulte significativo para su vida”, comenta Azucena Galindo directora general de International Board on Books for Young People (IBBY) México, una organización que busca un mejor entendimiento entre los pueblos a partir de la lectura.

Otro factor que influye en el gusto de los jóvenes y posteriormente adultos por la lectura depende de la narrativa que existe sobre el tema en el país, la cual ‘pinta’ a México como un país poco interesado en la lectura.

“Empecemos a cambiar la narrativa de que en México no se lee, pues nos ha hecho mucho mal. Leemos más de lo que decimos, ya que no solo leemos libros, sobre todo los jóvenes, quienes leen más por gusto que por obligación. Hay enormes oportunidades en otro tipo de contenidos, pero sí se está leyendo”, comenta Galindo.

No todo depende de la escuela

Sin duda el mediador entre los libros y los jóvenes juega un papel fundamental dentro de adquirir el gusto por la lectura.

Cuando los niños son pequeños es importante realizar lecturas, en las que intervengan tanto familiares como maestros y cuidadores. Este proceso, según IBBY, además de reafirmar el vínculo afectivo, permitirá integrar el diálogo y la conversación desde la primera infancia.

Es importante que los libros estén al alcance de los niños, por lo que IBBY recomienda proporcionar un librero a su altura o canastas o cajas para que puedan tomarlos y explorarlos con libertad.

Si los padres quieren fomentar este hábito en sus hijos, quizá el punto más importante de todo es que ellos también deben ser grandes lectores.

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“Si lees porque tienes que, va a ser muy difícil que te enganches. Si los papás no se consignan como lectores y no han pasado por esa experiencia, entonces ¿cómo vas a proponer algo que ni tú lo vives o lo sientes?”, dice Azucena Galindo.

Leer se trata de compartir, por lo que IBBY México lanzó el movimiento #yLeímosFelicesParaSiempre, cuyo objetivo es incentivar al público en general a apreciar y disfrutar el gusto por la lectura y que esta actividad sea vista como parte del desarrollo integral de las personas.

A través de este hashtag, la organización convoca a los usuarios de redes sociales a compartir alguna experiencia memorable relacionada con la lectura, pues leer es descubrimiento, aventura y fuente de conocimiento que va más allá de las lecturas obligadas por la escuela.

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