Bruno Rezza

¿Cómo saber si uno ya es mexicano? “Cuando se llora al escuchar un buen mariachi”, dice Nathalie Desplas, doctora en Ciencias Económicas, con especialidad en Economía Turística por la Universidad de La Habana, Cuba.

En 2017 le dieron el reconocimiento del Senado de Estados Unidos por su aportación a la educación. Nació en Francia, pero llegó a México en 1986, el año del mundial. Cuenta que viaja muchísimo. Y lleva una cuenta precisa de cada viaje: ha estado en 57 países, la mayoría para dar conferencias; Emiratos Árabes Unidos, Polonia, Chipre y Rusia, son algunos de ellos. Habla español, inglés, francés y occitano, que es su lengua materna. Le gusta aprender idiomas y piensa que cada uno es una maestría más. Sabe italiano, portugués, árabe, algunas palabras de tailandés, aunque los que más se le han dificultado son el chino y el turco.

“Antes de viajar siempre aprendo lo mínimo para tener empatía con la gente”. Es autora de La demanda turística europea y La oferta turística de la sierra tarahumara. “Estoy tratando de elaborar una nueva materia que se llame ‘economía turística’, que incluye marketing y micro y macro economía, bajo la sombrilla de turismo. Estoy buscando que nos demos cuenta de que el turismo es una prioridad para el país porque entran muchas divisas”.

Nada como la risa

¿La letra con sangre entra? 

Tengo otra opinión. Utilizo el humor, porque cuando un maestro dice algo que pueda parecer chistoso al alumno, él va a recordar ese concepto.

¿Qué odiaba más cuando era estudiante? 

Estar encerrada en un salón. En la época en que yo tenía clases y en un país tradicional en la educación y cartesiano, eso era difícil de cambiar. Bueno, eso no ha cambiado en Francia.  

¿Nuevas tecnologías o educación tradicional? 

Ninguno. Un promedio entre los dos. Utilizo nuevas ideas en la tecnología, avatares y memes, desde un punto de vista académico. 

¿Cuál es su escuela ideal? 

Una escuela intramuros con un maestro que sí enseñe, para darles confianza a los alumnos, pero que los deje volar y los acompañe. 

El personaje histórico que admira. 

Tendría que ser una mujer, pero son tantas que no sé cuál decir en este momento. Pueden ser la Madre Teresa o la Princesa Diana. Ellas han hecho la diferencia.

El libro que nunca ha podido terminar de leer. 

Los de filosofía de la educación me causan muchos conflictos porque les falta la parte práctica que necesitamos en el salón de clase. Estaría bien que los teóricos entraran en las clases para que vean que lo que más se necesita es ser práctico con los muchachos de hoy, que son muy tecnológicos.  

¿Cuál es su idea más obsesiva? 

Siento una felicidad enorme cuando puedo juntar a un alumno con un empresario para ayudarle a tener una entrevista para un empleo.

¿Con qué frase le gustaría que la recordaran? 

Sólo me gustaría que me dijeran “gracias”. Porque los maestros, como los médicos, somos las personas más importantes que transformamos vidas.

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