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Un grupo de científicos mexicanos trabajó en los últimos días para descifrar el genoma del nuevo coronavirus, que provoca la enfermedad Covid-19. La buena noticia: lo consiguieron y, además, descubrieron que el SARS-COV-2 no ha variado mucho desde que salió de China.

“El virus que está llegando a México no está variando tanto”, explica Joel Armando Vázquez Pérez, investigador en ciencias médicas ‘D’ del Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias (INER) y miembro del Sistema Nacional de Investigadores (SNI) nivel II. “Entonces, la vacuna que están proponiendo diferentes países europeos, Estados Unidos o asiáticos puede ser que también funcione para otras zonas geográficas, incluyendo México”.

En entrevista con Tec Review, Vázquez Pérez detalla el proceso para descifrar el genoma y la utilidad para la comunidad científica en México.

¿Cómo fue el proceso de empezar a descifrar el genoma del nuevo coronavirus en México?

Nos preparamos desde la segunda o tercera semana de enero porque sabíamos que venían de forma irremediable la enfermedad de Covid-19 para todo el mundo, incluyendo México. El doctor Gustavo Reyes Terán, titular de la Coordinadora de Institutos Nacionales de Salud, conformó un grupo de trabajo y a partir de él se formó un subgrupo de especialistas en virología y en metodologías moleculares para poder hacer frente a la presencia del virus de nuestro país, para dar una respuesta inmediata y brindar a la comunidad científica la información genética del virus cuándo llegará a México.

¿Qué implica tener esta información científica desde México para compartirla con otros países?

Es importante porque como sucede con otros virus –similares al coronavirus– van cambiando por tiempo y zonas geográficas. Conocer si hay cambios sustantivos en el genoma del virus podría estar indicando una evolución y hay que estar monitoreando constantemente. Afortunadamente, este virus parecería que es menos cambiante comparado con otros como el de la influenza, que tiene una tasa de mutación mucho más alta. Así que una buena noticia es que el SARS-COV-2 (el brote reciente de coronavirus) no ha variado mucho desde que salió de China, pero sí es importante que cada país haga este trabajo de secuenciación del genoma viral y lo ponga a disposición de la comunidad internacional de científicos para que tengan el conocimiento y vayan evaluándolo.

¿Qué tan avanzados estamos en México con el desciframiento del genoma con respecto a otros países y cómo puede ayudar esto a desarrollar nuevas vacunas?

En la parte de investigación básica somos muy competitivos, de hecho lo demostramos así cuando se dio el primer caso el 27 de febrero y el genoma del virus del primer paciente se dio a conocer en máximo 72 horas, eso demuestra ante la comunidad que tenemos competencia para hacerlo. Todavía nos falta ese paso que tenemos que dar hacia una propuesta de una vacuna como país, pero la parte de detección y conocimiento del genoma lo tenemos perfectamente. La aplicación para la vacuna es que le proporcionamos a la comunidad científica lo que encontramos: que el virus que está llegando a México no está variando tanto. Entonces, la vacuna que están proponiendo diferentes países europeos, Estados Unidos o asiáticos puede ser que también funcione para otras zonas geográficas, incluyendo México.

¿Qué pueden hacer los ciudadanos para cuidarse mientras se desarrolla la vacuna?

Dado que no hay una vacuna ni ningún compuesto antiviral en específico contra este virus, queda la otra parte en la que el gobierno federal ha actuado desde temprano: tomar todas las medidas que se han repetido hasta el cansancio de la mitigación de la enfermedad, a través del aislamiento y otras medidas de salud son las que nos quedan para evitar el aumento de los contagios.

Mientras, seguimos trabajando en la parte básica, en dar más información de este virus y vamos a hacerlo en el transcurso de la semanas y meses. Se va a comunicar de forma extensa lo que seguimos haciendo.

¿Cómo tomó la comunidad científica mexicana este reto con respecto a otras pandemias como la influenza?

La comunidad científica a nivel nacional está muy motivada, muy activa en diferentes aspectos, hay gente que está trabajando en hacer dispositivos como los ventiladores mecánicos, el Cinvestav del Instituto Politécnico Nacional y la UNAM están trabajando en pruebas de diagnóstico y detección de anticuerpos a pesar de los pocos recursos económicos que hay.

Este es solo un aspecto que estamos dando a conocer, pero hay muchos investigadores trabajando en esto, ese es nuestro trabajo y es lo mínimo que podíamos hacer ya que tenemos la capacidad.

Me tocó estar un poco en la parte de atención a la influenza de 2009, como nos cayó de sorpresa en ese entonces había mucha desorganización, al menos esta vez la pandemia llegó con un retraso a nosotros. Además, gracias a la coordinación del doctor Gustavo Reyes Terán, quien formó este grupo de trabajo, pudimos coordinarlo adecuadamente y dar una respuesta lo mejor posible.

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