El pangolín, un pequeño mamífero conocido por sus escamas y amenazado de extinción, ha sido identificado por investigadores de la universidad de Agricultura del sur de China como un posible “huésped intermedio” que facilitó la transmisión del coronavirus a humanos, dijo la universidad en un comunicado, sin dar más detalles. 

Su carne es muy apreciada por los sibaritas chinos y vietnamitas y sus escamas, huesos y órganos usados en la medicina tradicional asiática. En 2016, la Convención Internacional sobre el Comercio de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres introdujo el pangolín en una lista que prohíbe su comercialización, pero según las organización no gubernamentales, pese a esta medida, el tráfico ilegal de esta especie ha seguido aumentando.

El nuevo coronavirus ha provocado la muerte de 638 personas en China, la mayoría en en ese país y solo un caso en Filipinas, mientras que los contagios ya superan los 31,000 reportes, según el mapa del Centro Johns Hopkins de Ciencia e Ingeniería de Sistemas.

Los investigadores señalaron al murciélago como reservorio, es decir, el animal que alberga el virus sin estar enfermo y puede transmitirlo a otras especies. Según un estudio reciente, los genomas de este virus y los que circulan en este animal son idénticos en un 96%.

Pero el virus del murciélago no puede fijarse en los humanos receptores y debe pasar por otra especie para adaptarse al hombre, lo que se llama “huésped intermedio”. Después de haber estudiado 1,000 muestras de animales salvajes, los científicos determinaron que los genomas de las secuencias de virus estudiadas en el pangolín eran en un 99% idénticos a los de los pacientes infectados por el coronavirus de Wuhan.

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El nuevo coronavirus apareció en diciembre en un mercado de la ciudad china de Wuhan, en el centro del país, donde se venden muchos animales, algunos de ellos salvajes.

Los casos en humanos

En la epidemia del síndrome respiratorio agudo severo (SARS, por sus siglas en inglés), entre 2002 y 2003 en China, también fue causada por un coronavirus y en esa ocasión el huésped fue la civeta, un pequeño mamífero cuya carne es muy apreciada en China.

El gobierno de ese país anunció a finales de enero una prohibición temporal del comercio de animales salvajes con el fin de contener la epidemia. Durante un tiempo aún indeterminado estarán prohibidos la cría, transporte y venta de todas las especies salvajes.

Cada año se comercian ilegalmente en Asia y África 100,000 pangolines, una especie más codiciada por los traficantes de animales salvajes, que la prefieren al elefante o rinoceronte, según WildAid, organización no gubernamental.

Con información de AFP.

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