Andrea Quezada
(Photo: Courtesy)

Mientras Andrea Quezada cursaba sus estudios de posdoctorado en la Facultad de Ciencias de la Universidad de Lisboa, en Portugal, un virus comenzó a esparcirse entre la población mundial hasta convertirse en pandemia. La mexicana acudió al llamado como voluntaria para combatir la enfermedad de la Covid-19.

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Esfuerzo adicional

“Me llegó un correo donde me enteré que podía ser voluntaria. No lo dudé. Esto es algo en lo que también puedo aportar. Son procesos que hago comúnmente en el laboratorio”, señala Quezada en entrevista con Tec Review desde Lisboa.

Para Andrea, esto es unn esfuerzo adicional. Éste es el último año que tiene apoyo del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) para continuar sus estudios. Su objetivo es desentrañar los misterios de las enfermedades de Alzheimer y Parkinson.

“Me he dedicado desde la licenciatura a estudiar las proteínas. Son macromoléculas muy importantes porque hacen prácticamente todas las reacciones químicas de nuestro cuerpo. En el doctorado me especialicé en la agregación de proteínas de diversas enfermedades, como la enfermedad de Parkinson y Alzheimer”, cuenta Quezada.

Conociendo a la mexicana que combate la Covid-19

La especialista tiene el tiempo contado. Su beca posdoctoral termina en octubre, Quezada reparte su día entre atender sus investigaciones y la lucha contra la Covid-19. Pero ella lo toma como un desafío para ayudar en un reto histórico para la humanidad.

“La Universidad de Lisboa decidió invertir en comprar todo el equipo necesario para implementar un laboratorio de seguridad de nivel 3. Cuando requirieron voluntarios me pareció una excelente oportunidad para ser congruente con mis ideas. Trato de no pensar de manera individual, sino pensar de manera colectiva. Aportar de esa manera lo que voy a hacer todos los días”, dice.

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Su labor consiste en intervenir el virus en su fase inactiva para extraer su material genético. En su área, ella y una compañera se encargan de este proceso. Luego, el material pasa a otras personas que se encargan de su cuantificación.

Mujeres que trabajan

En ese laboratorio, 69 % de las personas que trabajan en el diagnóstico de la Covid-19 son mujeres. Aunque la invitación fue general, las científicas fueron las más solidarias en la lucha contra la pandemia en ese centro de investigación. En el mundo, 70 % de la fuerza laboral en el sector salud son mujeres, según la Organización Mundial de la Salud.

Con su trabajo voluntario, colabora en la de detección de casos del nuevo coronavirus para prevenir un repunte en Portugal. En la estrategia está alineado el Instituto de Medicina Molecular de la Universidad de Lisboa. Ahí, se elaboró un kit de diagnóstico de bajo costo, gracias a su fabricación con productos locales.

Mientras que en México una prueba tipo RT-qPCR –de alto grado de confiabilidad- puede costar alrededor de 4,000 pesos, en Portugal el costo es de 30 euros. Esto equivale,  aproximadamente, a 770 pesos.

Quezada colabora en el análisis del virus responsable de esta pandemia y tiene la presión de entregar sus avances de investigación sobre proteínas. Debido a la cuarentena, la facultad en la que estudia permaneció cerrada. Está en una carrera a contrarreloj para recuperar tres meses de trabajo en laboratorio.

Los obstáculos para estudiar el cerebro

Para continuar sus estudios en Lisboa, la química debe encontrar una fuente de financiamiento a su trabajo.

La doctorante, parte del grupo @MexiCiencia, analiza la proteína tau. Una proteína que está involucrada en la enfermedad de Alzheimer. También, trabajando con otra proteína, la huntingtina, que relacionada con la enfermedad de Huntington.

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El problema con estas proteínas es que en el cerebro forman racimos que afectan el funcionamiento de las células y provocan su muerte. Quezada explica que mientras cursaba su doctorado en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), realizó un modelo que explicaba el tiempo en que estas proteínas se agregaban a las células en el cerebro. Todo desde tubos de ensayo.

A través de la Red Temática de Estructura, Función y Evolución de Proteínas, Quezada conoció contactos con sus mismos intereses. Eso la llevó a descubrir que se hacen estudios de microscopía de súper resolución en Portugal.

“Estoy estudiando la agregación de las proteínas, pero ahora en células. Estoy en un paso más allá. Por eso estoy interesada en esta estancia posdoctoral. Pasé de la teoría, de tubos de ensayo, a verlo en la célula”, explica la química.

A medida que envejecemos, las proteínas se comienzan a acumular. En algunos casos se sintetizan y se desechan, pero al acumularse en el cerebro pueden provocar el desarrollo de Alzheimer.

“En esta patología lo más retador es que no conocemos muchas cosas del funcionamiento del cerebro. Estoy trabajando en una célula modelo, que es una línea celular comercial ya establecida”, explica la doctorante.

“Compras estas células y las cultivas todos los días. Les das de comer, crecen, las puedes congelar y las guardas para después. No es precisamente una neurona, pero nos da información. Muchos de nuestros procesos celulares son los mismos en todas nuestras células, pero son más fáciles para cultivar y trabajar con ellas”, agrega Quezada sobre las ventajas de la investigación que realiza actualmente.

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