Cortesía

Este 7 de abril se conmemora el Día Internacional del Piloto, fecha instituida por la Federación Internacional de Asociaciones de Pilotos de Líneas Aéreas (IFALPA). Actualmente, a nivel mundial, en el sector comercial de pilotos, sólo el 3% son mujeres, según datos de la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI).

Alejandra Cerezo Ruiz Esparza desde pequeña quiso ser una de ellas; el viajar en avión lo consideraba toda una experiencia. Cuando salía de vacaciones con sus papás veía con detenimiento a través de las ventanas del aeropuerto los movimientos de las aeronaves. Sus padres le tomaban fotos en cabina; ella quedaba asombrada con las instalaciones y el cómo lucían los uniformes que portaban los pilotos y las sobrecargos.

Lee: ¿Por qué las mujeres se alejan de la ciencia y la tecnología?

Sin duda, desde que era una niña, Alejandra sabía lo que quería ser de grande: piloto.

“Quiero estudiar algo relacionado con la aviación y ser piloto me encantaría”, expresó a sus padres, cuando estudiaba la preparatoria, quienes estaban convencidos de que la aviación no era para mujeres y que además sólo era “un sueño guajiro, no una carrera”, recordó Cerezo Ruiz Esparza en entrevista con Tec Review.

Cortesía

Ante la negatividad de sus papás, Alejandra optó por estudiar la carrera de Relaciones Internacionales en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), una decisión que no la tenía satisfecha. “Me sentía ahogada, impotente. Estaba en las clases, pero me sentía vacía, como un fantasma, quería  echarme a correr”, recordó.

Aún así decidió finalizar sus estudios y titularse, pero nunca abandonó el objetivo de ser piloto. “Fui a ver escuelas, pedí muchos informes y me di cuenta que la carrera era muy muy cara”.

Por si no lo viste: Mujeres tecno con menos oportunidades de crecimiento

En México, la carrera de piloto puede tener un costo de hasta, aproximadamente, un millón de pesos, todo depende la capacidad de pago de cada alumno, compartió Alejandra.

Para ser piloto se necesitan completar dos fases: la de piloto privado, en la que se obtiene la licencia, sin que se lucre con ésta, es decir, sólo facilita las horas de vuelo de práctica, y la de piloto comercial, en la que se obtiene la licencia fija para poder laborar en las aerolíneas.

Alejandra decidió buscar empleo dentro del sector de la aviación para poder obtener recursos económicos y así pagarse por sí misma la carrera de piloto.

Cortesía

“Aplique muchas veces para ser sobrecargo, en ninguna me quedé porque estoy muy chaparrita (…). Luego salió la convocatoria para ser controlador aéreo, pasé los exámenes de geografía, matemáticas, historias, inglés y los  psicométricos, los primeros filtros, pero al dia siguiente me dijeron: no apto”.

Ante estos obstáculos, puso en práctica los conocimientos de su licenciatura y logró conseguir trabajo en una agencia aduanal, lo que le permitió pagar la primera fase de su carrera como piloto.

“Pon los pies en la Tierra”, “Eso no es para mujeres”, “Yo no quiero una mujer piloto” fueron las frases que retumbaron por parte de sus familiares y conocidos durante el camino para lograr ser piloto, las cuales no tuvieron peso para llegar a la meta.

En cada vuelo, Alejandra disfruta de la inmensidad que puede ver desde las naves que controla. Sin embargo también visualiza hacer investigación relacionada con la aviación.

Te puede interesar: Las mujeres que cambiaron la historia de la tecnología

“Me gusta el tema de la seguridad aérea, es lo que más me apasiona y aprovechando la carrera que también estudié, me encantaría aportar más a este mundo en la OACI, hacer investigación de accidentes aéreos para la mejora de la seguridad aérea”, aseguró.

Actualmente, cuenta con su licencia de piloto privado y está por finalizar su piloto comercial y así, con éste, trabajar en alguna de las aerolíneas de México para después volar a nivel internacional, satisfecha de hacer lo que le gusta y convencida de que las mujeres también pueden volar.

Mujeres Hacia el Espacio

Facebook / Mujeres Hacia el Espacio

Por su tenacidad y esfuerzo, Alejandra fue invitada para formar parte de Mujeres Hacia el Espacio, una iniciativa de la Agencia Espacial Mexicana (AEM), que tiene como finalidad resaltar la importancia del papel de mujeres en la ciencia y en la tecnología, esto a través de talleres, charlas y conferencias que brinda una red de mentoras, para que motiven a las nuevas generaciones.  

“Ser mentora es inspirar, acompañar, apoyar a personas que estén interesadas en estudiar carreras relacionadas con la ciencia y la tecnología (…). Lo que hacemos es divulgarlo, tratar de acercar a las personas a estos temas, romper paradigmas”, subrayó.

También puedes leer: Aumenta la participación de mujeres en ciencia y tecnología, según el SNI

Alejandra considera que la divulgación ayuda a ‘acortar’ la brecha de género que actualmente existe en nuestro país.

“Si desde un principio, yo hubiera escuchado charlas o información de alguna mujer piloto que igual que yo tuvo que enfrentar estos obstáculos, probablemente lo hubiera hecho antes, hubiera tenido más coraje de luchar por esto. Decirles a mis papás: ni modo, si quiero esto”, aseguró”

Para la piloto, Mujeres Hacia el Espacio es una pieza clave en su vida, pues considera que “de nada sirve el tener mucho conocimiento o tener experiencia si no lo transmites, si no intentas hacer un cambio por el mundo, por el país”. 

 

Cortesía

TE RECOMENDAMOS:

El misterio de la desaparición de Amelia Earhart podría estar resuelto

DEJA UNA RESPUESTA

Please enter your comment!
Ingrese su nombre