Por Montserrat Valle Vargas

El uso de drones, Inteligencia Artificial (IA) y GPS se extiende a diversos ámbitos. Estas tecnologías se han vuelto aliadas de los planes para conservar la flora y la fauna en el planeta.

Estos son algunos ejemplos de cómo estos avances ayudan a los animales en peligro de extinción:

El GPS que salva elefantes

En 2018, el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF, por sus siglas en inglés) y el gobierno de Tanzania colocaron collares con GPS en los elefantes con el fin de proteger a la población de los cazadores furtivos.

Este proyecto, que duró un año, permitió rastrear el movimiento de los animales en tiempo real a través del envío de datos vía satélite y a que fue posible identificar y actuar en contra de las amenazas.

“Los datos recopilados también alertan a los equipos si las manadas se dirigen hacia asentamientos humanos, ayudar a alejarlos de las tierras de cultivo y reducir el riesgo de conflicto entre las personas y los elefantes”, indicó la WWF.

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Otro caso de uso del GPS es el de la foca monje, cuya población oscila entre los 300 y 400 individuos. A estos animales se les coloca un collar para mantener su localización y un pequeño aparato que registra cada vez que las focas se sumergen para alimentarse.

Otra forma con la que se mantiene el monitoreo es la instalación de cámaras de alta definición en las cuevas de las crías. Esto permite detectar los nacimientos e identificar colonias, de acuerdo con el Programa de Conservación de la Foca Monje.

Inteligencia Artificial para pingüinos

La colonia más grande de pingüinos emperador es vulnerable al cambio climático y podría desaparecer para el año 2100, según un estudio elaborado por British Antarctic Survey. Con el fin de estudiar a las poblaciones de estos animales, los investigadores necesitan realizar un conteo preciso.

La compañía Gramener hizo posible que los investigadores usaran la visión por computadora para contar a los pingüinos. La firma usó datos de imágenes de las colonias del Proyecto Penguin Watch y con ayuda del programa de Microsoft AI for Earth y procesadores de Intel entrenaron el modelo de aprendizaje para realizar el conteo.

El modelo utiliza el conteo basándose en la densidad para estimar el número de pingüinos en agrupaciones de diferentes tamaños a partir de las imágenes. Esto permite que los investigadores superen los desafíos de contar manualmente a los animales con cámaras trampa, lo cual puede ser complicado debido a la perspectiva, ya que los pingüinos están demasiado juntos.

iStock

“Confiamos en que la IA tiene el poder de ayudar a los investigadores a indentificar lo que está causando su disminución. (…) Estamos orgullosos de usar tecnología de Intel para aplicaciones de impacto social”, indicó Naveen Gattu, director de operaciones de Gramener, en un comunicado.

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Los Drones que cuidan a la Vaquita Marina

En 2017, la Secretaría de Marina (Semar) gastó más de 67 millones de pesos para realizar la compra de tres drones a Arcturus UAV, una empresa estadounidense, para realizar vuelos de vigilancia para detectar posibles actividades ilícitas como la pesca del pez totoaba y la vaquita marina.

Un equipo de investigadores de la Universidad de Adelaida, en Australia, asegura que los drones son la herramienta idónea para obtener datos precisos a la hora de contar el número de animales de una especie dentro de una zona.

El grupo realizó una prueba con 2,000 patos de plástico e intentó contarlos por diferentes vías: haciendo uso de telescopios y con dron que tomó fotografías aéreas que después fueron analizadas por otro equipo de científicos. El conteo de ejemplares fue más certero en el conteo en el que utilizó el dron.

Puedes ver la nota en Expansión.

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