(Foto: ESA/ATG Medialab)

Los científicos del Proyecto Solar Orbiter (Órbita Solar) de la Administración Nacional de la Aeronaútica y del Espacio (NASA, por sus siglas en inglés) y de la Agencia Espacial Europea (ESA) tomarán esta semana las imágenes más cercanas del Sol que se hayan hecho nunca.

De acuerdo con información divulgada por las agencias, los investigadores probarán los 10 instrumentos de esta sonda espacial, incluidos los seis telescopios a bordo. Se espera que obtengan imágenes de primer plano del Sol, por primera vez al mismo tiempo.

Según el científico de la Agencia Espacial Europea del Proyecto Solar Orbiter, Daniel Müller, las imágenes serán las más cercanas del Sol jamás capturadas.

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“Nunca hemos tomado fotos del Sol desde una distancia más cercana. Existen primeros planos de mayor resolución. Por ejemplo, tomados por el telescopio solar Daniel K. Inouye de cuatro metros en Hawai a principios de este año. Pero desde la Tierra, con la atmósfera entre el telescopio y el Sol, solo se puede ver una pequeña parte del espectro solar”, explica.

Cada vez más cerca

La sonda solar Parker de la NASA, lanzada en 2018, se acerca más. La nave espacial, sin embargo, no lleva telescopios capaces de mirar directamente al Sol.

“Nuestros telescopios de imágenes ultravioleta tienen la misma resolución espacial que los del Observatorio Dinámico Solar (SDO) de la NASA. El SDO toma imágenes de alta resolución del Sol desde una órbita geosíncrona (el mismo periodo de rotación que la Tierra). Debido a que actualmente estamos a la mitad de la distancia al Sol, nuestras imágenes tienen dos veces la resolución del SDO, durante este perihelio“, dice Müller.

El objetivo de estas primeras observaciones es demostrar que los telescopios están listos para futuras observaciones científicas.

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“Por primera vez, podremos juntar las imágenes de todos nuestros telescopios. Ver cómo toman datos complementarios de las diversas partes del Sol. Incluida la superficie, la atmósfera exterior o corona y la heliosfera más amplia que lo rodea”.

Los científicos también analizarán datos de los cuatro instrumentos in situ que miden las propiedades del entorno alrededor de la nave espacial. Como el campo magnético y las partículas que componen el viento solar.

Tecnología junto al Sol

“Esta es la primera vez que nuestros instrumentos operan a una distancia tan cercana del Sol. Esto nos proporciona una visión única de la estructura y composición del viento solar. Esperamos resultados nuevos y emocionantes”, señala Yannis Zouganelis, Científico Adjunto del Proyecto.

Solar Orbiter, lanzado el 10 de febrero de este año, está completando su fase de puesta en servicio el 15 de junio y comenzará su fase de crucero. Ésta durará hasta noviembre de 2021. Mientras, en la fase científica principal, la nave se acercará a 42 millones de kilómetros lejos de la superficie del Sol. Más cerca que Mercurio.

La nave espacial alcanzará su próximo perihelio –el punto de la órbita más cercano al sol– a principios de 2021. El primer acercamiento cercano de la fase científica principal, a principios de 2022, estará a 48 millones de kilómetros.

Gravedad de Venus

Los operadores del Orbitador Solar usarán la gravedad de Venus para desplazar gradualmente la nave espacial fuera del plano eclíptico. Donde se encuentran los planetas del Sistema Solar.

Estas maniobras de vuelo permitirán mirar al Sol desde latitudes más altas y obtener la primera vista correcta de sus polos. Se espera que estudiar la actividad en las regiones polares ayude a los científicos a comprender mejor el campo magnético del Sol. Es decir, saber qué impulsa la creación del viento solar que a su vez afecta el medio ambiente.

Datos a finales de año

Dado que la nave espacial está actualmente a 134 millones de kilómetros de la Tierra, tomará una semana descargar todas las imágenes a través de la antena espacial de 35 metros de profundidad de la ESA, en Malargüe, Argentina. Los equipos científicos procesarán las imágenes antes de lanzarlas al público a mediados de julio.Los datos de los instrumentos se harán públicos a finales de este año después de una cuidadosa calibración de todos los sensores individuales.

“Tenemos una ventana de descarga de nueve horas todos los días. Ya estamos muy lejos de la Tierra. Esto provoca que la velocidad de datos sea mucho más baja que en las primeras semanas de la misión. En las fases posteriores de la misión, ocasionalmente tomará varios meses descargar todos los datos porque Solar Orbiter es una misión en el espacio profundo. A diferencia de las misiones cercanas a la Tierra, podemos almacenar una gran cantidad de datos a bordo. En el enlace descendente, cuando estamos más cerca de casa, la conexión de datos es mucho mejor”, advierte  Daniel Müller.

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