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La nueva normalidad será nuestra vida después de salir del confinamiento por la cuarentena de Covid-19. Esa nueva dinámica incluye la convivencia con el virus SARS-COV-2 y el mantenimiento de las medidas de higiene.

Entre esas medidas, el uso de cubrebocas se ha convertido en algo habitual para evitar contagios, especialmente en sitios concurridos como el transporte público y los centros de salud. Pero ¿te estás cuidando con el cubrebocas adecuado?

“Hemos observado un incremento en la falsificación de mascarillas, cubrebocas y gel antibacterial”, alerta Óscar Zavala, presidente de la Unión Nacional Interdisciplinaria de Farmacias, Clínicas y Consultorios (Unifacc).

El representante de las pequeñas farmacias detecta que en algunos pacientes el uso de cubrebocas o mascarillas que no cumplen con los lineamientos de la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris) ha provocado que contraigan enfermedades, como neumonía.

Los cubrebocas ‘piratas’ son aquellos que están hechos de tela o materiales no especializados para filtrar adecuadamente las partículas que se expelen al hablar, toser o estornudar. De acuerdo con los especialistas, estos se venden principalmente en las calles, no en establecimientos.

“No compraría un cubrebocas en la calle porque no sabes cómo está hecho, no sabes cuál es su calidad. Los cubrebocas deben tener determinada normatividad para que tenga una efectividad”, señala Alfredo Morayta, jefe de infectología del Hospital 20 de Noviembre.

Lee: Esto recomienda la OMS sobre el uso de cubrebocas

Al poco tiempo de la llegada del nuevo coronavirus a México, a finales de febrero, y con el inicio de la cuarentena en las escuelas el 20 de marzo comenzó a proliferar las ventas de cubrebocas en las calles de la Ciudad de México, aunque la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha señalado que pueden dar una falsa sensación de seguridad y que no son efectivos sino son acompañados de las medidas de higiene como lavado de manos frecuente, no tocar la mascarrilla y desecharlo adecuadamente.

“Los cubrebocas duran tres o cuatro horas, el N95 dura 72 horas, no más (…), no son reciclables”, agrega Morayta y explica que antes de recurrir al uso de cubrebocas lavables, primero se debe probar su efectividad por instituciones como Cofepris.

No bajar la guardia

Hablar de la vida después de la cuarentena requiere de mayor compromiso con la higiene, dado que el nuevo coronavirus va a permanecer entre nosotros por mucho tiempo y se prevé que la aprobación de una vacuna se dé en, al menos, dos años.

Insumos como los cubrebocas y sanitizantes van a ser de uso común, mientras que los guantes van a proliferar de dos tipos: los de labores médicas habituales y otros que se usarán para los traslados, señala Víctor Hugo Córdova Pluma, médico internista y fundador del movimiento Ciencia en Obesidad.

“Va a haber una cultura totalmente diferente por el distanciamiento, la información, el manejo en los trabajos y de todo aquello que haces en casa para mantenerte en un lugar elevadamente diferente en cuestión de limpieza”, indica Córdova.

Para disminuir el riesgo de contagio, los médicos recomiendan que la adquisición de cubrebocas y otros insumos de higiene se realice en sitios confiables, como farmacias y tiendas de autoservicio, y que su uso sea de máximo un día para aquellos que son sencillos y hasta 72 horas para las mascarillas tipo N95. Siempre que no estén húmedos y siguiendo la recomendación de no tocarlos durante su uso.

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