Menos de 20 vaquitas viven en el Alto Golfo de California. (Foto: AFP)

La vaquita marina es una especie condenada. Esta idea se repite y es común que las personas piensen que, dado que quedan menos de 20 viviendo en el Alto Golfo de California, ya está extinta a causa de la endogamia. “Pero esto es completamente falso”, dice el doctor Lorenzo Rojas, miembro de la Comisión Nacional de Áreas Protegidas y del Comité Internacional de Rescate de la Vaquita marina.

Gracias al genoma obtenido mediante un espécimen de vaquita en el 2017, Lorenzo Rojas y sus colegas tienen los datos necesarios para darle una nueva esperanza a esta especie endémica de México.

El espécimen que se capturó el 4 de noviembre de 2017 fue una hembra adulta. Estuvo tranquila y en buen estado durante la captura y su transporte a El Nido, una reclusión dentro del Alto Golfo de California construido específicamente para albergar vaquitas.

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“El monitoreo de signos vitales y los veterinarios nos decían que iba bien. Y de repente, en un segundo, la vaquita se alocó, dejó de respirar, se empezó a hundir, la sacamos del agua y la liberamos. Pero estaba muy desorientada, ya no podía nadar sin dar círculos. Los veterinarios estuvieron cerca de seis horas intentando mejorar su condición y dándole respiración cardiopulmonar”, cuenta Rojas. “Lamentablemente el animal falleció, ¡fue tristísimo! No sabes lo que es la sensación de perder un animal así”.

La intención original de la captura era empezar a llevar a las vaquitas a un encierro dentro del Mar de Cortés, donde estuvieran protegidas. Actualmente, el mayor peligro que enfrentan son las redes para pesca de totoaba, un pez cuya vejiga natatoria se vende a precios elevados en el mercado chino debido a sus supuestas propiedades medicinales, que no han sido comprobadas.

El cadáver de la vaquita fue trasladado a la sala de necropsia y se tomaron muestras de piel, hígado, riñón, tráquea y ovarios. La necropsia se terminó a las 3:00 horas del 5 de noviembre del 2017. A primera hora de la mañana, con todos los permisos necesarios para transportar tejidos a través de la frontera y con una avioneta prestada, Lorenzo llevó las muestras a sus colegas de San Diego y La Jolla, en Estados Unidos.

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En el Zoológico de San Diego y el centro de investigación de La Jolla se concentran varios de los expertos mundiales en ballenas. No sólo tienen el conocimiento, sino también las técnicas y el equipo de laboratorio mejor desarrollados para estudiar a este grupo de animales. A las 20:00 horas de ese 5 de noviembre, menos de 24 horas después de la muerte de la vaquita, las muestras de sus tejidos habían llegado en buen estado.

“Gracias a este esfuerzo tenemos guardados cultivos de células vivas de la vaquita y también el genoma más completo de un organismo en peligro de extinción”, explica Phillip Morin, investigador de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica en La Jolla.

Morin, Rojas y su equipo internacional han hecho público el genoma de la vaquita y su análisis mediante el servidor bioRxiv. Estos logros permitirán estudiar a la vaquita con un detalle molecular y sin lastimar a ningún otro individuo.

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Vaquita marina, en un mínimo preocupante

El análisis realizado sobre el genoma de la vaquita –organizado en 22 cromosomas– y las secuencias genéticas obtenidas previamente de otras muestras arroja un dato muy importante: “Desde hace más de 300,000 años, la población mundial de vaquita ha sido pequeña”, afirma Morin.

Si bien en este momento la población actual se encuentra en un mínimo bastante preocupante, el resultado nos habla de que la vaquita ha tenido miles de generaciones para adaptarse a un tamaño poblacional pequeño.

“Esto tira por fin todas las creencias de que la vaquita ya está condenada a la extinción por culpa de la endogamia”, dice Phillip Morin con una sonrisa. “Hay suficiente variación genética para rescatarla”.

Estos resultados se unen a evidencias previas de otras especies con historias similares, como gorilas y chitas, donde las poblaciones han disminuido drásticamente, pero su diversidad genética no presenta ningún problema para continuar con su conservación. Además de tener suficiente variación genética, la vaquita ha mostrado ser fisiológica y evolutivamente robusta.

“Todos los individuos con los que nos hemos encontrado se encuentran sanos. Es una especie con muchos recursos”, detalla Lorenzo Rojas. Debido a que su población ha sido pequeña durante tantas generaciones, el genoma de la vaquita ha logrado eliminar mutaciones perjudiciales, lo que la aleja del peligro del vórtice de la extinción endogámica.

Y si bien su variación genética es poca –de hecho es la menor de cualquier mamífero–, es suficiente como para seguir sobreviviendo muchas generaciones más. Siempre y cuando se encuentre lejos del peligro de las redes de pesca.

Históricamente, la vaquita ya ha enfrentado otros retos. Sus especies más cercanas –como la marsopa negra– viven todas en el hemisferio sur, pegadas a las costas de Chile y Brasil. Al parecer, durante una de las últimas glaciaciones, los ancestros de la vaquita decidieron emigrar hacia el norte, rumbo a las costas mexicanas, hace aproximadamente 350,000 años. Allí la situación no fue tan favorable, durante periodos de sequías extremas en los últimos 100,000 años, el golfo de California sufrió fuertes cambios en su nivel de profundidad, quedando recluido del resto del océano en varias ocasiones, dejando, probablemente, a las vaquitas atrapadas. Sin embargo, “la vaquita es una especie con muchos recursos”, repite el miembro de la Comisión Nacional de Áreas Protegidas.

“Hace dos semanas tuve una reunión para hablar de otros delfines y marsopas del sureste asiático”, narra Lorenzo Rojas. “Al parecer algunos grupos de China ya están empezando a buscar totoaba en esos mares”. La pesca de totoaba implica un riesgo para la vaquita y para otros mamíferos marinos. Según los especialistas, todo lo que se ha aprendido sobre la vaquita servirá para proteger a otros animales.

“Si la vaquita se logra salvar, a mí ya no me va a tocar verla”, concluye el integrante del Comité Internacional de Rescate de la Vaquita marina. “Pero espero que a ti sí te toque”.

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