(Foto: Udell Jiménez)

Un México global, conectado con otros países al grado de tener traducción en cuatro idiomas para los señalamientos viales. Esa era la visión que el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) le regaló a la imaginación del cineasta Guillermo del Toro hace 27 años para su película Cronos.

En 1993, cuando Del Toro maquinaba su ópera prima, Herminio Blanco era jefe negociador de México en el acuerdo comercial con Estados Unidos y Canadá. Junto a su equipo, el economista gestionaba el primer paso del país hacia la globalización. Este hecho alimentaba la fantasía de una vinculación cultural, empezando por los idiomas.

La panorámica tal como la imaginó el cineasta no se cumplió. Lo que sí es una realidad es el resultado del trabajo de Blanco que lo sorprendió incluso a él mismo, pues la exportación que se logró para México supera, en promedio, los 1,000 millones de dólares diarios en mercancías, según el Banco de México. Su intervención en el tratado comercial, puesto en marcha en 1994, cambió el rumbo del país y lo llevó a una nueva era económica.

Blanco nació en julio de 1950 en una familia de clase media de Chihuahua. Él y sus hermanos Arturo y Enrique estudiaron en el Tecnológico de Monterrey con diferentes tipos de becas, que fueron de gran ayuda para sus padres porque no podían cubrir la totalidad de las colegiaturas.

La preparación que Blanco y sus hermanos tuvieron la deben en buena medida a la iniciativa de su madre, una mujer determinada a mejorar las condiciones de vida de su familia a través de la preparación académica. Un anhelo casi difícil de alcanzar en el Chihuahua de los años 50.

Una vez que Blanco concluyó sus estudios en el Tec de Monterrey, ya tenía la vista puesta en sus siguientes desafíos académicos. Para continuar con su formación, viajó a la Universidad de Chicago donde obtuvo un doctorado en Economía en 1978, mismo año en que se convirtió en asesor del entonces secretario de Hacienda y Crédito Público, David Ibarra Muñoz.

En los 80 combinó el servicio público con la docencia, luego se convirtió en subsecretario de Comercio Internacional,  jefe negociador del TLCAN e, incluso, fue nombrado secretario de Comercio y Fomento Industrial durante el sexenio del ex presidente Ernesto Zedillo.

Con más de 30 años de experiencia en el sector público y privado, Blanco se ha convertido en uno de los principales especialistas de comercio internacional en México. Su nombre incluso fue mencionado en la terna a la dirección de la Organización Mundial de Comercio (OMC). En febrero pasado obtuvo el Premio a la Trayectoria Exatec 2020, que le fue entregado en la Reunión Anual de Consejeros del Tec.

¿Qué representa para usted haber obtenido el premio?

Es un orgullo, uno nunca sabe el proceso de selección. Pero una vez que ya te escogieron, ¡qué orgullo! Sobre todo lo es recibirlo frente al auditorio de los consejeros del Tec de Monterrey, que son gente exitosa y preocupada por el país. Es un honor.

Ligado al tema financiero es interesante porque si no hubiera sido por el apoyo parcial que recibimos del Tec de Monterrey, no hubiera podido estudiar aquí. Mi padre sufría mes con mes para hacer los pagos, yo tuve beca parcial. Mi hermano Arturo creo que tuvo beca completa, mi hermano Enrique, parcial. Sin esas ayudas hubiera sido muy difícil que los tres hubiéramos terminado de estudiar en el Tec.

Para mí ese es un significado muy interesante, principalmente al recordar que mi padre y mi madre no terminaron la primaria. Ellos eran de clase media en un pueblo donde sólo estudiaban hasta cuarto grado de primaria y si querían estudiar más tenían que salir, ir a la cabecera municipal. Pero mi madre fue una mujer autodidacta, ella fue la que decidió y dijo: “mis hijos no se van a quedar en este pueblo y vamos a darles lo mejor”. Es un reconocimiento para ellos.

¿Cómo impactó al interior de su familia su formación en el Tec de Monterrey?

Creo que cuando mi padre terminó de pagarnos la escuela a los tres hermanos ya vivieron mejor. Cuando terminaron de pagarle la escuela a mi hermano menor empezaron a viajar, porque a mis padres les encantaba salir de viaje. Yo también no me porté tan mal cuando empecé a ganar dinero, estaban muy orgullosos de que habíamos terminado de estudiar.

¿Cuáles considera que son los momentos más difíciles que ha enfrentado durante su trayectoria?

Académicamente, el primer examen que tomé en la Universidad de Chicago. Me di cuenta que todos mis compañeros estaban muy asustados, vi el examen y dije: “no me están preguntando nada de lo que estudié”. Desde ahí empecé a estudiar. No te preguntan lo que estudiaste pero más vale que pienses, porque ahí no te piden que recites, te piden que pienses.

En el Tec de Monterrey si estudiabas, si habías pensado y le entendías te iba muy bien. Ahí (en Chicago) fue muy diferente, tus compañeros de clase habían sido los mejores en su escuela, toparte con ellos viniendo de las buenas escuelas de economía de Estados Unidos, de Israel y de Chile fue difícil, graduarme de la Universidad de Chicago fue para mí muy importante.

Desde el punto de vista profesional, que me hayan responsabilizado con la negociación del Tratado de Libre Comercio y haberlo terminado, tanto en lo académico como profesional, es fundamental. Si algunos no recuerdan cómo era México antes, del norte de México hacia el este y al oeste, ha sido una revolución de lo que había antes.

Yo soy de Chihuahua,  cuando íbamos a El Paso, Texas, que hoy es una ciudad pero en aquel momento era un pueblo, para nosotros era como estar en Disneyland por los precios y todo lo que podías comprar. Vendían pantalones ¡a 7 dólares!

En México comprabas juguetes caros que se descomponían inmediatamente. Desgraciadamente las generaciones más jóvenes no se dan cuenta del gran cambio que ha sido abrir la economía.

¿Se puede tener mayor cooperación comercial con Estados Unidos?

Hay que verlo como oportunidad, nadie tiene el nivel de desarrollo que nosotros tenemos y tiene esta frontera con Estados Unidos; podríamos vender un kilómetro de esta frontera por muchos miles de millones de dólares. Todos los países de Asia están alejados y han hecho las cosas –muchos de ellos– mejor que nosotros en México, pero la geografía es fundamental.

Esta entrevista forma parte de la edición Especial de Tec Review de los meses mayo-junio 2020. Consulta gratis la revista aquí.

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