Expansión

Por: Edgar Sigler

Gerardo Cervantes vive en primera persona los resultados de la reforma energética en México. La empresa donde trabaja, la eléctrica italiana Enel, construye uno de los primeros proyectos que estarán totalmente terminados a raíz de la nueva regulación: es el segundo parque solar más grande del mundo y el mayor de América, ubicado en Coahuila, que contará con 3,000 hectáreas y 2.3 millones de paneles. 

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“Implica un motivo de orgullo, no sólo dentro de Enel, sino también a nivel de la sociedad. No te puedo describir la grata sensación que tiene toda la gente que trabaja en la planta”, dice Cervantes. El joven ingeniero, egresado del Tecnológico de Monterrey, se encarga del área que debe cuadrar los números para que los proyectos de la compañía en México sean rentables, en un sector, el de las renovables, que en el país ha pasado de la utopía futurista a competir con las fuentes tradicionales. “Antes había mucha resistencia a las renovables”, opina.

Cuando ingresó, en 2012, a Enel Green Power, la filial de Enel enfocada en las energías renovables, la firma apenas tenía un proyecto eólico en Oaxaca. Pero la reforma energética abrió las puertas a un crecimiento exponencial para la compañía y para su carrera. El país ahora espera inversiones de hasta 9,000 millones de dólares, entre las plantas solares y eólicas comprometidas, dice Rubén Cruz, de KPMG. Y en este contexto, Cervantes es el gestor de los proyectos de energía de uno de los gigantes de la industria. “La reforma permitió que los planes que teníamos en Enel los pudiéramos duplicar o casi triplicar”, precisa.

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