La ciencia te responde: ¿Por qué Baby Shark es tan pegajosa?
Pinkfong

En 2015 la firma surcoreana de entretenimiento educativo Pinkfong lanzó un video con su propia versión de la canción —ya existente— Baby Shark. En 2016, el clip fue publicado en su cuenta de YouTube y para el siguiente año ya era uno de los contenidos más virales de internet en varios países asiáticos.

Finalmente, 2018 fue el año en el que todo el mundo escuchó la ‘pegajosa’ Baby Shark. Su popularidad en la red fue tal que la canción para niños irrumpió este enero en el Top 100 de Billboard, uno de los rankings más relevantes dentro de la industria musical.

El hit de Pinkfong sobre una familia de tiburones incluso superó a Camila Cabello, Ariana Grande y Shawn Mendes en la lista, por mencionar algunos ejemplos.

Seguro que tu tampoco has podido escapar de esta melodía, que se niega a salir de la cabeza de quien la escucha, de su baile, fácil de imitar por chicos y grandes, y de su colorido video que combina actuaciones infantiles con llamativas animaciones pero, ¿sabes por qué?

La ciencia te lo explica.

Expertos tanto en música como en neurociencia fueron consultados por el sitio de noticias The Daily Beast para identificar y analizar las características que hicieron de Baby Shark el fenómeno que es hoy. Esto fue lo que encontraron:

Es repetitiva

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“La canción tiene una melodía simple que no solo es ‘pegajosa’, sino que también es fácil de memorizar y cantar”, dice Beatriz Ilari, profesora de de la Escuela de Música Thornton de la Universidad del Sur de California (Estados Unidos).

Por su parte Valorie Salimpoor, neurocientífica del Instituto Neurológico de Montreal (Canadá), asegura que las melodías repetitivas pueden tener efectos dopaminérgicos en el cerebro, “donde sentimientos como el placer, la satisfacción y la recompensa están arraigados”.

“Este sistema forma predicciones y evalúa las consecuencias. Cuando algo es mejor de lo que se esperaba”, como sucede cuando una pieza musical es demasiado predecible, “se libera dopamina”, detalla.

Es dinámica

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Durante la canción, el ritmo aumenta o disminuye junto con la narración infantil, lo que da un “sentido de acción”, dice Ilari.

Baby Shark se vuelve más rápida en el clímax de la historia —cuando hay que huir de los tiburones:run away, doo doo doo doo doo doo”— lo que “prácticamente empuja a los niños (y a los adultos) a moverse y bailar”, agrega Salimpoor. Luego, regresa a su tempo original.

Esta técnica incluso ha sido utilizada por los creadores de los grandes hits pop de la historia, ya que está comprobado que “estimula los sistemas de dopamina involucrados en el movimiento”, añade la experta. Posteriormente, “la sincronización del movimiento con los patrones del ritmo también puede ser muy placentera”.

No es solo una canción

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Beatriz Ilari destaca que el video de Baby Shark también juega un papel muy importante para el éxito de la canción.

“Colores brillantes, una combinación perfecta de animaciones con seres humanos y movimientos de baile que cualquiera puede imitar” mantienen la atención de chicos y grandes.

Ilari recuerda que una versión de 2015 de la misma canción que sólo involucraba dibujos antropomorfos animados no tuvo el mismo impacto.

En el caso de los infantes, se sabe que “les gusta ver a otros niños en pantalla e imitarlos”, mientras que para los adultos resulta alegre y adorable.

Si quieres leer el texto sobre Baby Shark en The Daily Beast, da clic aquí.

Baby Shark fue parte del YouTube Rewind 2018. Descubre más aquí

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