(Photo: ALFREDO ESTRELLA / AFP)

Fiebre, tos, dolor muscular y dificultad para respirar. Estornudos, escurrimiento nasal, irritación de garganta y malestar general. ¿Estos son síntomas de la Covid-19, de influenza o de infecciones respiratorias agudas? De todas. En su etapa inicial son casi indistinguibles. Saber si alguien tiene una, otra o varias es como encontrar la aguja en un pajar. Nada sencillo. 

El sistema de salud en México enfrentará el desafío de diagnosticar y atender los casos de influenza e infecciones respiratorias agudas que, de forma simultánea a la pandemia de la Covid-19, comenzarán a incrementar como sucede cada año a partir de la temporada de lluvias.

Un universo nada pequeño, que podría alcanzar su punto más visible en octubre. Datos de la Dirección General de Epidemiología indican que durante 2019 hubo 23 millones de casos de infecciones respiratorias agudas –que incluyen resfriado común, bronquitis y bronquiolitis– y 6,833 de influenza. 

“Va a ser muy difícil que la gente distinga si tiene influenza o la Covid, pero esa es la chamba de nosotros los médicos y los que formamos parte del sistema de salud: distinguir entre una y otra o, en su caso, entre aquellas personas que tienen ambas”, dice Malaquías López Cervantes, profesor de Salud Pública de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional Autónoma de México“La gente no tiene porqué echarse esa cruz en la espalda y decir: ‘es mi responsabilidad saber qué tengo’”. 

Para Rocío Tirado, académica del Departamento de Microbiología y Parasitología de la Facultad de Medicina de la UNAM, la clave está en apostar por el diagnóstico diferencial. Ese será uno de los escudos para enfrentar los riesgos que representa esta convergencia. 

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¿Cuáles son los riesgos?

Además del diagnóstico, los especialistas identifican un desafío aún mayor: la saturación de la infraestructura hospitalaria en caso de que los brotes alcancen su punto máximo en el mismo periodo o con muy poco tiempo de diferencia. Un problema se encimaría a otro. 

“Sí, existe la posibilidad de que se empalmen los brotes de estas enfermedades”, afirma Mauricio Rodríguez Álvarez, profesor de la Facultad de Medicina de la UNAM y vocero de la Comisión de la UNAM para la Covid-19. “Y la influenza provoca una ocupación hospitalaria importante que, al sumarse a la Covid-19, va a poner en aprietos la infraestructura hospitalaria”. 

Además, específicamente en los casos severos de influenza también se utilizan los ventiladores que actualmente ayudan al tratamiento de los pacientes graves de la Covid-19, por lo que los expertos prevén que podría darse una competencia por los recursos.

“En la terapia intensiva del Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias (INER), por ejemplo, cada año hay una etapa en la que -prácticamente- se llena de pacientes con influenza grave y ahorita está llena de pacientes con Covid grave”, describe el vocero de la Comisión de la UNAM para la Covid-19. “Cuando llegue la influenza se va a sumar un problema al otro”. 

Otro de los riesgos importantes es la coinfección, es decir, que una misma persona presente dos o más infecciones al mismo tiempo.

“Este el evento que a mí me preocuparía: que pudiera haber fenómenos de coinfección, que esto está reportado en muchos virus respiratorios”, alerta Tirado. “Va a ser importante considerar que seguramente cocirculen y habrá pacientes que se coinfecten y no solamente de estos dos, sino de otros virus respiratorios que son igual de relevantes y contra los cuales tampoco hay vacunas”. 

Edward A. Belongia, director del Centro de Epidemiología Clínica y Salud de la Población de Instituto de Investigación Clínica Marshfield, y Michael T. Osterholm, director del Centro de Investigación y Políticas de Enfermedades Infecciosas de la Universidad de Minnesota, consideran que hay pocas pistas sobre cómo se manejó el fenómeno de la coinfección en China, país donde se originó la pandemia por el SARS-CoV-2. 

“Se han reportado pocas coinfecciones desde China durante la primera fase de la pandemia. La temporada de influenza en el hemisferio sur apenas está comenzando, y puede proporcionar algunas pistas sobre lo que se puede esperar en el hemisferio norte a finales de este año”, escribieron en la editorial de la revista Science.

Las coinfecciones generan un desastre en el sistema inmune que puede confundir el diagnóstico.

“El riesgo es que no las diferencien bien y te den un tratamiento que en realidad es para la otra y que se te complique un poco o que se retrase la atención”, alerta Rodríguez Álvarez. “Es como ahorita a los que les está dando coronavirus y dengue al mismo tiempo, la tienen más difícil. Los que los diagnostican y los que los tienen. Todo el manejo, es muy pesado”.

¿Cómo prepararse para la convergencia?

Todas las infecciones agudas virales se contagian de la misma manera, por lo tanto, las medidas de prevención que se siguen para una pueden funcionar para las otras. Quedarse en casa, mantener el distanciamiento social, lavarse las manos con frecuencia y toser cubriéndose con el codo que son escudos contra la Covid pueden ser útiles para la influenza y otras infecciones respiratorias agudas.

La vacunación contra la influenza también va a ser útil. “Mientras no tengamos una vacuna para la Covid-19, difícilmente va a poder controlarse este proceso. Pero, teniendo el esquema de vacunación para la población contra el virus de influenza, pues ya mucha de esta quedaría protegida. Y mucha otra seguramente nos hemos inmunizando de manera natural y esto, al final, ayuda a que los brotes de influenza estén más o menos controlados, lo que no sucedería con la Covid”, especifica la académica del Departamento de Microbiología y Parasitología.

Los expertos reconocen que vacunarse en periodo de confinamiento es una labor complicada, pero que debe realizarse en cuanto esté disponible y no sólo aplicarla a los grupos vulnerables. Incluso ponen sobre la mesa que se considere la implementación de campañas de vacunación a domicilio e incrementar –incluso al doble– el abasto de vacunas contra la influenza. Para la temporada 2019-2020, el Instituto Mexicano del Seguro Social reportó que se adquirieron poco más de 32 millones de dosis. 

“Si logramos disminuir el número de casos de influenza simplemente por vacunar vamos a poder ayudar a que los casos se identifiquen y se atiendan de manera oportuna”, agrega Rodríguez Álvarez. 

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