EFE/EPA/FILIPPO VENEZIA

En hospitales y centros de investigación ocupan la primera línea de batalla contra el nuevo coronavirus. Pero si se les busca en los equipos que toman las decisiones, las mujeres generalmente están excluidas.

La queja de científicas, parlamentarias y asociaciones de mujeres en Italia obligó al presidente Giuseppe Conte, a un compromiso para hablar con los grupos que gestionan la crisis sanitaria y sumen a las especialistas.

En el primer equipo gubernamental para atender la emergencia de Covid-19, compuesto por 21 personas, ninguna era mujer. En el segundo, encargado de planear el regreso paulatino a las actividades, hay cuatro entre los 16 integrantes.

Más de 80 científicas escribieron a Conte para denunciar que “no solo era una falta de reconocimiento de la capacidades femeninas, sino que tampoco ofrecen una representación justa de nuestra Italia”. Pidieron que en la fase dos de la emergencia se incremente el número de mujeres para reflejar la composición de la población, es decir, la mitad.

Hasta ahora la única presencia femenina en las conferencias para informar el desarrollo de la pandemia ha sido la de la traductora al lenguaje de signos para aquellos con discapacidad auditiva. 

Esta ausencia llevó a la ministra de la Familia y de Igualdad de oportunidades, Elena Bonetti, a crear un grupo de expertas, ‘Mujeres para un nuevo renacimiento’ compuesto solo por científicas, economistas y empresarias. Esa solución tampoco ha sido del todo satisfactoria. Valeria Poli, una de las científicas que firmó la carta al presidente, considera que los grupos de trabajo se crearon sin transparencia y sin tomar en cuenta las competencias.

Paola Romagnomi, docente de nefrología, destaca que si bien el 56 por ciento de los médicos son mujeres y el 80 por ciento del personal sanitario también es femenino, ‘a la hora de elegir una persona para un puesto de poder en Italia persiste el problema cultural de atribuir a los hombres mayor competencia’.

Con información de la agencia EFE.

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