Julia Romero Irigoyen, próxima egresada de biotecnología del Campus Chihuahua del Tec de Monterrey, se topó con personas que le dieron la espalda, que de un momento a otro, no creían en ella. Pese a ese obstáculo y en la búsqueda de su vocación, Romero llegó a su carrera casi al azar y hoy esa profesión es su pasión, y la ha convertido en emprendedora.

Romero es una de las ganadoras del Premio Mujer Tec 2020 en la categoría de Emprendimiento, por innovar en la detección de la preñez del ganado vacuno, con el que ya logró una primera ronda de financiamiento con inversionistas de Chihuahua, y va por más para consolidar su sueño de crear biotecnología en México para beneficio de la población.

“Pasé por muchas carreras antes de estudiar biotecnología y un día un compañero que se llama Raúl me platicó de un protocolo para clonar bacterías, y sentí una emoción dentro de mí como si me estuviera declarando su amor eterno. Dije ‘esto es lo mío, esto quiero estudiar’”, cuenta Romero, quien de un día para otro ya estaba inscrita en biotecnología y ajustando materias para poder terminar en esa carrera.

Aunque no había llevado materias en laboratorio, la alumna ideó su propio lenguaje para interactuar con los equipos y utensilios propios de esta carrera. De inmediato “me sentía como pez en el agua”, recuerda al referirse a sus primeras clases.

Lee: Cómo una financiera se hace cargo del e-commerce

El momento de desafiarse llegó cuando se presentó la oportunidad de participar en concursos externos e internos de innovación. “En Chihuahua, la doctora Lorena Montes me dijo ‘hay una competencia de emprendimiento, están buscando innovación tecnológica’, y habíamos desarrollado un anticonceptivo de nueva generación para adolescentes”, dice en entrevista telefónica con Tec Review.

Dicha competencia se realizó en Guadalajara pero se trataba de emprendimiento digital y aplicaciones, por lo que tuvo que modificar al instante su proyecto para poder avanzar en la competencia. “Me junté con programadores de Cancún y por azares del destino ganamos la nacional”, dice Romero.

Con este reconocimiento, su trabajo quedó en la mira de otro concurso, Chihuahua Innova, del cual obtuvo un pase directo para presentar algún proyecto. Junto con su socio, José Luis Quintana, empezaron a trabajar en una prueba de preñez para ganado vacuno que se llama ‘Salibar’, con la cual también ganó.

“Le aposté a ‘Salibar’. Tuvimos ofertas de inversión, las rechazamos en ese momento; seguimos trabajando, nos fuimos a Guadalajara a meter investigación y tiempo después cerramos con inversionistas privados de Chihuahua”, cuenta la estudiante.

Lee: Experto revela ley universal para triunfar en el emprendimiento

Salibar es una prueba para detectar la preñez de las vacas en tan solo 15 días, lo que generalmente se realiza en 28 días. Esta información ayuda al ganadero a ahorrar tiempo, dinero y recursos al comprobar si el ganado está fecundado para hacer la producción más eficiente.

“La palpación -que es el método que se usa tradicionalmente- es sumamente invasivo y produce cadenas de estrés metabólico que pueden provocar que la vaca aborte. Nuestra solución es amigable con el ganadero y con el animal, eso tiene repercusiones ambientales y económicas: la ganadería se vuelve biológicamente eficiente porque necesitas menos agua, suelo y alimento para producir más cantidad de carne y becerros”, explica Romero.

Con una inversión inicial y la producción –realizada en China- aunque en espera por la contingencia mundial de coronavirus, Salibar es una realidad que va avanzando gracias al apoyo de las personas que sí creyeron en Julia Romero.

“Cuando empecé con Salibar era una estudiante del Tec de Monterrey que no tenía ninguna experiencia siendo empresaria y acudí a alguien que era de mi entera confianza para pedirle una inversión semilla (…) y me dice ‘tu proyecto es una tontería, lo único que estás haciendo es tirar dinero a la basura’ y eso me fragmentó”, recuerda.

Pero la biotecnóloga no se dejó vencer y encontró en Raymundo Meza y Norma Romero la parte de capital que necesitaba para echar a andar el proyecto. “Ganar el Premio Mujer Tec este año y ver la calidad de mujeres con las que me premiaron me hizo decir ‘este éxito que veo alrededor de mí no lo estoy imaginando, es en serio’. Para mí es un sentido de validación enorme ver a mi mamá escuchar mi discurso”, dice la galardonada quien también comparte un consejo para las nuevas generaciones de estudiantes:

“Tenemos que evolucionar como mujeres para extinguir la idea de la mujer sumisa, de su casa, sin metas, callada. Estamos extinguiendo esa versión y evolucionando en una nueva mujer empoderada, libre, multifacética y completa y eso dentro de la ciencia te da un poder, un conocimiento tan vasto”.

DEJA UNA RESPUESTA

Please enter your comment!
Ingrese su nombre