AFP

Somos víctimas de nuestro éxito. Nunca el ser humano vivió tanto ni en tan grandes números, como consecuencia de disminuir y, en algunos casos, eliminar enfermedades infecciosas, prevenir muertes prematuras, además de mejorar condiciones sanitarias, como el acceso al agua potable.

Es probable que cualquiera sepamos de alguien que sufre o ha sufrido cáncer, alguna enfermedad cardiaca, diabetes o cualquier otro padecimiento crónico. Esto nos confronta con la aparición de enfermedades crónico-degenerativas.

Hoy, no obstante, está ocurriendo un cambio de paradigma en el pensamiento médico, en donde el verdadero éxito ya no es sólo curar la enfermedad, sino mantener la salud. Los continuos descubrimientos, el avance de nuevas tecnologías, las innovaciones en el uso combinado de las ya existentes, así como la longevidad, están propiciando el empoderamiento del paciente y poniendo al centro el cómo prevenimos, diagnosticamos y curamos las enfermedades.

Ya podemos vislumbrar el futuro a través de avances como sensores (weareables) de salud; el internet de las cosas en los dispositivos; realidad aumentada y virtual en el entrenamiento, diagnóstico y atención; inteligencia artificial en el soporte de decisiones clínicas; la robótica en la asistencia; el análisis genómico provocando el tratamiento personalizado y de precisión, así como las impresiones 3D de tejidos y órganos.

Como consecuencia, el paciente podrá ser gestor de su propio bienestar, ya que tendrá información de sí mismo en tiempo real; el médico no tendrá que estar en grandes centros hospitalarios para ser resolutivo, ya que tendrá a la mano dispositivos de alta tecnología, interconectados y con acceso a sistemas inteligentes que faciliten la toma de decisiones. El futuro utópico será uno en que una mejor salud potencie vidas plenas y esto produzca un mundo mejor donde sea posible el florecimiento humano. El reto es ser consciente de las nuevas amenazas, como el deterioro de nuestra salud emocional y espiritual o la mala relación con nuestros semejantes y el entorno, para no volver a ser víctimas de nuestro propio éxito.

El verdadero éxito ya no es sólo curar la enfermedad, sino mantener la salud

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